Historia

PARKER, MATTHEW (1505-1575)

Matthew Parker, primer arzobispo protestante de Canterbury, nació en Norwich, Inglaterra, el 6 de agosto de 1504 y murió en Londres el 17 de mayo de 1575.

Matthew Parker
Matthew Parker
Se graduó en Corpus Christi College, Cambridge (licenciatura en humanidades, 1525; máster en humanidades, 1528), siendo ordenado sacerdote en 1527. Cuando ya estaba fuertemente influenciado por las enseñanzas de los reformadores alemanes, se entregó en Cambridge al estudio de los escritos de Lutero, matizándolos por su conocimiento de la literatura patrística, que fue probablemente responsable de la moderación que mostró posteriormente en su vida. En 1535 fue nombrado capellán de la nueva reina, Ana Bolena, y del rey dos años más tarde, recibiendo también ricos beneficios. En 1544 era rector de su antiguo colegio, que se habían convertido en hogar de las nuevas doctrinas. Como vice-canciller de la universidad defendió sus ingresos varonilmente contra el rey, que sentía la tentación de extender su pillaje de los monasterios. Pasado este peligro se entregó a la promoción del bienestar integral de la universidad, para lo que su naturaleza reposada y contemplativa era idónea. Incluso bajo Eduardo VI quiso permanecer en la tranquilidad de sus estudios, cambiando su posición universitaria sólo por la tranquila posición en Lincoln como deán en 1552. Bajo María cayó en desgracia, por su apoyo a Lady Jane Grey y por su matrimonio en 1547. Privado de sus cargos, permaneció escondido hasta el ascenso de Isabel; entonces se vio empujado, en contra de su voluntad, a tomar parte en la vida pública, siendo consagrado arzobispo de Canterbury en 1559. La validez de su consagración ha sido disputada, al considerarla la Iglesia católica defectuosa en forma y materia, pero los anglicanos afirman que todo lo esencial fue escrupulosamente observado. La importancia de la cuestión radica en el hecho de que los nuevos obispos escogidos por Isabel, que son la sucesión anglicana, derivan de la consagración de Parker.

Parker, que era a la vez evangélico y conservador, fue un instrumento idóneo para el desarrollo de los planes de la reina, de compromiso entre las partes extremas cuya lucha amenazaba la paz de su reino. La situación era muy difícil. Los obispados y parroquias estaban vacantes o indignamente ocupados; había gran diversidad en la adoración; las propiedades eclesiásticas en muchos casos se usaban para fines muy distintos a los que le correspondían. El reino estaba dividido en tres partes hostiles: el católico, con fuerte apoyo en Oxford, entre los juristas y una parte de la corte; el puritano, con su fortaleza principal en los ciudadanos de Londres, apoyado por los teólogos de Cambridge, intentando establecer los ideales calvinistas; y entre ambos, el nuevo primado, con una débil minoría conservadora moderada. En esta apasionada batalla, que se hizo más difícil por la actitud caprichosa e incierta de Isabel, Parker permaneció firme en la búsqueda de una línea distintivamente anglicana, a medio camino entre Roma y el puritanismo. Para ello se empleó a fondo, instruyendo a los nuevos obispos en el nuevo sistema, vigilando sobre los tribunales de justicia y las universidades (los estatutos de Cambridge sufrieron una reconstrucción completa de la constitución académica en un sentido anglicano), regulando la restauración de sus derechos de convocación, poniendo orden en las finanzas de la Iglesia y manteniendo los obispados y otros beneficios lejos de hombres indignos. Junto con la convocación, en 1562 refundió los cuarenta y dos artículos en treinta y nueve, dándoles su forma final en 1571. Puso gran interés en la Biblia de los Obispos, una versión que suplantaría a las versiones de Tyndale y Ginebra, escribiendo el prefacio al Antiguo y Nuevo Testamento. Los Advertisements elaborados por él no fueron oficialmente sancionados por la reina, pero él reforzó sus disposiciones con rigor, para un mínimo irreductible de decencia ceremonial en la adoración pública.

Su trabajo académico le proporcionó más felicidad que el administrativo. Fue pionero en el estudio de las antigüedades inglesas, especialmente del periodo anglo-sajón. Empleó los grandes medios que tuvo a su alcance, especialmente en sus últimos años, para coleccionar y preservar valiosos manuscritos antiguos en peligro de destrucción, tras la disolución de los monasterios. Un solo agente suyo, Stephen Batman, afirmó que en cuatro años había coleccionado, a cuenta del arzobispo, no menos de seis mil setecientos manuscritos en Inglaterra y otros lugares. Esas valiosas colecciones las dejó a su antiguo colegio, siendo ahora el principal tesoro de su biblioteca. Sobre ellos están basadas las ediciones de Gildas, Asser, Alfric, Matthew Paris, Flores historiarum y otros cronistas antiguos. Parker fue el primero en reconocer el valor de las obras anglo-sajonas para el estudio de la historia, derecho, lengua y creencias religiosas inglesas.

Entre otras obras escribió, ayudado por G. Ackworth y J. Josseline De antiquitate Britannicæ ecclesiæs et privilegiis ecclesiæ Cantuariensis (Londres, 1572), una colección de varios tratados; e independientemente An Admonition to All Such as shall Intend hereafter to Enter the State of Matrimonie Godly, and Agreeable to Laws (1605 [?]) y Archbishop Parker's Prophecy... (1715). Escribió un prefacio para la obra de T. Martin A Defense of Priestes Mariages (Londres, ¿1562?) e hizo adiciones a la misma y editó el sermón de Alfric A Testimonie of Antiquitie Shewing the Ancient Fayth in the Church of England Touching the Sacrament of the Body and Bloude of the Lord (1566) y la Historia Maior (1571) de Matthew Paris.