Historia
PARKER, MATTHEW (1505-1575)

Parker, que era a la vez evangélico y conservador, fue un instrumento idóneo para el desarrollo de los planes de la reina, de compromiso entre las partes extremas cuya lucha amenazaba la paz de su reino. La situación era muy difícil. Los obispados y parroquias estaban vacantes o indignamente ocupados; había gran diversidad en la adoración; las propiedades eclesiásticas en muchos casos se usaban para fines muy distintos a los que le correspondían. El reino estaba dividido en tres partes hostiles: el católico, con fuerte apoyo en Oxford, entre los juristas y una parte de la corte; el puritano, con su fortaleza principal en los ciudadanos de Londres, apoyado por los teólogos de Cambridge, intentando establecer los ideales calvinistas; y entre ambos, el nuevo primado, con una débil minoría conservadora moderada. En esta apasionada batalla, que se hizo más difícil por la actitud caprichosa e incierta de Isabel, Parker permaneció firme en la búsqueda de una línea distintivamente anglicana, a medio camino entre Roma y el puritanismo. Para ello se empleó a fondo, instruyendo a los nuevos obispos en el nuevo sistema, vigilando sobre los tribunales de justicia y las universidades (los estatutos de Cambridge sufrieron una reconstrucción completa de la constitución académica en un sentido anglicano), regulando la restauración de sus derechos de convocación, poniendo orden en las finanzas de la Iglesia y manteniendo los obispados y otros beneficios lejos de hombres indignos. Junto con la convocación, en 1562 refundió los cuarenta y dos artículos en treinta y nueve, dándoles su forma final en 1571. Puso gran interés en la Biblia de los Obispos, una versión que suplantaría a las versiones de Tyndale y Ginebra, escribiendo el prefacio al Antiguo y Nuevo Testamento. Los Advertisements elaborados por él no fueron oficialmente sancionados por la reina, pero él reforzó sus disposiciones con rigor, para un mínimo irreductible de decencia ceremonial en la adoración pública.
Su trabajo académico le proporcionó más felicidad que el administrativo. Fue pionero en el estudio de las antigüedades inglesas, especialmente del periodo anglo-sajón. Empleó los grandes medios que tuvo a su alcance, especialmente en sus últimos años, para coleccionar y preservar valiosos manuscritos antiguos en peligro de destrucción, tras la disolución de los monasterios. Un solo agente suyo, Stephen Batman, afirmó que en cuatro años había coleccionado, a cuenta del arzobispo, no menos de seis mil setecientos manuscritos en Inglaterra y otros lugares. Esas valiosas colecciones las dejó a su antiguo colegio, siendo ahora el principal tesoro de su biblioteca. Sobre ellos están basadas las ediciones de Gildas, Asser, Alfric, Matthew Paris, Flores historiarum y otros cronistas antiguos. Parker fue el primero en reconocer el valor de las obras anglo-sajonas para el estudio de la historia, derecho, lengua y creencias religiosas inglesas.
Entre otras obras escribió, ayudado por G. Ackworth y J. Josseline De antiquitate Britannicæ ecclesiæs et privilegiis ecclesiæ Cantuariensis (Londres, 1572), una colección de varios tratados; e independientemente An Admonition to All Such as shall Intend hereafter to Enter the State of Matrimonie Godly, and Agreeable to Laws (1605 [?]) y Archbishop Parker's Prophecy... (1715). Escribió un prefacio para la obra de T. Martin A Defense of Priestes Mariages (Londres, ¿1562?) e hizo adiciones a la misma y editó el sermón de Alfric A Testimonie of Antiquitie Shewing the Ancient Fayth in the Church of England Touching the Sacrament of the Body and Bloude of the Lord (1566) y la Historia Maior (1571) de Matthew Paris.