Historia

PÁZMÁNY, PÉTER (1570-1637)

Péter Pázmány, cardenal húngaro, nació en Grosswardein el 4 de octubre de 1570 y murió en Pressburg el 19 de marzo de 1637.

Péter Pázmány
Péter Pázmány
Sus padres, nobles terratenientes de credo reformado, enviaron a su hijo a la escuela jesuita en Kolosvár, siendo durante cuatro años de enseñanza convertido al catolicismo y enviado para estudios superiores a Roma. En 1597 era profesor de filosofía y teología en la universidad de Gratz. Designado misionero por su superior regresó pronto a su patria, donde el arzobispo de Esztergom, Francis Forgacs, le tomó bajo su protección, porque el joven misionero en tres semanas había convertido al hermano del arzobispo. La primera guerra húngara por la libertad religiosa (1604-06) librada bajo Bocskay acabó en victoria. El sentimiento público en la dieta del reino (1608) pedía el destierro de los jesuitas, que habían provocado la guerra. Pázmány los defendió por palabra y escrito, avanzando de esta manera la causa católica. Sólo el derecho de poseer tierras les fue prohibido a los jesuitas, pero en una época más favorable esta ley quedó frustrada por duplicidad.

La actividad literaria, la impresión y los libros habían quedado principalmente en manos protestantes. Pázmány dio un nuevo impulso al catolicismo mediante sus libros, escritos en un poderoso estilo. Después de 1603 realizó un vigoroso ataque contra las personas y principios de Lutero y Calvino, mediante dos tratados seguidos por dos polémicas: "La adoración de los santos" y "El credo de Calvino." A Peter Alvinczy, predicador reformado en Kaschau, le replicó con "Cinco cartas elegantes" (Pozsony, 1609). Su libro más poderoso, que provocó muchos intentos de refutación, fue "Guía a la verdad divina" (Pozsony, 1613), siendo la primera apología del catolicismo en Hungría, escrita en forma animada y pintoresca, que obligó a los protestantes a defender sus ideas. En los siguientes tres años aparecieron 16 publicaciones de ambos lados. La pasión y el odio alcanzaron su clímax durante el período del primer centenario de la Reforma. Alvinczi publicó su "Espejo" (1614) e Itinerarium Catholicum (Debrecen, 1616), mostrando que la nueva doctrina estaba basada en la Biblia. La respuesta de Pázmány, "El espejo calvinista", estaba saturada de cortante desprecio. El pastor luterano de Zsepreg, E. Zvonarics, tradujo la obra de M. Hafenreffer, Vom den biblischen Glauben (1614), como defensa contra Pázmány. La segunda edición de la "Guía" suscitó una agitación renovada entre los protestantes. La viuda del palatino Jorge Thurzó envió la "Guía" en una versión latina a la universidad de Wittenberg, pidiendo a los profesores que la refutaran; la petición se vio cumplida por Balduinus en su Phosphorus verus Catholicismi (Wittenberg, 1626), en la que refutaba los sofismas jesuitas. El último libro de Pázmány, "Sermones" (Pozsony, 1636), presenta en 105 sermones su poder de oratoria. Su "Libro de oración" (1606) alcanzó gran popularidad. Fue el autor de 37 obras, de las cuales 22 enriquecieron el saber húngaro y le adjudicaron el epíteto de "el Cicerón húngaro", así como "el terrible látigo del protestantismo." Fue el fundador de la literatura científica católica en Hungría.

Tras la muerte de Forgacs, Matías, rey y emperador, satisfaciendo el ardiente deseo de la facción católica, elevó en 1616 a Pázmány al arzobispado y la primacía. Aquí comenzó su carrera como político. Su principal objetivo fue fortalecer el poder de la dinastía Habsburgo y mediante este medio darle la victoria al catolicismo y destruir al protestantismo. Siendo según la constitución estatal el segundo en rango tras el rey, atemorizó a la facción protestante. Al no tener el rey descendencia directa, los jesuitas procuraron llevar al trono a Fernando, duque de Estiria, alumno de los jesuitas, que había extirpado el protestantismo en sus dominios. Pázmány, respaldado por 50 familias aristocráticas, a muchas de las cuales había ganado para el catolicismo, procuró, tras acalorado debate en la dieta, la elección del rey. La facción protestante exigió el juramento del rey del libre uso de sus iglesias contra el derecho patriarcal de los terratenientes católicos, que usualmente expulsaban a los protestantes de sus territorios. El sentimiento de Pázmány se reveló al declarar que "antes pueden dejar su país desolado que tomar las iglesias para sí mismos, contra los derechos de su patrón rural." Por la influencia de Pázmány la facción católica omitió del texto la importante frase una cum templis. Los más altos cargos oficiales fueron a parar a manos católicas, que así tenían la llave del poder.

Al estallar la Guerra de los Treinta Años en Bohemia, Gabriel Bethlen, el príncipe húngaro reformado de Transilvania, aprovechó esta favorable oportunidad para salvar a sus hermanos en la fe y en 1619 invadió el territorio de Fernando con tanto éxito que Pázmány tuvo que huir a Viena, mientras que el rey quedó abandonado de sus súbditos en Hungría. Al ser suprimidos los bohemios, Bethlen y Fernando hicieron la paz (1622). Transilvania obtuvo siete condados, siendo garantizada la libertad religiosa como en el tiempo de Bocskay. El trono de los Habsburgo quedó a salvo y Pázmány, recuperadas sus dignidades, mantuvo su supremacía y continuó su política. El conde Nicoluas Eszterházy, denominado "el segundo Pázmány" fue escogido palatino en 1625, mientras que el papa Urbano VIII congratuló a los dignatarios católicos con la coronación de Fernando III como rey, recompensando el rey de España a Pázmány con una pensión de 3.000 ducados. Tras la muerte de Bethlen en 1629, Pázmány tuvo mayor margen de maniobra. La viuda del príncipe, Catalina de Brandeburgo, abrazó la fe católica, aunque al hacerlo perdió el trono. En 1629 Pázmány fue nombrado cardenal. Gustavo Adolfo puso en peligro los resultados de la política de los Habsburgo. Fernando II envió a Pázmány como embajador a Roma (1632) donde presentó una proposición, en nombre del rey, para unir a los poderes católicos de Europa a fin de extirpar la herejía y a los turcos, dividiendo el territorio entre esos poderes. Pero la política papal iba más bien en favor de los intereses franceses.

La Iglesia católica había casi perecido en Hungría cuando Pázmány apareció. Una tercera parte de Hungría estaba bajo el dominio turco: obispados, abadías, monasterios y parroquias habían desaparecido. La residencia del arzobispo pertenecía a los turcos, residiendo él en Tyrnau (Nagy Szombat). Muchos lugares estaban sin sacerdotes, oficiando sólo licenciados. La parte oriental del reino (Transilvania) estaba bajo príncipes calvinistas (Bocskay, Bethlen, Ràkocy), donde no había obispos católicos. Pázmány preparó sacerdotes educados y fundó (1623) un nuevo seminario en Viena, que todavía existe bajo el nombre de Pazmaneum. Dio 100.000 gulden a esa institución y la puso bajo la dirección de los jesuitas. Estudiantes de distinción fueron enviados a Roma al colegio Germánico-Húngaro del que fue designado protector. Revivió la escuela en Tyrnau (1626) donde el número de estudiantes aumentó hasta mil y para los niños pobres de extracción noble construyó el Convictus nobilium. Lo amplió a seminario bajo profesores de la orden jesuita (1630) y finalmente lo elevó por su dotación de 100.000 gulden al rango de universidad, sancionada por el rey y el papa e inaugurada por él mismo el 13 de noviembre de 1635, con la mayor pompa, ayudado por el primer rector, el jesuita Dobronoky. Éste fue el núcleo de la actual universidad de Budapest. Los ciudadanos de Pozsony, mayormente protestantes, se quejaron en vano. Pázmány, bajo autoridad real, estableció allí (1626) una escuela católica, concediéndole 50.000 florines de sus ingresos y dotándola con su biblioteca y una imprenta. En esta escuela introdujo a los jesuitas y uno de los cuatro predicadores luteranos, por su alocución defendiendo los derechos libres de la ciudad, sufrió destierro. En forma similar trató a las ciudades de Sopron y Szatmár, mientras que los obispos y otros dignatarios siguieron el liderazgo de su cabeza espiritual. El conde Eszterházy expulsó de sus dominios a los pastores protestantes y otros hicieron lo mismo. Pázmány convocó un sínodo en Tyrnau (1630) que adoptó el Missale Romanum y el Breviarium. Con la ayuda de su íntimo amigo Lamormain, confesor del rey, consiguió el decreto real que permitía a los sacerdotes usar sus pertenencias para propósitos eclesiásticos, siendo el precursor del "Edicto de restitución" alemán. Pázmány estaba determinado a recuperar la antigua riqueza, bienestar y esplendor, para lo que sacrificó el interés de su país y la libertad constitucional. Odió profundamente a los príncipes protestantes y permaneció fiel jesuita hasta el final. Que el protestantismo perdiera Hungría y que el catolicismo la ganara es obra suya.