Historia

PECOCK, REGINALD (c. 1395-1459/60)

Reginald Pecock, prelado inglés, nació en Gales hacia el año 1395 y murió probablemente en la abadía de Thorney, a 14 kilómetros al nordeste de Peterborough, en 1459 o 1460. Fue educado en Oxford, siendo miembro del consejo rector de Oriel College en 1417 y enseñando en Oxford hasta 1425, cuando el duque de Gloucester lo introdujo en la corte en Londres como uno de su séquito. Hacia 1420 ingresó en la carera eclesiástica y en 1431 por la influencia de Gloucester era rector del colegio de St. Spirit y St. Mary, comúnmente llamado Whittington College, que estaba en el Vintry, Londres, y rector de la iglesia de St. Michael de Paternoster, en Riola, cerca de allí. Los dos cargos iban asociados, desempañándolos hasta que en 1444 fue consagrado obispo de St. Asaph. En 1450 fue trasladado a Chichester, siendo miembro del consejo privado.

Fue un hombre entendido y fiel hijo de la Iglesia, pero, desafortunadamente para su comodidad personal, tomó una línea demasiado independiente. Pasó a un primer plano primero en 1447, cuando valientemente defendió a los obispos de los cargos de que no predicaban y que estaban ausentes con frecuencia de sus diócesis. Su sermón molestó a los frailes y al elemento progresista del clero. Cuando en 1445 publicó su libro mejor conocido, A Repressor of Overmuch Blaming of the Clergy (edición de C. Babington, con bosquejo biográfico, en Roll's Series, 2 volúmenes, 1860), que tenía como propósito tapar las bocas de los lolardos, suscitó un aluvión de críticas, porque en su candidez reconocía que la Iglesia no se podía defender apelando a la Escritura, sino sólo a bases filosóficas que señaló, manteniendo que las prácticas eclesiásticas que no tenían garantía bíblica eran apropiadas, no obstante. En 1456 escribió otro libro, The Book of Faith (edición a partir de manuscritos en Trinity College, Cambridge, con introducción de J. L. Morison, Glasgow, 1909), en el que de nuevo presenta sus fundamentos racionales, por no decir racionalistas, para las doctrinas eclesiásticas. Pero el libro fue todavía menos aceptable para la jerarquía. Fue condenado por herejía por el arzobispo de Canterbury (1458), obligado a retractase públicamente, dejar su sede y ser confinado en un monasterio, donde murió.