Pedro de Blois, autor eclesiástico, nació en Blois, a 160 kilómetros al sudoeste de París, hacia el año 1130 y murió entre 1204 y 1212. Aunque no estaba entre los prominentes en rango y puesto, estuvo en posiciones que hicieron de sus trabajos dignas fuentes para la
historia de la Iglesia de su tiempo. Su educación comenzó pronto y se extendió por amplias lecturas antes de que fuera a Bolonia para el estudio del derecho y la medicina; después acometería el estudio de la teología, pero que lo hiciera bajo
Juan de Salisbury no está probado. En 1167 acompañó a Esteban,
arzobispo de Palermo, a Sicilia, donde fue guardián del sello durante la minoría del rey Guillermo II, pero el desagrado de los sicilianos hacia Esteban obligó a Pedro a salir en 1169. Más tarde fue llamado por Enrique II a Inglaterra, donde sirvió a varias personas de distinción como secretario o canciller, entre ellas
Baldwin de Canterbury, la reina Leonor, viuda de Enrique II y posiblemente el arzobispo Hubert Walter. También tuvo relaciones con el
obispo de Bath, cuyo
archidiácono fue entre 1175 y 1191; también rindió un servicio menos agradecido como
deán en Wolverhampton, donde sus intentos de reforma se encontraron con la oposición del
capítulo.
La personalidad de Pedro no hizo una buena impresión en nadie. Parece que tuvo que soportar el descontento, al no encontrar el reconocimiento a sus capacidades. No le faltaba habilidad práctica o talento filosófico, pero no era creativo ni aprovechó las ocasiones para situarse en una posición de mando. Poseyó un espíritu sincero y ético, partidario de Alejandro III y enemigo de herejes, respaldando a sus superiores episcopales contra sus díscolos subordinados. Sus cartas están entre las más interesantes e importantes de sus restos literarios, conteniendo mucho material político, eclesiástico y social del periodo, aunque se cuestiona si son completamente el resultado de la observación personal, como pretenden. Tuvo un doble, Pedro de Blois, que fue canciller en Chartres.