Pedro el Ermitaño nació en Amiens, a mediados del siglo XI y murió en el monasterio de Neumoustier, en Huy, a 40 kilómetros al sudoeste de Lieja, Bélgica, el 7 de julio de 1115.
Pedro el Ermitaño predicando la cruzada ante Urbano IIEn 1093 fue en peregrinación a Tierra Santa, trayendo una carta de Simeón, patriarca de Jerusalén, para el papaUrbano II en la que le apelaba a liberar a los cristianos de las indignidades sufridas a manos de los musulmanes. Al entregar esta carta, Pedro la confirmó por su propia experiencia y relató los sufrimientos de los peregrinos. Su alocución produjo un profundo impacto sobre el papa. En su camino hacia Amiens despertó interés a medida que contaba su historia. Estuvo presente en Clermont en noviembre de 1095, cuando se proclamó la primera cruzada y poco después viajó por el sur de Francia y por el Rin, predicando a las multitudes el deber de alistarse en la cruzada. El tiempo fijado sería el 15 de agosto de 1096, pero sus convertidos insistieron en que los guiara a Tierra Santa tan pronto como fuera posible, y en la primavera cuarenta mil personas, entre ellos muchos caballeros, el arzobispo de Salzburgo, los obispos de Chur y Estrasburgo, con otros eclesiásticos, se pusieron en camino por Hungría. Sólo siete mil alcanzaron Constantinopla, habiendo sido muertos muchos por los búlgaros y otros muchos que llegaron a Asia fueron masacrados por los turcos. Pedro mismo se unió al ejército cruzado regular y entró en Jerusalén en 1099. Regresó a Europa y fundó el monasterio en el que murió. El 29 de junio de 1854 se inauguró una estatua de bronce suya en Amiens, detrás de la catedral en la plaza Pierre d'Amiens.