Historia
PEDRO NOLASCO (1189-1256)

Museo Provincial de Bellas Artes. Sevilla
La nueva orden creció en membresía, posesiones e influencia. En lugar de mandar dinero, se adoptó pronto el plan de mandar miembros al territorio moro para rescatar cristianos. El fundador, con un compañero, llevó a cabo la primera misión de esta clase, liberando a cuatrocientos cautivos en Valencia y Granada. Su principal ayudante era Raimundo Nonato, quien, tras sufrir graves torturas en Argel y consiguiendo fama como hacedor de milagros, fue nombrado cardenal por Gregorio IX, pero murió en camino a Roma en 1240. Pedro hizo un viaje a África pero tras muchos peligros volvió a España, donde, igual que en el sur de Francia, trabajó durante un tiempo para organizar la orden. En 1249, viejo y enfermo, determinó dimitir del generalato. Fue canonizado por Urbano VIII en 1628. La orden continuó poseyendo considerable importancia en España, hasta que perdió la mayor parte de sus posesiones en la revolución de 1820. Tuvo gran membresía en el sur de Francia, Italia, Sicilia y América española. Una rama femenina de la orden fundada por Antonio Velasco en 1568 se extinguió. Una tercera orden se fundó en Barcelona en 1265, pero nunca tuvo importancia. Hacia 1600 se hizo un intento de establecer una rama reformada o descalza, según el ejemplo de los carmelitas y franciscanos, confirmándola Gregorio XV como congregación separada en 1621, contando pronto con veinte casas. En 1725, Benedicto XIII reconoció formalmente a toda la orden dentro de la clase de órdenes mendicantes y les concedió el derecho a todas sus dispensas y privilegios.
El siguiente texto es de las primeras constituciones de 1272:
'Como Dios, Padre de misericordia y Dios de toda consolación y dador de consuelo en toda tribulación, por su gran misericordia envió a Jesucristo su Hijo a este mundo para visitar a todo el género humano que se encontraba en esta tierra esclavo y encadenado en poder del demonio y del infierno [...], así el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, cuyas operaciones no tienen divisiones, dispusieron por su misericordia y gran piedad fundar y establecer esta orden, llamada orden de la Virgen María de la Merced de la Redención de Esclavos de Santa Eulalia en Barcelona, de cuya orden hicieron su fiel mensajero, creador y promotor al hermano Pedro Nolasco. Los religiosos profesos de esta orden, con fe en Jesucristo, con esperanza en la salvación y con la verdadera caridad de aquel que en este mundo tomó carne de la gloriosa santa Virgen María, trabajan de buen corazón y con buena voluntad en cualquier obra buena de visitar y liberar a los cristianos que están en la esclavitud y en poder de los sarracenos y de los demás enemigos de la doctrina de Cristo, y se muestran dispuestos alegremente si fuese necesario a dar la vida por ellos como Jesucristo la dio por nosotros.'