Konrad Pellikan (Kürsner), erudito en hebreo, nació en Ruffach, a 75 kilómetros al sudoeste de Estrasburgo, el 8 de enero de 1478 y murió en Zurich el 6 de abril de 1556.
Konrad PellikanAl estar sus padres bajo circunstancias extremas su primera educación la tuvo en Heidelberg y Tubinga por un tío, de quien recibió su cambio de apellido. En 1499 comenzó a estudiar hebreo, que acometió bajo las mayores dificultades, estudiando hasta la noche y contando como principal ayuda con el Stern Meschiach del dominico Peter Schwartz o Petrus Negri (Esslingen, 1477), que incluía una crestomatía. Sobre este fundamento comenzó un glosario hebreo; una insinuación de Reuchlin le ayudó en la continuación de sus estudios, pudiendo haber usado este último su ayuda al hacer su diccionario hebreo. En 1501 Pellikan escribió De modo legendi et intelligendi Hebreæum (impreso primero en Estrasburgo, 1504) y el mismo año fue consagradosacerdote y entró al monasterio en Ruffach. En 1502 enseñaba teología en el monasterio carmelita en Basilea, continuando allí el estudio del hebreo bajo Matthew Adrian, un convertido al cristianismo del judaísmo. Fue trasladado en la misma capacidad a Ruffach en 1508, fue "guardián" en Pforzheim en 1511, en Ruffach en 1517 y en Basilea en 1519. Mientras tanto había acompañado al legadopapal Raimundo de Petrandi a Italia en 1504 y al provincial de la orden, Kaspar Satzger, en su visitación de 1514-17. En 1523 fue llamado con Ecolampadio como profesor de teología a Basilea y en 1525 fue a Zurich. Al año siguiente dejó su hábito de monje y se casó. El resto de su vida lo pasó en Zurich como profesor de griego y hebreo y bibliotecario.
Su importancia no debe medirse por su manual de hebreo ya mencionado, que fue sobrepasado por el Rudimenta de Reuchlin. Como profesor tuvo gran éxito, igual que como exégeta y traductor (Commentaria Biblorum, Zurich, 1532-39). En 1512 ya se había pronunciado contra la transubstanciación y en 1524 en favor del matrimonio de los sacerdotes. Sin embargo, la suya fue una naturaleza pacífica, que aborrecía la contienda. Respaldó la reimpresión en Basilea de los escritos de Lutero y tuvo relaciones amistosas con ese reformador, aunque no estuvo de acuerdo con su doctrina de la Cena. También estuvo estrechamente relacionado con Zwinglio, al que debió su llamamiento a Zurich. Entre sus características estuvieron una sincera piedad, gran modestia, férrea diligencia y hospitalidad.