Historia

PETERS, HUGH (1598-1660)

Hugh Peters (Peter), teólogo independiente inglés, nació en Fowey, a 35 kilómetros al oeste de Plymouth, Cornualles, en 1598 y murió ahorcado en Charing Cross, Londres, el 16 de octubre de 1660.

Hugh Peters
Hugh Peters
Primera etapa.
Era el hijo menor de Thomas Dyckwoode, alias Peters, y Martha, hija de John Treffry de Treffry, Cornualles, y hermano mayor de Thomas Peter. Los contemporáneos por lo general lo llamaban Peters, pero él firma Peter. A la edad de catorce años fue enviado a Cambridge, donde se graduó en 1617-18 como miembro de Trinity College, obteniendo la maestría en 1622. Un sermón que escuchó en San Pablo hacia 1620 lo confrontó con su estado pecaminoso y otro sermón, complementado por la labor de Thomas Hooker, determinó su conversión. Durante un tiempo vivió y predicó en Essex, donde se casó, hacia 1624, con Elizabeth, viuda de Edmund Read de Wickford, e hija de Thomas Cooke de Pebmarsh en el mismo condado. Este matrimonio lo relacionó con la familia Winthrop, pues la hija de Edmund Read, Elizabeth, fue la esposa de John Winthrop, el Joven.

Peters regresó a Londres para completar sus estudios teológicos, asistiendo a los sermones de Sibbes, Gouge y Davenport, y predicando ocasionalmente él mismo. Habiendo sido licenciado y ordenado por el obispo Montaigne de Londres, fue nombrado orador en St. Sepulchre. 'En este cargo' dice, 'la concurrencia creció tanto que provocó envidia e ira, aunque creo que más de cien cada semana fueron persuadidos de pecado para ir a Cristo.' Además de ello, Peters se preocupó en la labor de los feudatarios puritanos para la compra de propiedades eclesiásticas secularizadas. Fue sospechoso de heterodoxia y el 17 de agosto de 1627 suscribió una sumisión y protesta dirigida 'al obispo de Londres, exponiendo su adhesión a la doctrina y disciplina del gobierno inglés y su aceptación del gobierno episcopal.' Pero, de acuerdo con su propia relato, 'no se conformó en absoluto', pensando que era mejor dejar Inglaterra y establecerse en Holanda. Su salida parece haber tenido lugar hacia 1629.

Estancia en Holanda.
En Holanda conoció a John Forbes, un notable teólogo presbiteriano, con quien viajó a Alemania para ver a Gustavo Adolfo, y a Sir Edward Harwood, un comandante inglés al servicio holandés, que cayó en el asedio de Maestricht en 1632. Parece probable que Peters fuera el capellán de Harwood. Hacia 1632 o posiblemente antes, se convirtió en ministro de la Iglesia inglesa en Rotterdam. Sir William Brereton (1604-1661), que visitó Rotterdam en 1634, describe a Peters como 'un recto, celoso y digno hombre', señalando que el gobierno holandés le pagó un salario de cinco mil guilders. Bajo la influencia de su pastor, la iglesia evolucionó rápidamente hacia los principios independientes, siendo Peters alentado en su adopción de esos puntos de vista por la aprobación de su colega, el erudito William Ames (1571-1633), quien le dijo 'que si hay una forma de culto público en el mundo que Dios considerara propia, sería esa.' Peters predicó el sermón fúnebre de Ames y participó en la publicación de su tratado póstumo, titulado A Fresh Suit against Roman Ceremonies.

El gobierno inglés, por instigación del arzobispo Laud, estaba en ese momento comprometido a inducir a las iglesias británicas en Holanda para que se amoldaran a la doctrina y ceremonias de la Iglesia anglicana, siendo atraída su atención por la conducta de Peters, según las informaciones proporcionadas por John Paget y Stephen Goffe al embajador inglés. Peters había configurado una iglesia del pacto con quince artículos para la aceptación de miembros a su congregación, mostrando con su ejemplo que era lícito tener comunión con los brownistas en su adoración. A consecuencia de esas quejas y disputas, Peters consideró dejar Holanda e irse a Nueva Inglaterra.

En Nueva Inglaterra.
Ya en 1628 Peters había estado en relación con los dueños de la patente de Massachusetts y el 30 de mayo de 1628 había firmado sus instrucciones a John Endecott. Su relación con John Winthrop le dio un motivo adicional para emigrar y él también afirma que muchos de sus conocidos cuando iban a Nueva Inglaterra le habían propuesto que se fuera con ellos. Por consiguiente, eludiendo con alguna dificultad el intento del gobierno inglés de arrestarlo en su camino desde Holanda, Peters llegó a Boston en octubre de 1635.

El 3 de marzo de 1635-6 fue admitido como ciudadano de Massachusetts y el 21 de diciembre siguiente fue establecido como ministro de la iglesia en Salem. Desde el primer momento tomó parte prominente en todos los asuntos de la colonia. Comenzó organizando, junto con Henry Vane, una reunión entre Dudley y Winthrop, para efectuar una reconciliación entre ambos. Sus propios puntos de vista, así como su relación con la familia de Winthrop, lo llevaron generalmente a actuar en armonía con él. En asuntos eclesiásticos Peters era en este momento menos liberal de lo que fue posteriormente. Desaprobó el favor que Vane como gobernador mostró a Anne Hutchinson y públicamente le reprendió por tratar de frenar las deliberaciones del clero, diciéndole que considerara su juventud y corta experiencia en las cosas de Dios. En el juicio de Hutchinson en noviembre de 1637, Peters fue uno de los principales acusadores, esforzándose por intimidar a un testigo que habló en su favor. También mantuvo la ortodoxia y autoridad eclesiástica al excomulgar a Roger Williams y otros, usando la ejecución de uno de su rebaño para advertir a los espectadores que tuvieran cuidado con las revelaciones, respetando la ordenanza de la excomunión. Pero hay que acreditar en su haber sus fructíferos esfuerzos para apaciguar las disensiones de la iglesia en Piscataqua y su celo infatigable en la predicación. Bajo su ministerio, la iglesia en Salem y toda la comunidad aumentó en número y prosperidad.

Sin embargo, los deberes eclesiásticos le ocupaban solo una parte de su tiempo y energía. Se interesó en la fundación de la nueva colonia en la desembocadura del Connecticut, esforzándose por conciliar las disputas entre los colonos ingleses y los holandeses en esa zona. Influenciado por lo que había visto en Holanda, hizo del desarrollo económico de la colonia su cuidado especial. En uno de sus primeros sermones en Boston instó al gobierno 'a poner orden en el empleo de las personas (especialmente mujeres y niños) en el tiempo de invierno, pues temía que la ociosidad fuera la ruina de la iglesia y de la comunidad.' Fue de lugar en lugar 'trabajando para levantar hombres a un marco público de espíritu', hasta que obtuvo apoyo suficiente para poner en marcha el negocio de la pesca. Y 'siendo un hombre de espíritu muy público y actividad singular en todas las ocasiones', procuró que otros se unieran a él en construir un barco, para que los colonos fueran inducidos por su ejemplo a tener embarcaciones propias. En otra ocasión, cuando la colonia estaba en apuros por provisiones, Peters compró todo el cargamento de un barco y lo revendió a las diferentes comunidades, de acuerdo a sus necesidades, a un precio menor del que tendrían que haber pagado a los comerciantes.

De vuelta en Inglaterra.
En 1641 la situación de la colonia se vio muy afectada por el cambio sucedido en Inglaterra. La corriente de la emigración se detuvo, el comercio disminuyó y se pensó que era necesario enviar tres representantes a Inglaterra que expusieran el caso de la colonia a sus acreedores y apelaran a sus amigos a que ejercieran un apoyo continuo. Peters fue seleccionado como uno de esos representantes, a pesar de la oposición de Endecott. Fueron encargados de 'estar listos para hacer uso de cualquier oportunidad que Dios les ofreciera por el bien del país aquí, como también para dar cualquier consejo que les fuera requerido para el asentamiento de la forma correcta de disciplina de la iglesia allí.' Con este combinado propósito eclesiástico y comercial, Peters dejó Nueva Inglaterra en agosto de 1641. Logró el envío de productos básicos por valor de 500 libras para la colonia; pero al ver el cumplimiento de su misión obstruido por las distracciones del tiempo, quedándose cortos sus propios recursos, Peters aceptó el puesto de capellán de las fuerzas levantadas por los aventureros para el sometimiento de Irlanda. De junio a septiembre de 1642 sirvió en la abortada expedición comandada por Alexander, lord Forbes, y escribió un relato de sus procedimientos (A True Relation of the Passages of God's Providence in a Voyage for Ireland... wherein every day's work is set down faithfully by H. P., an eye-witness thereof, 1642). A su regreso a Inglaterra, Peters rápidamente se hizo prominente en la controversia, la guerra y la política. Predicó contra Laud en Lambeth, hablando irrespetuosamente de él durante su juicio, diciéndose que había propuesto que el arzobispo debería ser castigado exiliándolo a Nueva Inglaterra.

Capellán del ejército parlamentario.
Publicó, con un prefacio propio, una vindicación de las prácticas de los independientes de Nueva Inglaterra, escrita por Richard Mather, aunque frecuentemente atribuida a Peters mismo (Church Government and Church Covenant discussed in an Answer of the Elders of the several Churches in New England to Two-and-thirty Questions, 1643). En septiembre de 1643 el comité de seguridad empleó a Peters en una misión a Holanda, para pedir dinero prestado en nombre del parlamento y para explicar la justicia de su causa a los holandeses. Sin embargo, como predicador fue más valioso que como diplomático y sus sermones fueron muy efectivos para ganar adhesiones al ejército parlamentario. También fue famoso como exhortador en las ejecuciones de condenados estatales, asistiendo a Richard Challoner en el cadalso, aprovechando también la oportunidad cuando Sir John Hotham fue decapitado. Pero fue como capellán del ejército que Peters ejerció la mayor influencia. En mayo de 1644 acompañó al conde de Warwick en su expedición naval para la liberación de Lyme, predicando un sermón de acción de gracias en la iglesia en esa localidad, siendo encargado por Warwick para representar a las posesiones del oeste y hacer saber las necesidades de las fuerzas allí acuarteladas al parlamento. Esto sería el preludio de mayores servicios de la misma naturaleza prestados a Fairfax y el nuevo modelo. Como capellán, Peters tomó parte prominente en las campañas de ese ejército durante 1645 y 1646. Siempre que una localidad iba a ser atacada, era asunto suyo predicar un sermón preparatorio a las tropas de asalto y en Bridgwater, Bristol y Dartmouth su elocuencia se vio acreditada por su inspiración a los soldados. Después de una victoria era igualmente efectivo en persuadir a la gente sobre la justicia del ejército parlamentario, convirtiendo a los neutrales en partidarios. Durante el asedio de Bristol hizo conversos a cinco mil hombres; y cuando el ejército de Fairfax entró en Cornualles, en sus despachos mencionó especialmente la utilidad de Peters al persuadir a sus compatriotas a someterse.

Además de sus deberes como capellán, Peters ejerció las funciones de agente confidencial del general y corresponsal de guerra. Fairfax habitualmente lo empleaba para presentar al parlamento la condición de su ejército, los motivos que determinaban sus movimientos y los detalles de sus éxitos. Sus relatos de batallas y asedios fueron leídos con entusiasmo, formando un suplemento semioficial a los propios informes del general. Cromwell siguió el ejemplo de Fairfax y en su nombre Peters entregó a la Cámara de los Comunes narrativas de la captura de Winchester y el saqueo de Basing House. Fue un justo tributo a su posición y servicios que fuera seleccionado para predicar, el 2 de abril de 1646, el sermón de acción de gracias por la recuperación del oeste ante las dos cámaras del parlamento (God's Doings and Man's Duty, 1646).

Aquí, como en otros sermones, manejó las cuestiones políticas y sociales del momento con abierto coraje y a veces una áspera elocuencia que explica su popularidad como predicador. Suplicó mayor benevolencia entre las denominaciones, menos enconamiento en la controversia teológica y más energía en la reforma de los abusos y males sociales. Entre los independientes su influencia fue grande, siendo calificado por uno de sus oponentes como 'el vicario general y metropolitano de los independientes, tanto en la vieja como en la nueva Inglaterra.' Pero los hombres moderados entre sus viejos amigos en Nueva Inglaterra sostuvieron que dio demasiada tolerancia a las sectas extremistas. Los presbiterianos generalmente lo miraban con la más fuerte aversión. 'Todos aquí', escribió Baillie en 1644, 'lo tienen por un muy imprudente y temerario hombre.' Thomas Edwards escrutó cuidadosamente sus sermones buscando herejías, comprobando sin dificultad que contenían expresiones contra los escoceses, el pacto y el rey; e incluso independientes como St. John se escandalizaron por algunos ejemplos de su humor en el púlpito. Nadie abogó por la tolerancia con más fuerza que Peters, pero sus argumentos eran más los de un reformador social que los de un teólogo. Consideró las diferencias doctrinales de poca importancia, sugirió que si ministros de diferentes puntos de vista comieran con mayor frecuencia juntos, sus mutuas animosidades desaparecerían y que si el Estado castigara a cada uno que hablara contra cualquier presbiteriano o independiente, hasta que pudieran definir los términos correctos, se podría establecer una paz religiosa duradera. En el mismo tratado, que fue burlonamente llamado Mr. Peter's Politics, expuso sus puntos de vista políticos. Ahora que la guerra había terminado, debía hcerse una estrecha alianza con los protestantes extranjeros, reformando la ley en Inglaterra, desarrollando el comercio y propagándose el evangelio. Añadió en una vindicación del ejército, publicada al año siguiente, una lista de veinte reformas políticas y sociales necesarias.

Durante la disputa entre el ejército y el parlamento, Peters se puso del lado del primero, predicando a menudo en sus cuarteles y defendiendo vigorosamente sus acciones. Protestó en su juicio de que no había tenido conocimiento del pretendido arresto del rey en Holmby, ni tomado parte en ninguno de los consejos de las fuerzas armadas. En junio de 1647 tuvo un encuentro con Carlos en Newmarket, siendo bien recibido por él, quien dijo 'que a menudo había escuchado hablar de él, pero no creía que tuviera la solidez que encontró en sus discursos.' Después tuvo acceso al rey en Windsor, y, de acuerdo con su propia declaración, propuso a su majestad tres maneras de preservarse del peligro.

Cuando estalló la segunda guerra civil, Peters volvió al campo, haciendo un buen servicio en el sitio de Pembroke al lograr pistolas para los sitiadores. También ayudó a levantar tropas en los condados de Midland, negociando, en nombre de Lord Grey de Groby, la rendición del duque de Hamilton en Uttoxeter. En Nueva Inglaterra se dijo comúnmente que Peters mismo había capturado a Hamilton.

Hubo rumores que también le adjudican una participación en la redacción de Army Remonstrance, de 20 de noviembre de 1648, y Lilburne lo llama el 'gran hombre viajero o hombre jaca del ejército.' En las discusiones sobre el 'acuerdo del pueblo' habló sobre la necesidad de tolerancia, citando el ejemplo de Holanda e instando a los oficiales a 'domesticar ese viejo espíritu de dominación entre los cristianos' que fue la fuente de tanta persecución. Los periódicos monárquicos presentaron a Peters como uno de los instigadores del juicio y ejecución del rey, lo que él negó en sus disculpas posteriores en la Restauración; pero sus sermones durante el juicio, como se demostró por varios testigos, justifican la sentencia del tribunal. En uno de ellos tomó como texto las palabras 'para atar a sus reyes con cadenas y a sus nobles con grillos de hierro', aplicando a Carlos la denuncia contra el rey de Babilonia en 18 Todos los reyes de las naciones, todos ellos yacen con gloria, cada uno en su sepulcro. 19 Pero tú has sido echado de tu sepulcro como vástago desechado, como ropa de muertos traspasados a espada, que descienden a las piedras de la fosa, como cadá[…]Isaías 14:18-20. De la misma manera, a Peters se le achaca parte de la idea Pride's Purge, aunque todo lo que hizo fue liberar a dos de los miembros encarcelados por orden de Fairfax, respondiendo a las preguntas del resto en cuanto a la autoridad por la que fueron detenidos con las palabras 'por el poder de la espada.' Hacia los monárquicos individuales Peters a menudo mostró una gran bondad y en su juicio en 1660 pudo presentar certificados del conde de Norwich y del marqués de Worcester expresando su agradecimiento por los servicios que les hizo. En el juicio de Hamilton, también en marzo de 1649, Peters fue uno de los testigos a favor del duque.

En Irlanda con Cromwell.
El establecimiento de la República y el final de la guerra hacía presumir que Peters podría regresar a Nueva Inglaterra y en intervalos desde 1645 había anunciado a Winthrop su intención de embarcarse lo antes posible. Su esposa se había ido en 1645. 'Mi espíritu', escribió en mayo de 1647, 'estos dos o tres años ha estado inquieto por mi estancia aquí, y nada debajo el cielo, sino la mano especial del Señor podría aquietarme.' Sin embargo, en un momento la enfermedad, en otro la necesidad de deshacerse primero de su propiedad en Inglaterra y en otro el estado de los asuntos públicos, impidieron su partida. También se vio detenido por el deseo de ayudar en la reconquista de Irlanda, adonde acompañó a Cromwell en agosto de 1649. Peters llegó a Dublín el 30 de agosto, después de haberle confiado el general el cargo de educar a los rezagados que se quedaron en Milford Haven. Fue uno de los primeros en anunciar la caída de Drogheda al parlamento, estando presente en la captura de Wexford y regresando nuevamente a Inglaterra en octubre para supervisar el envío de refuerzos y suministros. Cromwell incluso le encargó reclutar un regimiento de infantería para el servicio en Irlanda, pero ese proyecto parece haber fracasado por la enfermedad del propio Peters y por algunas dificultades planteadas por el consejo de Estado. Peters se quedó en el sur de Gales durante la primavera de 1650, empleado en negocios relacionados con la expedición y en persuadir a los galeses para adherirse al parlamento. No tomó parte en la expedición a Escocia, pero parece haber estado presente en la batalla de Worcester, exhortando a los regimientos de milicias reunidos sobre la importancia de su victoria. De acuerdo con el relato que él posteriormente le contó a Ludlow, percibió que a Cromwell se le subió excesivamente su triunfo a la cabeza, prediciendo a un amigo que se haría rey.

En el apogeo de su carrera.
La vida de Peters estaba ahora en su cima. El 28 de noviembre de 1646 el parlamento le confirió por ordenanza una concesión de 200 libras anuales, además de las propiedades confiscadas al marqués de Worcester, dándosele también en 1644 la biblioteca del arzobispo Laud. Sin embargo, de acuerdo a su propia declaración lo que recibió fue simplemente una parte de la biblioteca privada de Laud, valorada en aproximadamente 140 libras. Cuando John Owen acompañó a Cromwell a Escocia como capellán, Peters fue nombrado uno de los capellanes del consejo de Estado en su lugar (17 de diciembre de 1650) y posteriormente se estableció permanentemente como uno de los predicadores en Whitehall, con alojamiento y un salario de 200 libras anuales. Los amigos de Nueva Inglaterra que lo visitaron quedaron atónitos por su actividad e influencia. 'Yo estaba feliz con él y lo llamé arzobispo de Canterbury, por su acompañamiento de ministros y caballeros', escribió William Coddington. Peters le explicó a Roger Williams que su prosperidad era más aparente que real, confiándole la angustia causada por la locura de su esposa y su efecto en su vida pública. 'Me dijo que la aflicción por su esposa lo motivó a la acción en el exterior; y cuando el éxito le tentó a enorgullecerse, la amargura en su seno consolado fue una fría brida para él.' En sus cartas se queja con frecuencia de mala salud, especialmente de melancolía, o, como entonces se denominaba, 'la bilis' y tanto en 1649 como en 1656 estuvo gravemente enfermo.

Cada vez que Peters estaba bien de salud, su inquieta energía le llevaba a participar en todo tipo de asuntos públicos. En marzo de 1649 presentó las propuestas al consejo de Estado para construir fragatas a las que se hizo referencia en el comité del almirantazgo. Una de las cuestiones que más le preocupaban era la reforma de la ley. Mientras estuvo en Massachusetts había sido dos veces nombrado en comisiones para la elaboración de un código de leyes para la colonia, y en Holanda había visto mucho que creía era digno de ser imitado en Inglaterra. El 17 de enero de 1652 el parlamento nombró un comité de veintiuna personas para la reforma de la leys, del que Peters formó parte. 'Ninguno de ellos', escribe Whitelocke, 'fue más activo en este asunto que el Sr. Hugh Peters, el ministro, que entendía poco de leyes, pero que opinaba mucho, y mencionaba con frecuencia algunos procedimientos legales en Holanda, aunque estaba completamente equivocado.' En un tratado publicado en julio de 1651, titulado Good Work for a Good Magistrate, resumió su plan de reformas, proponiendo, entre otras cosas, un registro de títulos de propiedad y testamentos, sugiriendo que cuando se estableciera los viejos registros en la Torre, al ser simplemente monumentos de la tiranía, podrían ser quemados. R. Vaughan de Gray's Inn respondió a sus propuestas en detalle en nombre de los abogados y Prynne denunció furiosamente la ignorancia y la locura que muestra en su sugerencia sobre los registros (A Plea for the Common Laws of England, 1651, The Second Part of a Short Demurrer to the Jews long-discontinued Remitter into England, by William Prynne, 1656). En el mismo documento, Peters propuso la creación de un banco en Londres como el de Ámsterdam, el establecimiento de almacenes públicos y muelles, la institución de un mejor sistema para proteger contra los incendios en Londres y la adopción del sistema holandés para ayudar a los pobres en todo el país. Desafortunadamente ninguna de estas propuestas de espíritu público condujo a ningún resultado práctico.

Hugh Peters y los cuatro representantes holandesesgrabado de William Keyse Sherwin
Hugh Peters y los cuatro representantes holandeses
grabado de William Keyse Sherwin
Peters no limitó su actividad a asuntos domésticos. Durante la guerra con los holandeses en 1652 y 1653 continuamente se esforzó para utilizar su influencia con los dirigentes de los dos países para sanar la brecha. A su instigación, en junio de 1652, la congregación holandesa en Austin Friars solicitó al parlamento la reactivación de las conferencias con los embajadores holandeses, que acababan de romperse, siendo la demanda sinceramente apoyada por Cromwell. Confiado en la aprobación de los dirigentes del ejército, que se oponían a la guerra, Peters incluso aventuró escribirle a Sir George Ayscue y hacerle una oferta para que desistiera de luchar contra sus correligionarios. Sin embargo, Ayscue envió una carta al parlamento, siendo Peters severamente reprendido. En abril de 1653 los holandeses hicieron un intento de negociación. Una caricatura contemporánea representa a Peters con los cuatro holandeses enviados en julio de 1653 al secretario Thurloe. En el mismo mes fue descrito públicamente orando y predicando por la paz, y aunque se dice que tenía prohibido sostener cualquier comunicación con los embajadores, es probable que fuera uno de los intermediarios anónimos mencionados en el relato de su misión.

En esta serie de intentos de mediación, la conducta de Peters, por indiscreta que fuera, iba dictada por un deseo loable de evitar el derramamiento de sangre protestante; pero en otro caso, su motivo parece haber sido simplemente un deseo de promocionarse. Cuando Whitelocke fue enviado como embajador a Suecia, Peters le envió por su medio a la reina Cristina, un mastín y 'un gran queso inglés hecho en su país', acompañado por una carta que indicaba los motivos que habían llevado a la ejecución de Carlos I y la expulsión del Parlamento Largo. Con muchas disculpas por la presunción del remitente, Whitelocke se los presentó a Cristina, 'que alegremente y con expresiones de satisfacción los recibió, aunque de tan mala mano.'

Durante el Protectorado, Peters, que era un firme partidario de Cromwell, continuó oficiando como uno de los predicadores regulares en Whitehall, pero fue más estrechamente restringido a sus funciones propias, Además de predicar, tomó parte activa en asuntos eclesiásticos y en la propagación del evangelio en los tres reinos. En julio de 1652, él y otros ministros fueron instruidos para conferenciar con varios oficiales 'para proporcionar algunas personas piadosas que fueran a Irlanda para predicar el evangelio.' Escribió a Henry Cromwell, elogiando su administración e instándole a mantener 'un laborioso, constante y sobrio ministerio', como lo más necesario para la preservación de Irlanda.

Hay informes que acreditan a Peters con la inspiración de la política adoptada por los comisionados para la propagación del evangelio en Gales, pero él no fue uno de los 'propagadores' originales designados por la ordenanza de 22 de febrero de 1650, no habiendo buena evidencia en apoyo de la declaración.

Peters fue miembro de un comité designado por el ejército para ayudar a los comisionados para la propagación del evangelio entre los indios en Nueva Inglaterra, pero se enfrentó a los comisionados, que, en febrero de 1654, lo acusaron de obstaculizar en lugar de ayudar a su trabajo. Inmediatamente afirmó rotundamente que 'la obra no era más que un simple engaño y que no había tal cosa como una conversión del evangelio entre los indios.' En otra ocasión se quejó de que los comisionados obstruyeran la tarea, al negarse a permitir que los misioneros tuvieran un mantenimiento suficiente. Ellos respondieron que él estaba insatisfecho simplemente porque la labor estaba llegando a la perfección y él no había hecho nada en la misma. Sin duda había un elemento de verdad en estos cargos, pues Peters, en una de sus cartas a Winthrop, afirmó que preferiría ver el dinero gastado en los pobres de la colonia que en los nativos. Sin embargo, se reivindicó a sí mismo de una acusación de malversación de fondos que también se había levantado contra él. El Protector, quien conoció estos cargos, le mostró su continuada confianza al nombrar a Peters uno de los 'examinadores' cuyo trabajo era examinar a todos los candidatos para beneficios. A Peters también se le solicitó con frecuencia para aprobar a los ministros que debían ser capellanes.

En diciembre de 1655, cuando Manasés ben Israel presentó su petición para la readmisión de los judíos a Inglaterra, Peters fue uno de los ministros nombrados para discutir la cuestión con el comité del consejo de Estado. Pero a pesar de que él había abogado por la causa de los judíos ya en 1647, parece que ahora planteó una duda sobre si los peticionarios podían demostrar que realmente eran judíos. Durante los últimos años del Protectorado, Peters fue menos prominente, en parte debido a la mala salud, y en agosto de 1656 le informó a Henry Cromwell que 'estaba muy descalificado por la edad y otras preocupaciones para asuntos absorbentes.' El 1 de mayo de 1657 predicó un entusiasta sermón a los seis regimientos reunidos en Blackheath para servir en la expedición a Flandes. En julio de 1658 fue enviado a Dunkerque, aparentemente para supervisar la provisión hecha para las necesidades espirituales de la guarnición recién establecida. Utilizó la oportunidad para investigar la administración de la ciudad en general y para obtener varias entrevistas con el cardenal Mazarino. Lockhart, el gobernador, elogió la 'gran caridad y bondad' que Peters había mostrado en sus oraciones y exhortaciones, y al visitar y aliviar a los enfermos y heridos. En una postdata confidencial a Thurloe agregó: 'Regresa cargado con un relato de todas las cosas por aquí y se ha identificado con cada asunto de cada hombre. Debo darle ese testimonio, que pronunció tres o cuatro sermones muy honestos; y si fuera posible centrarlo en la predicación, evitando las complicaciones con otras cosas, ciertamente demostraría ser un ministro muy apto para los soldados.' 'A menudo', continuaba, 'me insinuó su deseo de quedarse aquí, si tuviera una invitación'; pero la perspectiva de su establecimiento en Dunkerque era evidentemente desagradable para el gobernador.

Detención y ejecución.
A la muerte de Cromwell, Peters predicó un sermón fúnebre, escogiendo el texto 'Mi siervo Moisés ha muerto'. Durante el período problemático que siguió, tuvo poca participación en los asuntos públicos, probablemente debido a su enfermedad. Deploró el derrocamiento de Richard Cromwell, protestó que él nada tuvo que ver y declaró que le parecía todo el asunto 'muy pecaminoso y ruinoso.' Cuando Monck marchó a Inglaterra, Peters lo encontró en St. Albans y predicó ante él, para gran disgusto del capellán ortodoxo del general, John Price. El 24 de abril, en respuesta a algunas preguntas de Monck, le escribió diciendo: 'Mi débil cabeza y huesos me recuerdan mi gran cambio y por eso agradezco a Dios que estos doce meses, desde la violación del parlamento de Richard, no me he entrometido en asuntos públicos más que en mis propios pensamientos y en otros presentados a ti mismo.' Pero ninguna profesión de pacifismo, aunque cierta, podía salvarlo de sospecha. El restaurado Parlamento Rabadilla lo privó de su alojamiento en Whitehall en enero de 1660 y el 11 de mayo el consejo de Estado ordenó su detención. Panfletos, baladas y caricaturas contra él testificaban de su impopularidad general. El 7 de junio la Cámara de los Comunes ordenó que él y Cornet Joyce debían ser arrestados, siendo los dos puestos juntos por ser supuestamente verdugos del rey. El 18 de junio fue excluido del Acta de Indemnización. Peters, que se había escondido para escapar de la detención, elaboró una disculpa, que se las arregló para que fuera presentada a la Cámara de los Comunes. En ella niega haber tomado parte en la concertación de la muerte del rey y da cuenta de su carrera pública, sustancialmente de acuerdo con la defensa hecha en su juicio y las declaraciones contenidas en su Last Legacy. Peters fue arrestado en Southwark el 2 de septiembre de 1660, siendo encerrado en la Torre. Su juicio tuvo lugar en Old Bailey el 13 de octubre. El principal testigo contra él fue el doctor William Young, que reveló ciertas confesiones que le hizo Peters en 1649, mostrando que tenía planeado con Cromwell llevar al rey al patíbulo. Otros testigos testificaron de lo que se suponía fueron consultas de Peters con Cromwell e Ireton con el mismo propósito, y de sus incenciarios sermones durante el juicio del rey. Peters demostró la falsedad del rumor de que él en realidad había estado presente en el patíbulo, mostrando que estuvo confinado en su habitación por enfermedad el día de la ejecución del rey, pero no pudo hacer más que negar que usó expresiones particulares supuestamente pronunciadas por él. Fue declarado culpable y condenado a muerte. Durante su encarcelamiento, Peters 'se ejerció bajo gran conflicto en su propio espíritu, temiendo (como solía decir) que no pudiera sobrellevar sus sufrimientos con coraje y consuelo.' Pero, a pesar de los informes contrarios, enfrentó su fin con dignidad y calma. El 14 de octubre predicó a sus compañeros de prisión, tomando como texto el ¿Por qué te abates, alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios, pues he de alabarle otra vez. ¡ El es la salvación de mi ser, y mi Dios![…]Salmo 42:11. Fue ejecutado en Charing Cross el 16 de octubre con su amigo John Cook. Uno de los espectadores reprendió a Peters por la muerte del rey, pidiéndole que se arrepintiera. 'Amigo', le respondió Peters, 'no es bueno pisotear a un hombre muerto. Estás muy equivocado; no tuve nada que ver con la muerte del rey.' Cook fue ahorcado ante los ojos de Peters, quien fue intencionalmente llevado por los hombres del magistrado para que viera su cuerpo descuartizado. 'Señor', dijo Peters al magistrado, 'aquí está muerto uno de los siervos de Dios ante mis ojos y me has hecho contemplarlo con el propósito de aterrorizarme y desanimarme; pero Dios lo ha hecho una ordenanza para mí, para mi fortalecimiento y aliento.' 'Nunca', dijo el periódico oficial, 'hubo persona que sufriera la muerte tan despiadadamente, y (lo que es más) cuya ejecución fuera la delicia de la gente.'

Difícilmente merecía el odio popular. Peters se lo había ganado por lo que dijo, más que por lo que hizo. Sus esfuerzos públicos por el bien general y sus bondades hacia los monárquicos individuales fueron olvidados y solo sus denuncias al rey y sus ataques contra el clero fueron recordados. Burnet lo caracteriza como 'un entusiasta bufón predicador, aunque hombre muy vicioso, que fue de gran utilidad para Cromwell, siendo muy descarado en promover la muerte del rey con la crueldad y rudeza de un inquisidor.' Su jocosidad había ocasionado tanta ofensa como su violencia, compilándose folletos que relacionaban sus dichos y le atribuían una serie de agudas ocurrencias y bromas pesadas. Su reputación fue atacada aún más en canciones y sátiras, acusándolo de malversación, embriaguez, adulterio y otros delitos; pero estas acusaciones se encontraban entre las controvertidas armas ordinarias de la época y no merecen crédito. Carecen de evidencia y fueron negadas solemnemente por Peters. En un caso, el editor de estos libelos fue obligado a insertar una disculpa pública en los periódicos. Un examen de la carrera y los escritos de Peters muestra que fue un hombre honesto, recto y afable, cuyos defectos de gusto y juicio explican gran parte del odio en el que incurrió, pero no lo justifican.

Peters se casó dos veces: primero con Elizabeth, hija de Thomas Cooke de Pebmarsh, Essex, y viuda de Edmund Read de Wickford en el mismo condado; murió hacia 1637. Luego se casó con Deliverance Sheffield, quien todavía vivía en 1677 en Nueva Inglaterra, siendo sostenida por la caridad. Por su segundo matrimonio Peters tuvo una hija, Elizabeth, a quien dirigió su Last Legacy.

Obras.
Hugh Peters fue autor de los siguientes tratados: The Advice of that Worthy Commander Sir Edward Harwood upon occasion of the French King's Preparations... Also a relation of his life and death, 1642; A True Relation of the passages of God's Providence in a voyage for Ireland... wherein every day's work is set down faithfully by H. P., an eye-witness thereof, 1642; Preface to Richard Mather's Church Government and Church Covenant discussed, 1643; Mr. Peter's Report from the Armies, 26 July 1645, with a list of the chiefest officers taken at Bridgewater, &c., 1645; Mr. Peter's report from Bristol, 1645; The Full and Last Relation of all things concerning Basing House, with divers other Passages represented to Mr. Speaker and divers Members in the House. By Mr. Peters who came from Lieut.-Gen. Cromwell, 1645; Master Peter's Message from Sir Thomas Fairfax with the narration of the taking of Dartmouth, 1646; Master Peter's Message from Sir Thomas Fairfax... with the whole state of the west and all the particulars about the disbanding of the Prince and Sir Ralph Hopton's Army, 1646; God's Doings and Man's Duty; Mr. Peter's Last Report of the English Wars, occasioned by the importunity of a Friend pressing an Answer to seven Queries, 1646; Several Propositions presented to the House of Commons by Mr. Peters concerning the Presbyterian Ministers of this Kingdom, with the discovery of two great Plots against the Parliament of England, 1646; A Word for the Army and Two Words for the Kingdom, 1647; Good Work for a good Magistrate, or a short cut to great quiet, by honest, homely, plain English hints given from Scripture, reason, and experience for the regulating of most cases in this Commonwealth, by H. P., 1651; un prefacio a The Little Horn's Doom and Downfall, de Mary Cary, 1651; AEternitati sacrum Terrenum quod habuit sub hoc pulvere deposuit Henricus Ireton, versos latinos por la muerte de Henry Ireton; dedicatoria a Operum Gulielmi Amesii volumen prinium, Ámsterdam, 1658; A Dying Father's Last Legacy to an only Child, or Mr. Hugh Peter's advice to his daughter, written by his own hand during his late imprisonment, 1660; The Case of Mr. Hugh Peters impartially communicated to the view and censure of the whole world, written by his own hand, 1660; A Sermon by Hugh Peters preached before his death, as it was taken by a faithful hand, and now published for public information, Londres, impreso por John Best, 1660.