Historia
PFAFF, CHRISTOPH MATTHÄUS (1686-1760)

En 1712 Pfaff regresó a Alemania y se quedó un año en Stuttgart, tras lo cual visitó Holanda y Francia con el heredero, regresando permanentemente a Alemania en 1716. A pesar de su juventud, Pfaff fue luego designado profesor de teología en Tubinga, donde descolló, siendo canciller de la universidad a la edad de 34 años y reteniendo esta dignidad durante 36 años. Fue un hombre de gran versatilidad y saber enciclopédico y al mismo tiempo un autor infatigable. Escribió un gran número de disertaciones, de las cuales De originibus juris ecclesiastici ejusdem indole (Tubinga, 1719) marcó el comienzo de una nueva época en su campo, pues en ello y en el Akademische Reden über das sowohl allgemeine als auch teutsche protestantische Kirchenrecht (1742), él, por vez primera, llevó a sus resultados lógicos la doctrina del colegialismo. En la esfera de la teología escribió Constitutiones theologiæ dogmaticæ etmoralis (Tubinga, 1719); Introductio in historiam theologiæ literariam (1720); Institutiones historiæ ecclesiasticæ (1721) y Notæ exegeticæ in evangelium Matthæi (1721); mientras que sus simpatías pietistas hallaron expresión en obras tales como Kurtzer Abriss vom wahren Christentum (Tubinga, 1720) y Hertzens-Katechismus (1720), evidenciándose su erudición bíblica general por su colaboración con Johann Christian Klemm y en la preparación de la "Biblia de Tubinga."
Sin embargo, Pfaff fue principalmente activo en la promoción de la unidad de las iglesias protestantes y para este propósito compuso una larga serie de monografías que fueron recogidas en traducción alemana bajo el título de Gesammelte Schriften, so zur Vereinigung der Protestierenden abzielen (Halle, 1723). Aquí de nuevo no fue un innovador y aunque sus propuestas atrajeron atención, la oposición luterana las hizo infructíferas.
A partir de entonces Pfaff malgastó sus energías, produciendo obras más destacadas por su cantidad que por su calidad y zambulléndose en incontables controversias literarias triviales. Perdió su popularidad e influencia en la universidad, se enajenó el interés de los estudiantes y en 1756 dimitió de la cancillería. Su partida de Tubinga no fue lamentada, pero su intención de pasar el resto de su vida en retiro en Francfort se vio frustrada por una invitación a Giessen, donde fue canciller, superintendente y director de la facultad teológica. Allí permaneció hasta su muerte, cuatro años después, aunque aquí, también, las faltas que oscurecieron su gran talento provocaron la enemistad general.