Historia

PICO DELLA MIRANDOLA, GIOVANNI (1463-1494)

Giovanni Pico della Mirandola, filósofo italiano, nació en Mirandola, cerca de Módena, el 24 de febrero de 1463 y murió en Florencia el 17 de noviembre de 1494.

Pico della Mirandola
Pico della Mirandola
Estudió en la universidad de Bolonia (1477-79) y visitó las principales universidades de Europa, realizando estudios de filosofía y teología, aprendiendo como resultado hebreo, arameo y árabe. En este arduo trabajo disciplinario se hizo seguidor de Marsilio Ficino, siendo su idea común demostrar el acuerdo fundamental de los filósofos paganos entre sí y con los escolásticos y místicos cristianos. La idea motriz de esta propaganda era que toda la verdad es una y toda ciencia también. Sin embargo, la subestructura del sistema de Pico se derivaba de la Cábala. En 1487 fue a Roma, donde propuso sostener una disputa que cubriera todo el dominio del conocimiento a la que invitó a los eruditos más destacados como participantes. Como temas de la discusión publicó novecientas tesis, 'en dialéctica, moral, matemáticas, metafísica, teología, magia y cabalismo.' Al publicarlas manifestó que no intentaba defender nada sobre la Iglesia ni su cabeza como incierto o improbable. Pero los teólogos declararon algunas de sus tesis heréticas, al menos en tendencia, prohibiendo el papa (Inocencio VIII) la disputa. Pico compuso una apología y se fue a Francia. Por intervención de Lorenzo de Médicis se le permitió regresar a Italia, fijando su residencia cerca de Florencia, haciéndose miembro del brillante círculo que se reunía alrededor de Lorenzo. En 1493 un breve del nuevo papa, Alejandro VI, le liberó de la acusación de herejía. La humillación sufrida por la prohibición de la disputa le hizo pensar en el celibato y cuando murió había estado sopesando retirarse a un monasterio, preparándose para ello mediante ejercicios ascéticos. Legó sus posesiones a su sobrino, Giovanni Francesco, y dejó sus propiedades personales a los pobres.

El siguiente pasaje procede de su obra Discurso sobre la dignidad del hombre:

Pico della Mirandola
Pico della Mirandola
'Con todo derecho, el hombre es llamado y reconocido como un gran milagro y un animal realmente maravilloso... YaDios, el gran Arquitecto y Padre, había fabricado esta morada del mundo y de la divinidad que vemos, este templo augustísimo, según las leyes de su arcana sabiduría. Embelleció la región supraceleste con las inteligencias, animó los orbes etéreos con las almas inmortales, pobló las zonas del mundo inferior, llenas de excrementos y deshechos, con una ingente multitud de animales de todas las especies.
Pero, concluido el trabajo, el Artífice deseaba que hubiesealguien capaz de entender la razón de tan grande obra, de apreciar su belleza, de admirar su grandeza. Por ello, después de haber creado todas las otras cosas (como atestiguan Moisés y Timeo), pensó al fin en crear al hombre. Pero entre los arquetipos ya no quedaba de qué formar la nueva progenie humana; ni en las arcas más tesoros como herencia que legar al nuevo hijo; ni en los escaños del orbe entero un sitial donde pudiese asentarse el contemplador del Universo. Ya todo estaba lleno: todo había sido distribuido en los órdenes sumos, medios e ínfimos.
Decretó al fin el supremo Artesano que, no pudiendo entregarle nada propio, le fuese común todo lo que había otorgado a cada ser particular. Tomó entonces al hombre, obra de figura aún no diferenciada, y, colocándolo en el centro del mundo, le habló de este modo: «¡Oh Adán!, no te hemos dado ni un lugar determinado, ni un aspecto propio ni un don particular, para que tú puedas tener y poseer el lugar, el aspecto y los dones que inconscientemente has pedido siguiendo tus deseos y tus sentimientos. La naturaleza de los otros seres vivos ya está definida y constreñida por leyes por nosotros prescritas: tú, no limitado por ninguna constricción, podrás definir tu propia naturaleza según tu arbitrio, cuyo poder te he entregado...
Ni celeste ni terrestre te hicimos, ni mortal ni inmortal, para que tú mismo, casi arbitrario y honorario plasmador y fundador de ti mismo, puedas forjarte en la forma que para ti prefieras. Podrás degenerar hacia los horribles grados inferiores; podrás regenerarte en los divinos grados superiores, según sea la decisión de tu ánimo».
Al hombre, en su nacimiento, le infundió el Padre toda suerte de semillas, gérmenes de todo género de vida. Lo que cada cual cultive, florecerá y producirá su fruto en él. Si las semillas fuesen vegetales, él se hará planta; si sensuales, se embrutecerá; si racionales, ascenderá al rango de animal celeste; si intelectuales se convertirá en ángel y en hijo de Dios. Y si no quedase satisfecho con el destino de ninguna manera de estas criaturas, se recogerá en el centro de su unidad haciéndose un solo espíritu con Dios en la misteriosa soledad del Padre y aventajando a todos los seres. ¿Quién no admirará a este nuestro camaleón?'