Historia

PIGHIUS, ALBERTUS (c. 1490-1542)

Albertus Pighius (Albert Pigghe), teólogo católico, insigne matemático y notable astrónomo, nació en Kampen hacia 1490 y murió en Utrecht el 26 de diciembre de 1542.

Albertus Pighius
Albertus Pighius
Estudió filosofía y matemáticas en la universidad de Lovaina, en donde tuvo por maestro al que después sería Adriano VI, y terminó sus estudios teológicos en la universidad de Colonia en 1517. Fue canónigo (1524-35) y preboste (1535-42) en la iglesia de San Juan Bautista, Utrecht. Su afición favorita durante la carrera de sus estudios eran las matemáticas y la astronomía, de suerte que ya en 1518 publicó su libro Adversus prognosticorum vulgus, qui annuas praedictiones edunt et se astrologos mentiuntur, astrologiae defensio. A los dos años vio la luz pública otro libro de parecida materia, que dedicó a León X, quien había hecho varias preguntas a los teólogos de Lovaina acerca de la reforma del calendario Juliano, la cual, aun cuando entonces no pudo llevarse a efecto, tuvo feliz remate después de prolongada preparación en el papado de Gregorio XIII. El título del libro de Pighius era: De aequinoctiarum solstitiorumque inventione, necnon de ratione paschalis celebrationis et de restitutione ecclesiastici Kalendarii. Animado Pighius con el éxito de estas dos obras, publicó dos años más tarde, en 1529, otra de astronomía que tituló: Apologia adversus novam Marci Beneventani astronomiam. Estas tres obras fueron editadas en París. Fabricó al propio tiempo esferas celestes con las cuales demostraba gráficamente sus explicaciones.

El papa Adriano VI lo llamó a Roma en 1523, tomando parte en las dietas de Worms y Regensburgo, de cuyo asunto trataron sus publicaciones: Controversiarum præcipuarum (Colonia, 1541); Ratio componendorum dissidiorum (1542) y Apologia adversus M. Buceri (Maguncia, 1543). Pighius fue uno de los más resueltos defensores del papado y en su obra principal, Hierarchiæ ecclesiasticæ assertio (Colonia, 1538), desarrolló concluyentemente el sistema papal desde una subestructura que suponía una investigación crítica de las fuentes de la verdad cristiana. Fue el primero en hacer de la tradición un fundamento del conocimiento, junto con las Escrituras, para cortar por anticipado el argumento protestante. Por otro lado, su celo por el argumento casi le traicionó como un discípulo inconsciente del protestantismo. Afirmó la libertad de la voluntad hasta tal extremo, en De libero hominis arbitrio (1542), que el pecado original le parecía apenas una corrupción actual, más que la imputación del pecado de Adán.