Historia

PÍO IV (1499-1565)

Pío IV (Giovanni Angelo Médicis) fue papa entre los años 1560-1565. Nació en Milán el 31 de marzo de 1499 y murió en Roma el 9 de diciembre de 1565.

Pío IV, medallón conmemorativo; en la colección de monedas de la Biblioteca Vaticana
Pío IV, medallón conmemorativo; en la colección de monedas
de la Biblioteca Vaticana
Procedía de una familia milanesa y fue elegido papa cuando contaba sesenta años en diciembre de 1559, siendo entronizado como Pío IV en Epifanía de 1560. Al revés que su predecesor Pablo IV, cuya política había sido apasionadamente hostil contra España, él se volvió hacia los Austrias españoles. Por naturaleza fue la contraparte de aquel sombrío hombre que había reorganizado la Inquisición en Roma, percibiendo en consecuencia el mejor instrumento de dominio. Pío IV era afable, benevolente y de maneras sencillas. Tuvo que castigar, poco después de su elevación, a los dos sobrinos de su predecesor. Uno de ellos, el duque de Paliano, además de otros hechos violentos, había encarcelado a treinta vasallos de la hostil familia Colonna, acabando atrozmente con el amante de su esposa y con ella misma. La evidencia en contra inculpaba en grado similar a su hermano el cardenal Caraffa. Cuando los procedimientos del juicio llevaban ocho meses, el papa mismo tomó la decisión en una orden sellada en la sesión final, imponiendo la sentencia de muerte a ambos, que se ejecutó el 6 de marzo de 1561. Sin embargo, bajo Pío V se reabrió el caso, retirándose el estigma sobre los dos hermanos y siendo el promotor del juicio condenado a muerte.

El nepotismo en la curia fue radicalmente abolido por Pío IV, quien ideó extraer grandes sumas de dinero de los Estados de la Iglesia y de la administración eclesiástica, repartiendo considerables cantidades a sus adherentes, aunque nunca los colocó en posiciones de influencia especial en el Estado o la Iglesia. Su interés especial fue la reapertura del concilio de Trento, cuyo resultado fue no menos gratificante para la curia que decepcionante para el emperador Fernando. Pues aunque el emperador rechazó reconocer sus decretos y aunque no fue hasta después, y sujetos a los derechos garantizados a su corona, que tales decretos fueron reconocidos por el rey Felipe II, a la vez que el parlamento francés asumía una actitud expectante, sin embargo durante el concilio y en virtud del mismo Pío IV eliminó todos los peligros que amenazaban al absolutismo papal dentro de la Iglesia católica. Cuando en 1564 publicó solemnemente los decretos del concilio e impuso la obligatoriedad sobre los obispos de la Professio fidei Tridentinæ, lo pudo hacer al ser consciente de que la teoría papal había triunfado completamente. Por lo tanto, la posibilidad de cometer apostasía por parte de los obispos ponía en las manos del papa toda la administración, jurisdicción y definición doctrinal. Pío IV está entre dos papas que fueron de los más apasionados perseguidores de los protestantes en ese siglo, Pablo IV y Pío V; pero aunque no sea igual a ellos en cuanto al impulso de la Inquisición y persecución de los protestantes, sin embargo, se mostró dispuesto a usar las oportunidades que se le ofrecieron al respecto, siendo él quien ahondó en el combate en el terreno literario, al diseñar el expediente del Index librorum prohibitorum, llamado así por él en 1564.