Historia
PÍO IV (1499-1565)

de la Biblioteca Vaticana
El nepotismo en la curia fue radicalmente abolido por Pío IV, quien ideó extraer grandes sumas de dinero de los Estados de la Iglesia y de la administración eclesiástica, repartiendo considerables cantidades a sus adherentes, aunque nunca los colocó en posiciones de influencia especial en el Estado o la Iglesia. Su interés especial fue la reapertura del concilio de Trento, cuyo resultado fue no menos gratificante para la curia que decepcionante para el emperador Fernando. Pues aunque el emperador rechazó reconocer sus decretos y aunque no fue hasta después, y sujetos a los derechos garantizados a su corona, que tales decretos fueron reconocidos por el rey Felipe II, a la vez que el parlamento francés asumía una actitud expectante, sin embargo durante el concilio y en virtud del mismo Pío IV eliminó todos los peligros que amenazaban al absolutismo papal dentro de la Iglesia católica. Cuando en 1564 publicó solemnemente los decretos del concilio e impuso la obligatoriedad sobre los obispos de la Professio fidei Tridentinæ, lo pudo hacer al ser consciente de que la teoría papal había triunfado completamente. Por lo tanto, la posibilidad de cometer apostasía por parte de los obispos ponía en las manos del papa toda la administración, jurisdicción y definición doctrinal. Pío IV está entre dos papas que fueron de los más apasionados perseguidores de los protestantes en ese siglo, Pablo IV y Pío V; pero aunque no sea igual a ellos en cuanto al impulso de la Inquisición y persecución de los protestantes, sin embargo, se mostró dispuesto a usar las oportunidades que se le ofrecieron al respecto, siendo él quien ahondó en el combate en el terreno literario, al diseñar el expediente del Index librorum prohibitorum, llamado así por él en 1564.