Historia
PIPINO EL BREVE (c. 714-768)

Los reyes merovingios habían sido incapaces durante mucho tiempo de retener el poder ante los condes y otros magnates, por lo cual fueron eclipsados gradualmente por los mayordomos de palacio, cuya posición se elevó desde la de un oficial real hasta un regente o virrey. Entre tales mayordomos, una rica familia descendiente de Pipino de Landen (Pipino I), mantuvo una posición de especial importancia. Cuando Carlos Martel, el vástago de esa familia, murió en 741, dejó dos hijos: el mayor, Carlomán, mayordomo de Austrasia, Alemania y Turingia, y Pipino III, mayordomo de Neustria, Borgoña y Provenza. Ningún rey había gobernado sobre todos los francos desde 737, pero para mantener la ficción de la soberanía merovingia, los dos mayordomos dieron la corona a Childerico III en 743.
Carlos había tenido un tercer hijo, Grifo, nacido de una mujer bávara de alto rango, probablemente su amante. En 741, cuando sus dos hermanos fueron declarados mayordomos de los francos, Grifo se rebeló, dirigiendo varias revueltas y siendo varias veces encarcelado. En 753 fue asesinado en los Alpes cuando iba de camino para sumarse a los lombardos, que eran enemigos de los francos y del papa.
Estallaron más rebeliones, como la de 742 en Aquitania y Alemania, la de Odilo, duque de Baviera, en 743, la de los sajones en 744, la de 745 en Aquitania y la de 746 en Alemania. En 747, cuando Carlomán decidió ingresar en la vida monástica, paso que había considerado durante años, Pipino quedó como único gobernante de los francos. Pero deseaba gobernar a su pueblo no sólo como mayordomo sino como rey. Al igual que su padre, tenía valor y resolución, pero al contrario que él tuvo el deseo de unir el papado con el reino franco. En 750 envió al papa Zacarías dos representantes con una carta en la que le preguntaba: "¿Es sabio tener reyes que no tengan poder para gobernar" El papa le respondió: "Es mejor tener un rey capaz de gobernar. Por la autoridad apostólica te ofrezco ser coronado rey de los francos." Childerico III fue destituido y enviado a un monasterio, siendo Pipino ungido como rey en Soissons en noviembre de 751 por el arzobispo Bonifacio y otros prelados.
Pipino y el papa Esteban.
El papa estaba en necesidad de ayuda. Aistulfo, rey de los lombardos, había conquistado Rávena con sus tierras, conocidas como el exarcado. En seguida las tropas lombardas marcharon hacia el sur, rodeando Roma y poniendo asedio a sus muros. Zacarías murió en 752 y le sucedió Esteban II. En 753 éste se adentró por las abruptas montañas hasta territorio franco, donde permaneció hasta el verano de 754, morando en la abadía de Saint-Denis, París. Allí ungió a Pipino y a sus dos hijos, Carlos y Carlomán, como rey y herederos de la corona.
El papa regresó a Italia acompañado por Pipino y su ejército. En los Alpes se libró una fiera batalla contra Aistulfo y los lombardos. El rey lombardo retrocedió a su capital, Pavía, mientras que Pipino y sus hombres asolaron el territorio alrededor de Pavía hasta que Aistulfo prometió devolver Rávena a la posesión papal y todas las propiedades romanas reclamadas por el papa. Pero Aistulfo rompió su palabra y de nuevo el papa Esteban puso en conocimiento de Pipino las dificultades que tenía. En 756 el rey franco entró una vez más en Italia, obligando a Aistulfo a hacer promesas, aunque ese mismo año murió a consecuencia de una caída del caballo, sucediéndole Desiderio al frente de los lombardos en abril de 757. Ese año también murió Esteban, siendo elegido Pablo I como papa, quien constantemente escribió a Pipino solicitándole ayuda.
Pero el rey de los francos tenía otras preocupaciones. Tuvo que aplastar las revueltas en Sajonia en 748 y 753 y un levantamiento en Baviera en 749. También hubo de vérselas repetidas veces con los rebeldes de Aquitania. Pipino murió en 768 en Saint-Denis, a su regreso de una de las expediciones en Aquitania. Es recordado no sólo por haber sido el primer rey de los carolingios sino también como vigoroso defensor de la Iglesia de Roma. Las pretensiones papales al territorio en Italia se originaron en las campañas de Pipino contra Aistulfo y la petición para que devolviera los territorios romanos. Sus cartas muestran su solicitud para que hubiera arzobispados en territorio franco, promoviendo sínodos de clero y laicos, e interesado en teología.