Historia

POIRET, PIERRE (1646-1719)

Pierre Poiret nació en Metz el 15 de abril de 1646 y murió en Rijnsburg el 21 de mayo de 1719.

Pierre Poiret
Pierre Poiret
Tras la temprana muerte de sus padres sobrevivió por el comercio de grabados y la enseñanza del francés, estudiando al mismo tiempo teología en Basilea, Hanau y, tras 1668, en Heidelberg. En Basilea quedó cautivado por la filosofía de Descartes, que nunca perdió su influencia sobre él. También leyó a Thomas à Kempis y Tauler, pero fue influenciado especialmente por los escritos del místico menonita holandés Hendrik Jansz van Barneveldt, publicados hacia ese tiempo bajo el seudónimo de Emmanuel Hiel. En 1672 era pastor de la iglesia francesa en Annweiler en el ducado de Deux-Ponts. Aquí conoció a Elizabeth, abadesa de Hereford, nieta de Jacobo I de Inglaterra y notoria mística, leyó la Theologia Germanica y los escritos de Antoinette Bourignon, que suplieron exactamente lo que le faltaba. El deseo de conocer a esta mujer le llevó a Holanda en 1676. Se estableció en Ámsterdam y publicó allí al año siguiente su Cogitationes rationales de Deo, anima, et malo, por lo que obtuvo una reputación inmediata de percepción erudita y filosófica. Es cartesiano en la forma; la Trinidad la concibe en términos matemáticos; todo conocimiento descansa en la evidencia, pero el fin de ese conocimiento de Dios es práctico, para guiar a la errática cristiandad de nuevo a la unidad. La influencia de Thomas à Kempis y Tauler es plenamente visible.

Desde Holanda marchó a Hamburgo, todavía en búsqueda de Antoinette Bourignon, siendo completamente ganado por ella en el primer encuentro y siendo su fiel discípulo hasta su muerte en 1680. La acompañó en sus desplazamientos, viajando varias veces hasta Holstein en relación con sus confusos asuntos y regresó a Ámsterdam para ver la publicación de sus obras completas, a las que él añadió una completa defensa y una traducción de Göttliche Gesicht de Hans Engelbrecht, el entusiasta de Brunswick. Defendió su carácter y misión divina en Mémoire touchant la vie de Mlle. A. Bourignon (1679) y especialmente contra Bayle y Seckendorf. Fue también un entusiasta admirador de Jane Lead. En 1688 se estableció en Rijnsburg, donde se ocupó en sus propias obras y múltiples tareas para los libreros holandeses, tal como la edición holandesa de Ruinart. Entre sus producciones originales se pueden mencionar L'Économie divine, ou système universel et démontré des oeuvres et des desseins de Dieu envers les hommes (Ámsterdam, 1687), que se propone reproducir las nociones visionarias de Antoinette Bourignon, pero al menos les da una forma inteligible y consistente. Otra obra, La Paix des âmes dans tous les partis du Christianisme (1687), contempla los credos formales de las diversas iglesias y apela a la minoría de cristianos auténticamente sinceros, exhortándoles a una unión interior, sin el abandono de sus afiliaciones externas. En De eruditione solida, superfciaria et falsa (1692), distingue entre el conocimiento superficial de los nombres de las cosas y el real o sólido de las cosas mismas, que se ha de obtener por la renuncia humilde de la propia sabiduría y voluntad. Continúa haciendo contribuciones a las controversias filosóficas y religiosas de su tiempo, como por ejemplo, contra Bayle y su "hipocrítica" oposición a Spinoza. La obra que probablemente tuvo más ediciones fue el pequeño tratado sobre la educación de los niños, que apareció en 1690 en una colección de sus escritos más breves; fue frecuentemente traducido e influenció a la controversia pietista en Hamburgo. Su contribución de valor más permanente fue Bibliotheca mysticorum selecta (1708), que muestra un sorprendente conocimiento de los místicos antiguos y modernos, conteniendo valiosa información de algunos de los escritores menos conocidos. También publicó un gran número de escritos místicos de la Edad Media y de los pietistas franceses del siglo XVII. En 1704 produjo una nueva edición de los escritos de Madame Guyon, con la adición de un tratado impreso por vez primera y una introducción. A pesar de su devoción hacia ella, no fue un quietista en el sentido ordinario de la palabra. No concebía la relación del hombre con Dios de pura pasividad sino de receptividad. Repudiaba la predestinación y condenó el pelagianismo, porque suprimía el sentimiento de pecaminosidad inherente en el hombre, igual que se opuso al socinianismo, porque no atribuía la totalidad de la salvación a la operación de la gracia de Dios. Al ser místico sabía cómo combinar con su propia actitud peculiar una firme insistencia sobre ciertas definiciones dogmáticas, tales como la de la Trinidad. Continuamente apeló a la autoridad de la Escritura. Aunque tras 1680 llevó una vida tranquila y retirada, fue reconocido ampliamente por los eruditos de su tiempo, tales como Thomasius y Bayle, Le Clerc y Walch, como hombre de gran saber y su celosa participación en la causa de Antoinette Bourignon no perjudicó su buen nombre como místico devoto y hombre honorable. Su influencia persistió tras su muerte, no solamente por los escritos de su hijo espiritual Tersteegen, sino por el respeto que sus escritos ganaron para el misticismo, obligando a la teología regular, representada por Le Clerc, Lange, Buddeus, Walch y Stapfer a tenerlo en cuenta.