Historia

POLICARPO († 155)

Policarpo fue obispo de Esmirna y mártir. Nacido en la segunda mitad del siglo I y murió en Esmirna el 23 de febrero del año 155. Es mencionado primero en las cartas de Ignacio de Antioquía a los efesios (xxi. 1), a los magnesios (xv) y a Policarpo. La epístola de Policarpo a los filipenses, sin embargo, es una carta escrita para acompañar la transmisión de las cartas de Ignacio y fue solicitada por los filipenses (xiii). Los que discuten la autenticidad de las cartas de Ignacio deberían rechazar también ésta como una interpolación; sin embargo, no hay que olvidar que Ireneo tenía esta carta en mente como un testigo de la fe de Policarpo y su predicación de la verdad (Hær., iii. 3-4). La acusación de que es una falsificación, junto con las cartas de Ignacio, queda excluida por el carácter peculiar de la epístola, siendo la acusación de interpolación contradicha por el uso de 1 Clemente, igualmente distribuida en todas partes. El deseo de Ignacio, expresado en la carta a los esmirniotas (xi) y a Policarpo (viii), arroja luz sobre la carta o cartas de los filipenses trasmitidas a los sirios mencionadas en (xiii) de la carta de Policarpo. Esta carta fue escrita en el tiempo del martirio de Ignacio en el reinado de Trajano (98-117). Se ha preservado solo en griego, junto con la espístola de Bernabé hasta ix.2 y el resto en una traducción no muy segura latina (ix y xiii), también en Eusebio (Hist. eccl, III, xxxvi. 13-15). Los puntos de reconocimiento de la carta en Ireneo están sustanciados por su contenido: Cristo, quien ha sufrido por nosotros y está exaltado como resucitado, también nos resucitará si hacemos la voluntad de Dios. Sus amonestaciones tienen que ver con el caminar cristiano, en dependencia con el Nuevo Testamento, especialmente 1 Pedro. La apostasía del presbítero Valente es deplorada (xi). Policarpo afirma de los esmirniotas que, en contraste con los filipenses, en el tiempo de Pablo no conocían a Dios, lo cual no significa que él y los presbíteros de esa iglesia vivieran en aquel tiempo, sino que los filipenses se volvieron a él, e Ignacio considera su relación con él como digna de mención y le escribe personalmente, pues Policarpo debe haber sido hacia los años 110-115 un personaje ampliamente conocido.

Esto queda corroborado por la carta que la congregación de Esmirna dirigió a la congregación en Filomelium y a todas las congregaciones sobre el martirio de Policarpo, menos de un año después (xviii. 2), lo que indica no sólo la estima en la que era tenido en su propia congregación sino la fama que tenía fuera de la Iglesia (xvi, xii). Los registros de su martirio han recibido confirmación de inscripciones descubiertas desde 1880 que prueban la confiabilidad del capítulo adicional xxi que le era desconocido a Eusebio. Demuestran que Felipe el asiarca (xii) y sumo sacerdote de Tralles (xxi), había sido asiarca entre los años 149-153 y sumo sacerdote y agnothete de Tralles desde el año 137 en adelante. Por este adicional capítulo, por los Hechos de Pionio y por el antiguo martirologio se sabe que Policarpo fue martirizado el 23 de febrero, en un día de sábado (viii.1, xxi), tal vez en la fiesta de Purim, durante el mandado del procónsul Statio Cuadrato, fechado por Waddington, que usa las protestas formales del retórico Arístides, entre los años 154 y 156, de los cuales el 23 de febrero fue sábado el 155. En el momento de su martirio, Policarpo había sido cristiano durante ochenta y seis años (ix). Ireneo cuenta cómo y cuándo llegó a ser cristiano y en su carta a Florino (Eusebio, V, xx.) señala que le vio y oyó personalmente en Asia; especialmente escuchó el relato de Policarpo de su relación con el apóstol Juan y con otros que habían visto al Señor. Ireneo también testifica (Hær., iii. 3-4) que Policarpo fue convertido al cristianismo por los apóstoles, siendo hecho obispo y teniendo relación con muchos que habían visto al Señor. Repetidamente subraya la avanzada edad de Policarpo. Si el reconocimiento de Policarpo se debe a su avanzada edad y antigua relación con los apóstoles, también se debe a su presencia en Roma bajo Aniceto y su éxito en la conversión de herejes (154). En su desacuerdo con Aniceto, Policarpo apeló a la autoridad que le daba haber estado con Juan y otros discípulos (Eusebio, V, xxiv. 16). Ireneo menciona varias epístolas a iglesias vecinas y cristianos particulares que ya no existían (Eusebio, V, xx. 8). La Vita Polycarpi auctore Pionio está corrompida con tantas fábulas, que extraer lo histórico resulta casi imposible. En una catenæ de Víctor de Capua, en su Liber responsorum, se han preservado varios fragmentos atribuidos a Policarpo, de los cuales (Forschungen, vi. 103, Leipzig, 1900) admite la posibilidad de una autenticidad parcial. Las declaraciones del sabio armenio Ananías de Shirak (600-650) en su 'Epifanía de nuestro Señor' también han de tenerse en cuenta.

Mapa de los Padres de la Iglesia - Policarpo