Historia

PRIERIAS, SILVESTRE (c. 1456-1523)

Silvestre Prierias (Silvestro Mazzolini) nació en Priero hacia 1456 y murió en Roma a comienzos de 1523. Ingresó en el monasterio dominico de Santa María di Castello en Génova a la edad de 15 años y ocho años después fue ordenado sacerdote. Desde 1490 hasta final de siglo estuvo estudiando y enseñando en Bolonia y Padua y tras ser prior de varios monasterios fue vicario general de la provincia de Lombardía (1508-10), siendo al mismo tiempo inquisidor en Brixen y sus inmediaciones. En 1511 era inquisidor en el distrito de Milán y dos años más tarde fue prior en Cremona. Mientras tanto había escrito una serie de obras teológicas incluyendo su Compendium Capreoli (1497), Tractatulus de diabolo (1502), Aurea rosa (1503), Tractatus de expositione missæ (1509), Malleus contra Scotistas (1514) y especialmente su Summa summarum quæ Silvestrina dicitur (Bolonia, 1515; reimpresa 40 veces), una obra que no es equilibrada ni original, pero exhaustiva en teología práctica. Con ella se ganó la fama de erudito tomista y hacia mediados de 1514 el papa León X le llamó a Roma para que se hiciera cargo de la cátedra dominica de teología tomista en el colegio romano y al año siguiente, por influencia de Cayetano, fue designado maestro del sagrado palacio. De esta manera se convirtió en consejero del papa en asuntos de fe e inquisidor dentro de la ciudad, estando capacitado también para actuar como inquisidor y juez en asuntos de fe que afectaban a toda la Iglesia. Fue influyente en la condenación de Reuchlin. Como censor consideró las tesis de Lutero y en el plazo de tres días compuso su Dialogos in præsumptuosas Martini Lutheri conclusiones de potestate papæ (1518). Sin tener un presentimiento de que se trataba de una cuestión religiosa, Prierias, para exponer los fundamentos de Lutero, propuso en cuatro tesis las ideas más extremas sobre la infalibilidad de la Iglesia, concluyendo que cualquiera que afirmara que la Iglesia no puede hacer lo que hace (especialmente con las indulgencias) debe ser juzgado como hereje. Lutero, que recibió esta obra trivial en agosto de 1518, escribió una réplica en dos días, mientras que Prierias respondió brevemente en su Replica (¿1519?), aconsejándole el reformador alemán burlonamente en una carta, que se ha perdido, no exponerse al ridículo. Prierias, que mientras tanto había sido comisionado oficialmente para examinar las declaraciones de Lutero, publicó, 1519, Epitoma responsionis ad Martinum Lutherum (Perugia, 1519), que era, en resumen, un índice de los contenidos de una obra exhaustiva que había comenzado mientras tanto y que apareció como Errata et argumenta Martini Luteris recitata, detecta, repulsa et copiosissime trita (Roma, 1519). Esta obra trataba de demostrar que la decisión papal en asuntos de fe y doctrina era divinamente inspirada y podía ser rechazada sólo bajo pena de condenación eterna. Lutero publicó esta obra, como sus predecesores, con un violento prefacio y apéndice y comentarios marginales cáusticos. Él incluso pone en duda si las declaraciones de Prierias realmente representaban la auténtica doctrina católica; pero León X declaró, en un breve de 21 de julio de 1520, que Prierias había escrito canónicamente contra Lutero y amenazó con la excomunión y multa cualquier reimpresión sin licencia de la obra. Permaneció siendo un documento importante para la doctrina católica del periodo sobre los poderes del papa. Tal fue fluencia de Prierias que Erasmo se vio obligado, a pesar de su odio hacia él, a buscar refugio con él de los carmelitas de Lovaina. Otras obras suyas fueron Conflatum ex Sancto Thoma (con una lista de sus propios escritos; Perugia, 1519) y De strigimagarum dæmonumque mirandis libri tres (Roma, 1521).