Historia
PRÓSPERO DE AQUITANIA (c. 390- c. 455)
El primer dato relativamente seguro de la vida de Próspero es que estaba en el sur de la Galia en el año 428, donde parece que vivió en estrecho contacto con los círculos monásticos de Marsella, mostrando su lenguaje que él se consideraba miembro de los mismos. Esto hubiera sido posible incluso en el caso de que la esposa de Próspero estuviera todavía viva, pues se podía haber sometido voluntariamente a la continencia, como hicieron Paulino de Nola o Salviano. Sin embargo, en Marsella estuvo el origen de la tendencia teológica que posteriormente se conocería como semipelagianismo. Próspero se sintió en el deber de oponerse a este movimiento y solicitó la ayuda de Agustín, quien le respondió con el De prædestinatione sanctorum y De dono perseverantiæ. Durante el siguiente periodo Próspero escribió su poema De ingratis, dedicado a refutar el pelagianismo y para dar cuenta de las doctrinas semipelagianas, presentándolas en su relación con el pelagianismo. Aunque de poco valor poético, no se puede negar que De ingratis proporciona una cálida y vívida expresión de las ideas de su autor.
Tras la muerte de Agustín, Próspero escribió en defensa de las doctrinas de su maestro sobre la predestinación su Pro Augustino responsiones ad capitula objectionum Gallorum calumniantium, en el que simplemente acepta o rechaza las deducciones extraídas de los escritos de Agustín, sin intentar resolver las dificultades envueltas, siendo su fórmula: 'Algo no debe ser condenado porque no puede ser entendido'. A estas alturas Próspero era considerado el principal representante de la doctrina agustiniana, apelando a él dos monjes genoveses, Camilo y Teodoro, para que les diera explicaciones sobre ciertos puntos oscuros en la De prædestinatione sanctorum y De dono perseverantiæ de Agustín, siendo su respuesta Responsiones ad excerpta Genuensium. Hacia el mismo tiempo se vio obligado a defenderse contra ciertas opiniones atribuidas a él, en forma capciosa y prejuiciada, por un cierto Vincencio que probablemente ha de ser identificado con Vicente de Lérins. Próspero respondió al ataque, pero a pesar de toda su energía fue incapaz de darle la victoria a las doctrinas de Agustín en Marsella. Junto con Hilario fue a Roma, seguramente en la primavera del año 432, para recabar ayuda de Celestino I, escribiendo a su regreso, en el 433 o 434, una réplica a las críticas de Juan Casiano sobre la enseñanza de Agustín, titulándose esa refutación De gratia Dei et libero arbitrio. La obra es útil, aunque no resuelve el problema, no sólo porque Próspero no supo reconocer la relativa justicia de la posición de sus oponentes sino también porque contiende con una mera demostración lógica sobre las discrepancias entre pelagianismo y semipelagianismo. A este mismo periodo pertenece la poco valiosa Epitaphium Nestorianæ et Pelagianæ hæreseon, ocasionada por la condenación de Nestorio y Celestio en el concilio de Éfeso en el año 431.
Poco después de su ataque contra Casiano, Próspero dejó la Galia y se fue a Roma. Este hecho se desprende de un estudio de su crónica, la primera parte de la cual (hasta la muerte de Valente en el año 378) está extractada de Eusebio y Jerónimo, con unas pocas adiciones de Agustín; la segunda parte, sin embargo, es de Próspero mismo. La primera sección de esta segunda parte se extiende hasta el año 433 y un tercio de las noticias se refieren a la Galia, donde fue compuesta. La segunda y tercera sección (al 445 y 455, respectivamente) fueron escritas desde el punto de vista de un romano y evidentemente en Roma. Que Próspero permaneció siempre fiel a Agustín se desprende de su libro de epigramas, vistiendo las ideas de Agustín en forma poética y siendo escrito probablemente después del concilio de Calcedonia. Para esta colección de ciento seis poemas, Próspero ya había hecho una preparación en su Liber sententiarum, una antología basada parcial y directa e indirectamente en Agustín, compilada tras la condenación de Nestorio.
Hay varios escritos que erróneamente le ha sido atribuidos: De vocatione gentium, compuesta por alguien menos agustiniano que Próspero; el Carmen de providentia, escrito hacia el 417; el De promissionibus et prædicationibus, de un seguidor africano de Agustín y el De vita contemplativa, de Juliano Pomerio. Por otro lado, la Confessio sí fue probablemente escrita por él.
