Historia
PULLEYN, ROBERT (c. 1080 - c. 1150)
Existen varios escritos suyos de diverso carácter (comentarios, tratados, sermones, etc.) aunque algunos no han sido publicados. Su obra Sententiarum librii viii influenció fuertemente en la de Abelardo, Sic et non. No obstante, Abelardo no intentó reconciliar las opiniones enfrentadas. Robert fue más allá e intentó unificar las contradicciones mediante el método dialéctico y la filosofía aristotélica. Comienza (libro uno) con la doctrina de Dios y encuentra su dialéctica aplicable y suficiente para demostrar que Dios existe, que no pudo haber tenido principio y que no puede haber más que un solo Dios. Sin embargo, cuando llega a la Trinidad cita Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo, y estos tres son uno. Y tres son los que dan testimonio en la tierra:[…]1 Juan 5:7, como prueba final y todo su fino razonamiento meramente confirma la verdad de una observación incidental al principio, que el dialéctico nada logra, por lo que él explica "lo oscuro mediante lo oscuro y lo que ha de ser creído por lo increíble." La omnipresencia de Dios la ilustra por el alma y el cuerpo. La relación de Dios con el mal no la explica meramente permisiva y por tanto Dios no es el originador del mal en el mundo; ser capaz de hacer mal no es mal, sino verdaderamente hacer mal. La predestinación la expone en el sentido agustiniano. La discusión de los límites de la omnipotencia divina es característica del método de Robert. Abelardo había afirmado que Dios no puede hacer más que lo que hace y quiere; otros que todo está incluido en la omnipotencia de Dios. Robert explica que lo que es contra razón y malo Dios no puede hacerlo, ya que si pudiera sería impotencia, pues la capacidad de hacer el mal eclipsaría la de hacer bien. No obstante, Dios puede hacer mucho de lo que hace no porque lo haga sin propósito, aunque puede hacerlo sin daño a su bondad. El libro dos procede con la creación del mundo, con muchas especulaciones curiosas. La doctrina de los ángeles la expone detalladamente, un tema sobre el que Robert regresa en el libro sexto. Los libros tercero y cuarto tratan principalmente con la cristología. Los siguientes libros son mucho menos sistemáticos. El libro quinto se ocupa de la resurrección y luego los sacramentos comienzan y acaban con el libro octavo, con mucho material discursivo. Igual que Algerio de Lieja, Robert reconoce cinco sacramentos. El tratamiento del matrimonio y el divorcio (libro séptimo) es de mucha importancia para la historia del derecho canónico antes de Graciano. El libro octavo se abre con la Cena del Señor y acaba con las últimas cosas. Todos los paganos elegidos serán convertidos y todos los judíos por Enoc y Elías, llegando luego el Anticristo. Durante tres años y medio gobernará y oprimirá a los elegidos, seducirá a muchos de la Iglesia católica, reconstruirá el templo de Jerusalén, será adorado por muchos como Dios, pero finalmente el arcángel Miguel lo matará sobre el Monte de los Olivos. Luego los elegidos que hayan sido engañados por el anticristo tendrán 40 días para arrepentirse. Un gran fuego prenderá y consumirá el mundo, siendo purificados los creyentes. A continuación sucederá la resurrección general, en la que todos los hombres recibirán todas las partes del cuerpo, incluso las más pequeñas. Finalmente sonará la trompeta final, los vivos serán arrebatados en el aire, el juez vendrá y las almas que todavía necesiten purificación serán limpiadas por fuego. Entremezcla muchas fantásticas ideas sobre el orden en que los buenos y los malos se levantarán, el lugar del juicio, la separación de los piadosos de los impíos y cosas semejantes, con discusiones curiosas e ingenuas.