Historia

QUARTER, WILLIAM (1806-1848)

William Quarter, primer obispo católico de Chicago, nació en Killurine, Irlanda, el 24 de enero de 1806 y murió en Chicago, Illinois, el 10 de abril de 1848.

William Quarter
William Quarter
Era uno de los cuatro hijos de Michael Quarter y Anne Bennet, su esposa. Tres de esos hijos, incluyendo a William, abrazaron el sacerdocio, y su madre, una mujer de gran piedad y buena educación, se dedicó asiduamente a su preparación. William respondió cordialmente a sus esfuerzos y muy pronto dio evidencias de su prometedor futuro. Fue enviado a la escuela de Mr. Dewar en Tullamore y luego ingresó en la academia de John y Thomas Fitzgerald en la misma ciudad. Su carrera en esas academias fue tan destacada y mostró tan sincera piedad, que fue llamado el 'pequeño obispo.' Procuró hacer sus estudios teológicos en Maynooth, pero, al quedar imbuido del espíritu misionero y la necesidad de sacerdotes para las misiones en América, dejó su país natal el 1 de abril de 1822. Al desembarcar en Quebec inmediatamente solicitó al obispo su admisión en el seminario eclesiástico de esa ciudad, lo que le fue negado, yéndose a Montreal donde hizo una petición similar. Al año siguiente regresó a Estados Unidos y el 8 de septiembre de 1822 fue admitido como estudiante en el seminario eclesiástico en Mt. St. Mary College, Emmitsburg, Maryland. Hizo tales adelantos en latín, griego y matemáticas que al año de entrar en el seminario fue nombrado profesor de esas asignaturas en el colegio. El 19 de septiembre de 1829 fue ordenado sacerdote en Nueva York por el obispo Dubois, tras recibir una dispensa especial por su edad. Durante la epidemia de cólera en Nueva York, en 1832, Quarter fue infatigable en su atención a enfermos y moribundos. En 1833 fue nombrado párroco de St. Mary Church, Nueva York. Reorganizó la congregación, que se había esparcido cuando la antigua iglesia fue destruida por un incendio y quedó desorganizada por las secuelas del cólera; abrió escuelas parroquiales y de pago, que fueron dirigidas por las Hermanas de la Caridad de Emmitsburg; fundó varias sociedades para el bienestar y progreso de la congregación, esforzándose por aliviar la pesada deuda que la cargaba. Mantuvo su puesto hasta 1844, cuando fue nombrado obispo de la nueva sede de Chicago. El 10 de marzo de 1844 fue consagrado en la catedral de Nueva York, junto con los obispos Byrne de Little Rock y McCloskey (posterior cardenal) por el obispo Hughes, ayudado por los obispos Fenwick de Boston y Whelan de Richmond, asumiendo el cargo de la diócesis el 5 de mayo de ese año. Uno de los primeros actos de su episcopado fue nombrar a su hermano, Walter J. Quarter, su vicario general. La iglesia que había de ser su catedral estaba en ese momento medio acabada y agobiada por una deuda de 5.000 dólares. Al darse cuenta de la incapacidad de su congregación para liquidar la deuda, él y su hermano la pagaron de su bolsillo. Inmediatamente la congregación respondió y se unió a los esfuerzos de su generoso obispo, no pasando mucho tiempo antes de que la primera aguja construida en Chicago quedara terminada, siendo consagrada la nueva catedral el 5 de octubre de 1845. El obispo Quarter quedó bastante impedido en la administración de su diócesis por la escasez de sacerdotes, por lo que tomó medidas para la fundación de un seminario diocesano, que se inauguró el 4 de julio de 1846, incrementándose pronto el número de sacerdotes a 42. Comenzó la construcción de nuevas iglesias por Illinois, abriendo escuelas católicas, fundando el colegio, posteriormente llamado universidad de St. Mary of the Lake, introdujo a las Hermanas de la Misericordia en la diócesis y construyó un convento para ellas. Sus esfuerzos recibieron la rendida gratitud de su gente y 'en 1847, cuando iba a efectuar la visitación de su diócesis, fue recibido con demostraciones de honor y respeto; tropas de caballeros uniformados le dieron la bienvenida en las calles desde 25 kilómetros de su ciudad, escoltándolo en medio del repicar de campanas y los cantos de los niños.' El obispo Quarter fue consecuente en sus esfuerzos por el adelanto y mejora de sus paisanos, que estaban emigrando en gran número hacia el oeste. Impulsó la fundación de sociedades y confraternidades, introduciendo entre sus sacerdotes conferencias teológicas, que fueron las primeras de esa clase en Estados Unidos.