Historia

RABÁN MAURO (c. 776-856)

Rabán Mauro nació en Maguncia entre los años 776 y 784 y murió en Winkel el 4 de febrero de 856.

Miniatura del Codex Fuldensis, siglo X. Alcuino presenta al obispo de Maguncia un códice que porta Rabán Mauro
Miniatura del Codex Fuldensis, siglo X. Alcuino presenta al obispo
de Maguncia un códice que porta Rabán Mauro
Vida.
Rabán escribe su propio nombre Magnentius Hrabanus Maurus; Magnentius refiriéndose probablemente a su origen en Maguncia, Hrabanus relacionado con el alto alemán hraban 'cuervo' y el apellido Maurus le fue dado por Alcuino. Fue educado en la abadía de Fulda, donde ingresó en la orden benedictina, siendo ordenado diácono en el año 801. Después fue enviado a Tours para estudiar no sólo teología sino también artes liberales con Alcuino, enseñando, tras regresar a Fulda, en la escuela que floreció bajo su cuidado. En 814 fue ordenado sacerdote, siendo abad de Fulda en 822, mostrando gran capacidad en el desempeño de esa responsabilidad. Terminó la reconstrucción de la abadía, comenzada bajo su predecesor y construyó varias iglesias y oratorios en las inmediaciones, además del cuidado del desarrollo de los talentos artísticos entre los monjes que ellos luego emplearon en la decoración de sus iglesias. Aumentó la propiedad y las inmunidades de la abadía y la defendió de los ataques, pero su principal atención la dedicó a los asuntos espirituales. Como abad encontró tiempo para enseñar las Escrituras y predicó celosamente al pueblo, despertando en el clero vecino un celo semejante. Tras veinte años de gobierno dimitió de la abadía en la primavera de 842, retirándose a una iglesia que había construido sobre el Petersberg, no lejos, donde dividió su tiempo entre ejercicios devocionales y actividad literaria. Fue sacado de su retiro en 847 a la muerte de Otgar, arzobispo de Maguncia, para sucederle en el cargo, celebrando su primer sínodo provincial en octubre, al que siguieron otros en 848 y 852. Además de mostrar el mismo celo por el bienestar de las almas que había mostrado en Fulda, impresionó a sus contemporáneos por sus actos de caridad, alimentando a más de trescientas personas diariamente en el hambre del año 850.

De Laudibus sanctae crucis, ms. 652 f. 33v, de Rabán Mauro, siglo IX, Oesterreische Nationalbibliothek, Viena
De Laudibus sanctae crucis, ms. 652 f. 33v, de Rabán Mauro,
siglo IX, Oesterreische Nationalbibliothek, Viena
Se las arregló para seguir escribiendo y tomó parte en la controversia que surgió por la enseñanza eucarística de Pascasio Radberto. Fue reconocido en todo el imperio franco como autoridad en la Sagrada Escritura, literatura eclesiástica tardía y derecho canónico. Sus más grandes servicios fueron para la causa de la educación, siendo el primero en crear cultura y literatura teológica al este del Rin. Su vida fue intachable y eminente en la pureza de sus ideales.

Sus comentarios.
Sus escritos se dividen en varias clases. Entre los de naturaleza exegética los primeros son los comentarios sobre Mateo, compuestos entre los años 814 y 822. No es tanto una obra original sino una compilación, especialmente de Jerónimo, Agustín y Gregorio Magno. Durante el periodo de su abadía, a petición de Freculfo, obispo de Lisieux, trabajó con el Pentateuco de manera similar, aunque el método alegórico de interpretación tuvo particular prominencia. Continuó con comentarios a los otros libros históricos del Antiguo Testamento, con la excepción de Esdras y Nehemías, incluyendo a Macabeos. Luego explicó la Sabiduría y Eclesiástico, Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel. A un periodo posterior pertenecen los comentarios sobre Proverbios, cartas paulinas y el evangelio de Juan.

Manuscrito de una obra de Rabán Mauro sobre música. Biblioteca del monasterio de Montecassino
Manuscrito de una obra de Rabán Mauro
sobre música.
Biblioteca del monasterio de Montecassino
Obras eclesiásticas.
Escribió dos colecciones de sus homilías, una dedicada a Haistulfo (antes de 826) y otra al emperador Lotario. También escribió un tratado titulado De videndo Deo (después del 842). De modo poenitentiæ, incluido a veces como tercer libro, es una obra independiente, exhortando ardientemente al lector al arrepentimiento. Mientras era monje compuso una obra, De clericorum institutione, dedicada al arzobispo Haistulfo, escrita para instruir al clero sobre el significado de su oficio y las cuestiones relacionadas con el mismo. El primer libro trata de la Iglesia, órdenes sagradas, vestiduras clericales, la misa y los sacramentos; el segundo de la liturgia y el tercero de la educación teológica y general del clero. Aunque sea una obra original en sustancia, debe mucho a tratados más antiguos, especialmente las Institutiones de Casiodoro y De doctrina Christiana de Agustín. Al mismo periodo pertenece una obra gramatical según Prisciano y el cronológico Liber de computo (820). Mientras era abad en Fulda, parece que compuso su Martirologio y tras retirarse a Petersberg empleó su ocio en escribir los veintidós libros De universo, una especie de enciclopedia del conocimiento. Al mismo intervalo de quietud pertenece De ecclesiastica disciplina, basada parcialmente en Agustín y parcialmente en una refundición de De clericorum institutione; sólo el último libro, titulado De agone Christiano, un compendio de enseñanza ética, es independiente. Durante su episcopado amplió el primer libro de De clericorum institutione en un tratado más extenso De sacris ordinibus, sacramentis divinis et vestmentis sacerdotalibus y escribió un tratado De anima, dedicado al emperador Lotario. De fecha incierta es Allegoriæ, una colección de términos usados alegóricamente en la Escritura, con explicaciones y ejemplos. Unos pocos escritos sobre disciplina eclesiástica son mencionados en Pænitentium liber, dedicado a Otgar de Maguncia; Poenitentiale, compuesto durante su episcopado a petición de Heribaldo de Auxerre; una carta y un tratado dirigido a Hatto de Fulda, sobre parentescos de consanguinidad; otro De magicis artibus y una carta al corepíscopo Reginbaldo sobre varias cuestiones disciplinarias. Las controversias del tiempo dieron origen a De oblatione puerorum, una afirmación sobre la perpetuidad de los principios monásticos bajo todas las condiciones, ocasionada por la decisión del concilio de Maguncia de liberar a Godescalco de sus votos y varias cartas que tratan sobre la controversia asociada a su nombre. Un memorial a Drogo de Metz sobre la posición del corepíscopo; una defensa de Ludovico Pío contra sus hijos y los obispos, tras los sucesos de 833 y la posterior De vitiis et virtutibus. En verso, aunque no demostró ser un gran poeta sí fue un competente artista. A esta clasificación pertenece su primera obra In laudem sanctæ crucis y varios epitafios y otras inscripciones.

De Epistola ad Heberardum, Epístola V de Rabán Mauro es el siguiente pasaje:

'Hay entre vosotros un pretendido sabio, de nombre Godescalco, que enseña que la predestinación divina constriñe a todo hombre hasta tal punto que si quiere salvarse y, a este fin, guarda una fe íntegra y se ejercita en las buenas obras a fin de alcanzar por la gracia de Dios la salvación eterna, ello resulta vano si no está predestinado a la vida. Como si Dios, autor de nuestra salvación y no de nuestra pérdida, por su predestinación constriñese al hombre a perecer. La consecuencia es que muchos hombres de esta secta caen en el descorazonamiento y dicen: ¿Para qué trabajar bien en pro de mi salvación y de la vida eterna? Si hago el bien y no estoy predestinado, ello no me sirve de nada, mientras que si hago el mal, esto no me impedirá ser salvado, puesto que es la predestinación divina la que me hace alcanzar la vida eterna. De esta forma, los hombres no escuchan más la predicación del Evangelio.'