Historia

RAIMUNDO DE SABUNDE († 1437)

Raimundo de Sabunde nació en Barcelona a finales del siglo XIV y murió en Toulouse en 1437. Fue maestro de medicina y filosofía y después de teología en Toulouse entre 1430 y 1432 y rector de la escuela superior en esa ciudad hasta 1437. Trithemius sitúa el tiempo de su actividad literaria en 1430. Su fama descansa sobre una destacada obra filosófica y religiosa, situando el manuscrito parisino más antiguo la fecha del original en 1434-36. Escrito originalmente en español apareció en una traducción latina, Theologia naturalis seu liber creaturarum (primero, como Liber naturæ sive creaturarum, hacia 1484; Deventer, antes de 1488; Estrasburgo, 1496; traducción francesa por M. de Montaigne, La Théologie naturelle, París, 1569). La teología de la Edad Media había estado dominada por la distinción hecha por Agustín entre la 'luz de la naturaleza' y la 'luz de la gracia'. Esta, más o menos en ascendencia, se apoyaba en una formulación realista, platónica, que daba a la razón un lugar para la guía lógica, el conocimiento metafísico (incluso de la idea de Dios) y el instinto ético (Anselmo, Aquino). El dogmatismo formal llegó a negar a la especulación la libertad de investigar por su propia cuenta, pero animado por la filosofía aristotélica árabe, la especulación se desplegó en contra del dogmatismo, con el resultado de que la razón y la fe fueron catalogadas como opuestos irreconciliables (Guillermo de Occam). La razón quedó reducida al mero oficio de la dialéctica formal, mientras que la teología no tenía nada que hacer con la razón sino como mucho con una penetración en los incomprensibles artículos de la fe. En este punto surge la teología natural para efectuar la unión en el dividido campo del pensamiento humano, proporcionando una estructura racional a la doctrina de la revelación.

Mientras que la ortodoxia presentaba a la fe y el conocimiento, la gracia y la razón, la doctrina y la conciencia, como antítesis únicamente porque el pensamiento humano es imperfecto, sin embargo por sus deficientes métodos nunca consumó su armonía. Más aún, en España los escolásticos, al combatir al islam, tomaron prestadas las armas de sus eruditos antagonistas. Un parecido estrecho indica que Raimundo de Sabunde fue precedido en el método y objeto por Raimundo Lulio. Al no emplear el término 'teología natural', su obra no debe confundirse con las representaciones modernas del mismo título. Lejos de implicar una separación de lo racional y de la iluminación de la fe, y no negando la necesidad de la última, asume el conjunto principal de la teología tradicional. Siguiendo el método medieval, que no separa lo dogmático de lo ético ni lo natural de lo sobrenatural, él sobrepasa todos los esfuerzos previos similares en claridad y unidad de presentación. Lo que es nuevo no es el material sino el método; no circunscribe la religión dentro de los límites de la razón, sino que por comparación lógica la eleva sobre la base de la verdad natural a una ciencia accesible a todos. Reconoce dos fuentes de conocimiento, el libro de la naturaleza y la Biblia. El primero es universal y directo, el otro sirve para instruir parcialmente al hombre para que entienda la naturaleza y parcialmente para revelarle nuevas verdades, no accesibles al entendimiento natural, pero una vez reveladas por Dios se hacen aprensibles por la razón natural. Ambos cubren el mismo terreno. El libro de la naturaleza, que contiene lo que es manifiesto por la experiencia y la conciencia, no puede ser falsificado y sirve como fuente exhaustiva del conocimiento; pero por la caída del ser humano se ha vuelto oscuro, de forma que es incapaz de darnos sabiduría para salvación. Sin embargo, la Biblia nos ilumina desde arriba, no en conflicto con la naturaleza, permitiéndonos alcanzar la correcta explicación y aplicación de las cosas naturales y del ser. De ahí que el libro de la naturaleza, complemento humano a la Palabra divina, es la base del conocimiento del hombre, porque subtiende las doctrinas de la Escritura con los inamovibles fundamentos del auto-conocimiento y por lo tanto siembra las verdades reveladas sobre el terreno universal de la percepción humana, interna y externa.

La primera parte presenta analíticamente los hechos de la naturaleza en escala ascendente hasta el hombre, que es la cima; el segundo, la armonización con la doctrina cristiana y su cumplimiento en ella. La naturaleza en sus cuatro etapas de mero ser, mera vida, conciencia sensible y auto-conciencia, es coronada en el hombre, quien no sólo es el microcosmos sino también la imagen de Dios. La naturaleza señala hacia un creador sobrenatural que posee en sí mismo, en perfección, todas las propiedades de las cosas creadas de la nada. Principal es el argumento ontológico de Anselmo, seguido por el físico-teológico, psicológico y moral. Demuestra la Trinidad por analogía de bases racionales y finalmente atribuye al hombre, en vista de su elevación consciente sobre las cosas, una gratitud espontánea a Dios. El amor es transformado en el objeto de su afecto y el amor a Dios pone al hombre, y con él al universo distanciado por el pecado, en armonía y unidad con él. Al hacer esto delata sus antecedentes místicos. Comienza en la segunda parte de este postulado general hasta sus resultados para el cristianismo positivo, encontrando justificados por la razón todos los hechos históricos de la religión revelada, tales como la persona y obra de Cristo, así como la infalibilidad de la Iglesia y las Escrituras y la necesidad por prueba racional de todos los sacramentos y prácticas de la Iglesia y del papa. Se debe añadir que el análisis de Raimundo de la naturaleza y la conciencia no es completo y su aplicación está lejos de ser consistente. No se pone en el lugar del incrédulo, sino que desarrolla una apología por parte de alguien que ya es conscientemente cristiano, asumiendo conclusiones por adelantado que nacen solo de sus premisas. Esto explica su forzada defensa de un gran abanico de instituciones católicas junto a su justificación racional de las doctrinas de la redención y la ética, que en conjunto no se pueden hallar ni en el libro de la naturaleza ni en la Biblia. En su celo por unificar la razón y la fe, su antítesis más profunda queda sin descubrir. Sin embargo, el suyo fue un gran paso desde la especulación del escolasticismo y marca el amanecer de un conocimiento basado en la Escritura y la razón. Miguel Servet fue profundamente influenciado por Raimundo.