Historia

RASHI (1040-1105)

Rashi, comentarista judío, nació en Troyes en 1040 y murió en esa ciudad el 13 de julio de 1105.

Efigie de Rashi, por Wolf Spitzer - Museo judío de WormsFotografía de Wenceslao Calvo
Efigie de Rashi, por Wolf Spitzer - Museo judío de Worms
Fotografía de Wenceslao Calvo
El nombre Rashi está compuesto de las letras iniciales vocalizadas de su título y nombre, Rabí Salomón (bar) Isaac. Por sus grandes dotes naturales fue enviado a temprana edad a la escuela talmúdica en Maguncia, en la que Gersom había presidido y donde Jacob ben Yak'ar fue su profesor; posteriormente en la escuela superior en Worms fue alumno de Isaac ben Eleazar Ha-Levi e Isaac ben Judah. Tras su regreso a su ciudad natal fue nombrado rabí, desempeñando su posición sin remuneración hasta su muerte, obteniendo gran reputación como autoridad en el Talmud.

En tiempos de Rashi las fuentes para un comentario sobre los libros del Antiguo Testamento eran muy escasas, por lo que era obligado usar estudios muy imperfectos de Menahem ben Saruk y Dunash ben Labrat. En ese periodo la lengua francesa estaba todavía en sus comienzos, de forma que fue imposible para Rashi traducir el acabado hebreo a esa lengua, viéndose obligado a escoger el hebreo para expresar sus ideas y teorías. Escribió comentarios a todos los libros del Antiguo Testamento, salvo 1 y 2 Crónicas, Nehemías y la segunda parte de Job, siendo éstos anotados por los adherentes de su escuela. Comenzando con el texto masorético, que él seguía escrupulosamente, Rashi trata las dificultades exegéticas con claridad, literalidad y sencillez. Resuelve los problemas lexicográficos mediante casos análogos y las dificultades gramaticales citando formas similares. Subraya repetidamente su idea de que el sentido natural y simple de los pasajes bíblicos debe ser aceptado (sobre Y oyeron al SEÑOR Dios que se paseaba en el huerto al fresco del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia del SEÑOR Dios entre los árboles del huerto.[…]Génesis 3:8) y declara su propósito de explicar la Escritura en su sentido literal, acercándose de esa manera incluso al Cantar de los cantares. Su deseo de dar el sentido natural explica su frecuente referencia al tárgum de Onquelos, de manera que la frase 'según su tárgum' se refiere al de Onquelos. También usa el tárgum de los profetas, encontrándolo superior al de Onquelos. Sin embargo, la influencia de la exégesis midráshica tradicional era demasiado poderosa en Francia en el siglo XI, por lo que Rashi no escapó a su influencia totalmente, aunque su sano juicio y fino tacto le guiaron a escoger una entre las muchas explicaciones que estaban cerca del sentido original. En muchos casos de hecho, Rashi expresamente exige la interpretación hagádica (como en En el principio creó Dios los cielos y la tierra.[…]Génesis 1:1), pero a veces la exposición simple es seguida por los comentarios más contradictorios, de manera que Rashi sólo parcialmente logra el alto propósito que se había fijado, lo cual se debe a la minuciosidad de su exégesis. Al adherirse estrechamente al sentido literal de las palabras, no logra interpretar pasajes continuos, ni intenta explicar ningún milagro. Karl Siegfried (en Archiv für wissenschaftliche Erforschung des A. T.'s, I, 428 y sig., II, 39 y sig.) ha mostrado la influencia de Rashi sobre Nicolás de Lira y Lutero, especialmente en la exposición del Génesis.

Rashi sobrepasó a todos sus predecesores como expositor del Talmud. Con unas pocas palabras escogidas ilumina la oscuridad en el a menudo incomprensible texto. Las lecturas que propone son todavía autoritativas, siendo una ayuda indispensable para el estudio del Talmud. Menahem ben Zerah justamente señala en su obra Z'edah la-Derek ("Viaticum"; Ferrara, 1554) que sin Rashi el Talmud babilónico estaría tan abandonado como el de Jerusalén. El comentario a Bereshith rabba, atribuido a Rashi, no es suyo sino de un italiano contemporáneo. A su muerte en 1105 dejó una floreciente escuela de discípulos que continuaron su obra, siempre en su espíritu.