Historia

REID, THOMAS (1710-1796)

Thomas Reid nació en Strachan, Kincardineshire, Escocia, el 26 de abril de 1710 y murió en Glasgow el 7 de octubre de 1796.

Thomas Reid, por James Tassie, 1789; en la Galería Nacional de Retratos Escocesa, Edimburgo
Thomas Reid, por James Tassie, 1789; en la Galería
Nacional de Retratos Escocesa, Edimburgo
Se graduó en Marischal College, Aberdeen, en 1728, donde fue bibliotecario 1733-36; fue ordenado en 1737 y presentado por King's College, Aberdeen, para el beneficio de New Machar, a unos pocos kilómetros de la ciudad. Se enfrascó en estudios especulativos y en 1748 publicó Essay upon Quantity, atacando la aplicación de Francis Hutcheson de las fórmulas matemáticas a las cuestiones éticas. En 1751 logró la rectoría de King's College, que suponía el profesorado de filosofía, incluyendo en sus clases matemáticas y física así como lógica y ética. En 1758 fue uno de los fundadores de la Sociedad Filosófica que duró hasta 1773 y de sus discusiones y su estudio personal, especialmente de los escritos de David Hume, surgió An Inquiry into the Human Mind, on the Principles of Common Sense (Edimburgo, 1764), que desembocó en el título "filosofía del sentido común", por el que su sistema y el de sus sucesores fue conocido; también, en 1764, para su elección para el profesorado de filosofía moral en Glasgow, que desempeñó hasta su muerte, enseñando sobre teología, ética, ciencia política y retórica.

Partiendo del empirismo de Locke y de la filosofía de las ideas no apoyadas por la realidad que culminan en Hume, Reid fue más allá y afirmó que nuestra creencia en un mundo externo espacial debe ser aceptada como datum original de sentido común. Sin embargo, el "sentido común", no se ha de tomar como una mera opinión vulgar, sino como un conocimiento común a los seres racionales como tales, o los principios del entendimiento humano. Reid se propuso el objetivo de desarrollar un sistema para la refutación del escepticismo de Hume y contra la teoría de las ideas previamente favorecida entre los filósofos. Pero al hacerlo reconoció que estaba en deuda con Hume, al suscitarle el objetivo de criticar la filosofía popular y proponerse reemplazarla por otra que pudiera soportar la argumentación escéptica. Su Inquiry into the Human Mind es una investigación profunda de las relaciones de la mente con los sentidos especiales, tratando en sucesión con el olfato, el gusto, el oído, el tacto y la vista. La obra muestra que Reid había dado considerable atención a la fisiología de los sentidos. Su principal propósito es mostrar la amplia garantía de confianza en la información recogida por los sentidos y construir una teoría de las cosas por la aplicación de los principios racionales. Desafortunadamente su expresión favorita, "sentido común", la usa a veces con evidente contradicción, pero él reniega del sentido común que es invocado en apoyo de la filosofía de las ideas que le ha proporcionado al escepticismo sus armas y, por otro lado, hace del sentido común el fundamento de sus principios de conocimiento universal. Por eso escribió: "En realidad, el sentido común no sostiene nada de la filosofía, ni necesita su ayuda. Pero, por otro lado, la filosofía (si se me permite cambiar la metáfora) no tienen otra raíz sino los principios del sentido común" (Inquiry, iv). Por ello él quiere decir que las condiciones esenciales de inteligencia se dan a todos los hombres, por lo que el intelecto no aguarda a la filosofía para garantía de su procedimiento; antes, al contrario, toda sana filosofía debe comenzar con el reconocimiento sin reservas de los principios de la inteligencia, que él denomina "sentido común." Descubrir lo que esos principios son, es para él el objetivo más importante y necesario de la filosofía.

La forma de filosofía que Reid describió de este modo, posteriormente la vindicó y desarrolló en Essays on the Intellectual Powers of Man (1785 y Essays on the Active Powers of Man (1788). Su primera y esencial posición la obtuvo al mostrar que el uso de los sentidos implica ejercicio constante de juicio, lo que supone unos principios fundamentales de pensamiento que no pueden ser ni demostrados, ni disputados, ni prescindirse de ellos. Su siguiente posición la alcanzó al exponer que ciertos principios fundamentales en el razonamiento son esenciales a la inteligencia. "El juicio sigue a la captación de ellos necesariamente; siendo ambos igualmente obra de la naturaleza y resultado de nuestros poderes originales" (Intellectual Powers, ensayo vi, cap. iv). Son axiomas, principios fundamentales, principios de sentido común, nociones comunes, verdades auto-evidentes. Su tercera posición la alcanzó cuando entró en el dominio de la moral y mantuvo, en referencia al conocimiento de las verdades morales, que "debe haber en la moral, como en otras ciencias, principios fundamentales que no derivan su evidencia de ningún principio antecedente, sino que puede decirse que son intuitivamente discernidos" (Intellectual Powers, vii. 2). Al tratar del juicio como poder controlador de la mente, distinguió dos funciones: Razonar y reconocer principios fundamentales aparte del razonamiento. "Atribuimos a la razón dos oficios o dos grados. El primero es juzgar las cosas auto-evidentes; el segundo es extraer conclusiones que no son auto-evidentes de ellas. El primero es el terreno, y el único terreno, del sentido común y por tanto coincide con la razón en toda su extensión" (Intellectual Powers, vi. 2).