Historia

RENAN, JOSEPH ERNEST (1823-1892)

Joseph Ernest Renan nació en Tréguier, Bretaña francesa, el 27 de febrero de 1823 y murió en París el 2 de octubre de 1892.

Renan con uniforme académico, grabado de 1892
Renan con uniforme académico, grabado de 1892
Al perder a su padre a la edad de cinco años, su primera educación la recibió de su madre y su hermana Henriette, once años mayor que él, en la piadosa atmósfera de su hogar bretón. En 1838 fue a París y estudió cuatro años en el petit séminaire de St. Nicholas de Chardonnet, tras lo cual estudió filosofía en el grand séminaire de Issy (1842–44) y teología en St. Sulpice (1844–45). Ya en Issy había surgido el escepticismo que posteriormente le llevaría romper con la Iglesia católica, pues los argumentos de Locke, Leibniz, Malebranche, Cousin, Jouffroy y otros le parecían a Renan más convincentes que los argumentos contrarios. El proceso de sublevación se completó en St. Sulpice, principalmente por el estudio de la filología oriental y los libros de teología protestante alemana, que le llevaron a un insano entusiasmo por el pensamiento alemán, reforzado aún más por la influencia del protestantismo alemán. La crisis llegó al aproximarse el tiempo para su ordenación y desechando la aflicción de su madre y la súplica de su profesor, dejó el seminario el 6 de octubre de 1845, firmemente convencido de que sólo podría permanecer fiel a Cristo separándose de la Iglesia. Rechazando disponer de los 1.200 francos ahorrados por Henriette, quien, llena de dudas similares, le había animado a dar ese paso, Renan, tras un breve compromiso en el jesuita Collège Stanislas, recibió provisión y alojamiento gratuito a cambio de enseñanza durante dos horas diarias en una pequeña escuela. Esto le dio tiempo para prepararse para el examen en la universidad y en mayo de 1848 terminó una disertación sobre el estudio medieval del griego, siendo agrégé de philosophie en septiembre de ese mismo año. Al mismo tiempo estudió hebreo, árabe, siríaco y sánscrito y trabajó en mitología, en la historia de la religión y en teología alemana. En julio de 1849 había escrito su L'Avenir de la science (París, 1890; traducción inglesa, The Future of Science, Londres, 1891), en el que exponía sus teorías del universo y los planes de la obra de su vida. Por consejo de sus amigos el libro no fue entonces publicado y dándose cuenta, en la revolución de 1848, de lo inviable de sus ideales filosóficos y políticos visionarios, Renan se zambulló a la historia de la filología. Sin embargo, gradualmente se sintió atraído más y más por la filología semítica, por lo que en 1857 fue propuesto para el profesorado de hebreo en el College de France, aunque esta designación no fue confirmada por el gobierno hasta el 11 de enero de 1862.

Mientras tanto Renan había ido a Tierra Santa con su hermana Henriette († en Biblos 1860), escribiendo allí en la cabaña de un maronita en el monte Líbano su Vie de Jésus (primer volumen de su Origines du christianisme), que causó sensación dentro y fuera de los círculos religiosos de toda Europa. Una andanada de réplicas de católicos y protestantes dieron al libro una distinción que no merecía. En contraste con la obra de D. F. Strauss del mismo título, el libro de Renan supone un avance. Abandona el método no histórico de presentar el origen del cristianismo sobre el esquema de la filosofía hegeliana. La teoría mítica de Jesús se cambió por una teoría legendaria y la personalidad de Cristo se investiga desde las condiciones geográficas, sociales, culturales y religiosas bajo las que vivió. A la figura de Jesús, situada en medio de una descripción de la tierra y el pueblo de Galilea, se la concibe no de acuerdo con las leyes de la verdad histórica, sino por los motivos estéticos y pre-concepciones filosóficas del autor. Con la licencia más desenfrenada en el tratamiento de sus fuentes, de los que el cuarto evangelio era el más apropiado por su objeto estético, produjo una novela que habría sido un admirable tributo a su poder poético al ser su héroe un carácter menos ético que Jesús. Para él Jesús era un amable galileo, el preferido de las mujeres y un exquisito predicador de moralidad, soñador de un paraíso de comunión fraternal de los hijos de Dios sobre la tierra, aunque lleno de ambición, vanidad, amor sensual y engaño manifiesto. La primera estancia de Jesús en Galilea fue un idilio deleitoso; durante un año, tal vez, Dios estuvo en la tierra; un constante encanto mágico emanaba de Jesús. Pero Juan el Bautista le transformó en un revolucionario religioso, en un siniestro profeta, que asumió el papel de Mesías, acomodándose al deseo por los milagros de sus discípulos y pereciendo en la batalla con el judaísmo ortodoxo. El gran error de Jesús para Renan fue olvidar que el ideal es fundamentalmente simple utopía y en el conflicto con lo material para su realización pierde su pureza. Luego el que vive para la verdad, la belleza y el bien está más cerca de Dios que el hombre práctico. Olvidar esto fue lo trágico de la vida de Jesús. En el momento en el que Jesús entra en batalla con el mal y procura reclamar las almas para el reino de Dios, cesa la simpatía y comprensión de Renan. Si Jesús estaba poseído indudablemente de una "belleza cautivadora", Pablo, por otro lado, era un judío de apariencia espantosa, bárbaro en el lenguaje y torpe en el pensamiento. Él fue el primer protestante, el padre de una horrible teología que enseñaba la predestinación para condenación. El día que Pablo escribió su primera epístola, comenzó la decadencia del cristianismo. El valor científico de los posteriores volúmenes de Origines du christianisme fue mayor, ya que la pluma de Renan estuvo menos dominada por la simpatía o antipatía personal. La Vie de Jésus fue un factor decisivo en su carrera como autor. Tras pronunciar su charla inaugural en el Collège de France el 21 de febrero de 1862, fue suspendido; aunque la agitación no cesó hasta el 11 de junio de 1864, Napoleón autorizó su llamamiento. Rehusó una honrosa posición en la biblioteca nacional, pero en 1871 fue restaurado a su profesorado y en 1879 era miembro de la Academia. Desde 1884 hasta su muerte fue administrador del Collège de France.

La vida de Renan fue esencialmente doble; por un lado, fue un erudito serio y seguro, por otro lado un sarcástico aficionado. Afortunadamente siempre valoró su actividad científica más que su filosofía y puso más énfasis en contribuciones tales como su History of the People of Israel y sus trabajos sobre el Corpus inscriptionum Semiticarum que en sus ambiguos e irónicos escritos filosóficos, cuya pirotecnia encandiló a toda Europa. Sin embargo, su actividad menos noble es por la que es mejor conocido, tanto para sus contemporáneos como para la posteridad. Más y más, al ser impracticables sus primeros ideales, Renan perdió su relevancia intelectual, acabando en un escepticismo abismal vestido de chiste y frivolidad. El universo era para él un chiste malo y su mejor comentario era una vida placentera; tal fue fue la quintaesencia de su filosofía. Igual que Voltaire, Renan quiso ser "el dios de los locos" y, desafortunadamente, se sintió capaz de la blasfemia más atrevida. Para un escepticismo de tal clase las normas morales ya no existen, resolviéndose la religión y la ética en meras sensaciones estéticas. La religión como él la presentó, un anhelo indeleble del alma humana, era el impulso estético y sensacionalista hacia lo infinito, ya sea expresado en la renuncia de los grandes ascetas o en las efusiones místicas de encantadoras Magdalenas. Lo que es bello es bueno; lo que agrada es bello. No obstante, a pesar de esta insensata filosofía, la vida personal de Renan fue irreprochable.

Otras obras suyas que son de valor histórico y lingüístico, algunas de las cuales obtuvieron repetidas ediciones y han sido traducidas a muchas lenguas, son las siguientes: Histoire générale et système comparé des langues sémitiques (París, 1855); Études d'histoire religieuse (1857; De l'origine du langage (1858); Le Livre de Job traduit (1858); Essais de morale et de critique (1859); Le Cantique des cantiques (1860); L'Averroes et l'averroisme (1860); Histoire des origines du christianisme (8 volúmenes, La vie de Jésus, 1863, Les Apôtres, 1866, S. Paul, 1869, L'Antechrist, 1873, Les Évangiles, 1877, L'Église chrétienne, 1879; Marc-Aurèle,1882, Index général,1883); Mission de Phénicie (1865–74); Observations épigraphiques (1867); Nouvelles observations d'épigraphie hebraique (1867); La Réforme intellectuelle et morale (1871); Dialogues et fragments philosophiques (1876); Mélanges d'histoire et de voyages (1878); Conférences d'Angleterre (1880); L'Ecclésiaste (1882); Souvenirs d'enfance et de jeunesse (1883); Nouvelles études d'histoire religieuse (1884); Discours et conférences (1887); Histoire du people d'Israël (5 volúmenes, 1887–1893); Lettres intimes d'Ernest Renan et d'Henriette Renan (1896); Étude sur la politique religieuse du règne de Philippe le Bel (1899); Lettres du séminaire, 1838–46 (1901) y Mélanges religieux et historiques (1904).