Richard, primer
abad de Fountains, murió en Roma el 30 de abril de 1139. Fue
prior de la
abadía benedictina de St. Mary,
York, cuando en 1132 supo que el
sacristán Richard († 1143) y otros seis internos de la casa se habían comprometido a llevar una vida más estricta y, si fuera posible, unirse a la orden
cisterciense, que tenía entonces gran reputación y se había establecido en Inglaterra unos tres años antes. Richard se unió al nuevo movimiento, siendo el resultado su fortalecimiento, porque era sabio y altamente estimado por
Thurstan,
arzobispo de York, y otros hombres en el poder. Pero pronto surgieron dificultades con la facción antirreformista. El abad Geoffrey convocó a monjes de Marmoutier, que parecen haber estado en York, y a ciertos monjes
cluniacenses, denunciando a Richard y sus amigos. El arzobispo visitó la abadía con varios de su
capítulo y otros ayudantes el 9 de octubre, y al negarse el abad a admitir a sus ayudantes, que eran
clérigos seculares, se produjo una discusión, retirándose finalmente Thurston con Richard y los otros doce monjes de su facción, que dejaron la abadía, no llevándose nada con ellos. El 26 de diciembre fundó la nueva comunidad en el sitio de la actual Fountains, cerca de Ripon en Skeldale, y les dio el lugar y algunos terrenos en Sutton en las inmediaciones. Richard fue elegido abad y junto con sus monjes edificó chozas alrededor de un olmo, dedicándose a tareas de diversa índole. Cuando pasó el invierno enviaron un mensajero a
Bernardo, abad de Clairvaux, pidiendo ser recibidos en la orden cisterciense. Él les envió un monje de Clairvaux para instruirlos en la regla y escribió una carta a Richard, aprobando calurosamente lo que había hecho y expresándole el deseo de visitar el convento.
Durante dos años después de su asentamiento los monjes soportaron grandes privaciones; sus esperanzas de establecerse en Inglaterra fallaron y Richard fue a Clairvaux y rogó a Bernardo que les encontrara un asentamiento en Francia. Les asignó Longué en Haute-Marne, hasta que se encontrara algún otro de forma permanente. Pero al regresar, Richard encontró que Hugh, deán de York, se había unido al convento, trayendo al mismo su gran riqueza. Esto le alivió de una mayor ansiedad y puso fin a la idea del traslado. Poco después dos canónigos de York siguieron el ejemplo del deán y el convento entró en un período de prosperidad, tanto en número como en posesiones. Richard recibió un estatuto de confirmación del rey Stephen en 1135 y en el mismo año el convento parece haber sido admitido en el número de abadías cistercienses. En 1137 Richard envió un grupo de monjes a colonizar Newminster en Northumberland, fundado por Ralph de Merlay, la primera de las casa hijas de Fountains, y en el mismo año recibió la donación de Haverholme, cerca de Sleaford en Lincolnshire, de Alexander, obispo de Lincoln, donde otra colonia de Fountains fue enviada. Cuando el legado Alberico, obispo de Ostia, llegó a Inglaterra en 1138, buscó a Richard para ayudarlo, tratándolo con mucho honor y amistad. A la partida del legado, Thurston le envió con Richard a Roma, parcialmente por asuntos del arzobispo y en parte para asistir al concilio que se iba a celebrar al año siguiente, muriendo Richard en esa ciudad.