Historia

RICHELIEU, ARMAND-JEAN DU PLESSIS (1585-1642)

Armand-Jean du Plessis Richelieu nació en París el 5 de septiembre de 1585 y murió en esa ciudad el 4 de diciembre de 1642.

Cardenal Richelieu
Cardenal Richelieu
Juventud; ingreso en la administración pública.
Era el cuarto hijo de una noble familia de Poitou. Al principio se le destinó al ejército, pero su hermano mayor, que era obispo de Luçon, tras dimitir de su puesto entró a un monasterio, ocasión que tomó Richelieu para entrar en la carrera eclesiástica a fin de mantener ese obispado en la familia. Fue educado en la Sorbona, regresando luego, como él dijo, 'al obispado más pobre de Francia'. En 1614 fue elegido diputado del clero de Niort en los Estados Generales, atrayendo pronto la atención de la reina madre, María de Médicis, quien le hizo limosnero de la joven reina, Ana de Austria, en 1616. En el laberinto de intrigas que prevalecían en la corte, Richelieu mostró enseguida un agudo conocimiento de los hombres y gran capacidad para el disimulo. Aunque físicamente era medio inválido, su energía mental y corporal era asombrosa. Se dice que necesitaba once horas de sueño. Sin embargo, era capaz de gran resistencia física, como demostró en La Rochelle en 1628 y en 1630 en la guerra contra el duque de Saboya. La debilidad de Luis XIII fue la oportunidad de Richelieu, pero la estimación de María de Médicis hacia él fue también un factor. En 1622 fue nombrado cardenal, entrando pronto en el consejo privado del rey como secretario de Estado, de guerra y de asuntos exteriores (abril, 1624), siendo primer ministro en noviembre de 1629. Al asumir su oficio Richelieu tuvo claro cuáles eran sus propios propósitos y las necesidades de Francia. Tal como dijo: 'Cuando vuestra majestad resolvió darme, al mismo tiempo, entrada en vuestro consejo y una gran parte de vuestra confianza en el gobierno de los asuntos, puedo decir sinceramente que los hugonotes dividían Francia, que los nobles se comportaban como si no fueran súbditos y los poderosos gobernadores provinciales como si fueran soberanos en sus propios oficios... Prometí a vuestra majestad emplear toda mi industria y toda autoridad que me fuera dada para destruir la facción hugonote, abatir el orgullo de los nobles, reducir todos los súbditos al sometimiento y levantar vuestro nombre entre las naciones extranjeras hasta el sitio que merece'. Para la ejecución de esos propósitos Richelieu desplegó una inflexible y rigurosa energía justificada, a sus ojos, por la grandeza del propósito. Al principio de su administración Richelieu convocó una asamblea de cincuenta y cinco prelados, nobles, magistrados, financieros y otros, en diciembre de 1626. Puso ante ellos quince propuestas que tenían que ver con los medios para suprimir la corrupción en el ejército, el desarrollo del comercio, la Armada y la supresión de crímenes contra la seguridad del Estado.

Asedio de La Rochelle
Asedio de La Rochelle
Conflicto con los protestantes.
Richelieu era enemigo de los hugonotes porque, como él dijo, intentaban 'formar un Estado dentro del Estado', enfrentándose a ellos 'para derribar la facción hugonote'. Esto lo hizo efectivo en dos guerras. En 1625 las dificultades en relación con la ejecución del Tratado de Montpellier provocaron un levantamiento de los hugonotes en Bretaña, Poitou y Languedoc. A la cabeza del movimiento estaba Henri, duque de Rohan, y su hermano Soubise. Éste capturó la isla de Oleron. Richelieu envió tropas a Bretaña y Poitou, obteniendo barcos y marinos de Holanda e Inglaterra. Pero el cardenal se sintió amenazado por las intrigas de la corte y no siguió con sus planes, renovando el acuerdo de Montpellier (febrero de 1626). Los refugiados protestantes en Inglaterra retomaron el conflicto con la ayuda de Buckingham, el favorito de Carlos I. Una flota inglesa desembarcó una fuerza militar en la isla de Ré en julio de 1627. Richelieu desplegó una considerable actividad acaparando útiles de guerra, municiones y provisiones, obligando a Inglaterra a retirarse. Entonces comenzó el prologando sitio de La Rochelle, la fortaleza de los hugonotes. No era un lugar fácil de capturar, pues por el lado terrestre estaba protegido por marismas y formidables fortificaciones y su ensenada permitía que el mar abierto estuviera accesible. Entre los más famosos hugonotes dentro de la ciudad estaba el alcalde Guiton, el almirante de la flota protestante, el pastor Salbert y la intrépida viuda duquesa de Rohan, quien a pesar de ser octogenaria mostraba asombrosa resolución y actividad. Richelieu, con una fuerza de 25.000 hombres, bloqueó el lugar con una línea de fortificaciones. La mayor dificultad era cerrar el puerto a la ayuda exterior. A pesar de las tormentas invernales, una inmensa mole fue construida a lo largo de la bahía. Dos flotas inglesas de ayuda no fueron capaces de vencer esta colosal barrera. Cuando toda esperanza de liberación fracasó y la ciudad quedó reducida al hambre, La Rochelle se rindió el 28 de octubre de 1628. La histórica ciudad fue condenada a peder sus privilegios municipales y libertades y a que sus muros fueran derribados. La guerra continuó en los Cévennes, donde Henri Rohan contó durante algún tiempo con los calvinistas y la ayuda de España, lo que era una anómala alianza. El Edicto de Nimes definió la nueva condición de los hugonotes. El Edicto de Nantes se mantuvo para garantizar la libertad de conciencia y de adoración, pero las fortalezas hugonotes fueron capturadas y sus asambleas políticas prohibidas. Los protestantes, como facción política, dejaron de existir.

Batalla contra la conspiración.
Desde la muerte de Enrique IV en 1610 el principal obstáculo para el ejercicio de la autoridad regia habían sido las facciones y las esperanzas de la nobleza. Toda la administración de Richelieu estuvo saturada de conflictos con ellos. El cardenal ha sido acusado de ser un enemigo implacable de la nobleza, pero eso es un error. 'Es necesario considerar la nobleza como un de los principales bastiones del Estado', escribió en su Testamento Político. Lo que les exigió fue obediencia y el abandono de la actividad política. La mayoría de las intrigas y tramas contra Richelieu se fraguaron en la corte, siendo los instigadores o cómplices miembros de la familia real. Gaston de Orleáns, quien acarició durante un tiempo la esperanza de suceder a su hermano, fue el alma de todas las conspiraciones. Otra fue la reina madre, María de Médicis, quien se convirtió en implacable enemiga del cardenal tras su elevación. Un tercero fue la reina misma, Ana de Austria, cuya correspondencia secreta con España detuvo Richelieu. Madre, esposa y hermano presionaron a Luis XIII para que se deshiciera de su ministro. La primera conspiración importante fue la que tuvo al conde de Chalais y al mariscal Ornano como principales protagonistas. Terminó con la muerte de ambos. El 11 de noviembre de 1630 fue el famoso 'Día de los Embustes'. El rey, que nunca se agradó pero que temía al cardenal, fue persuadido a cerrar su gabinete privado al ministro. Durante un instante Richelieu se vio perdido. Pero el duque de St. Simon, padre del gran escritor, facilitó una entrevista entre el rey y Richelieu en Versalles, donde Luis XIII tenía un pabellón de caza. El gran palacio todavía no había sido construido. En presencia del cardenal se evaporó la oposición de Luis XIII, pagando caro los enemigos de Richelieu su corto triunfo. El canciller Marillac fue privado de su oficio y su hermano, el mariscal Marillac, fue arrestado en Italia, juzgados ante una comisión constituida en la propia casa del cardenal y sentenciados a muerte. María de Médicis, exiliada de la corte, huyó a Bruselas, vagando por Flandes e Inglaterra y muriendo miserablemente pobre y despreciada en Colonia. Gaston huyó al duque Carlos IV de Lorena, con cuya hermana se casó. Intentó, con un pequeño ejército, entrar en Francia y unirse al duque de Montmorency, gobernador de Languedoc, quien había defendido su causa, pero el ejército real derrotó a los rebeldes bajo los muros de Castelnaudary, el 1 de septiembre de 1632. A pesar de su gran popularidad en el país este duque fue ejecutado en Toulouse. Conspiraciones menos importantes fueron aplastadas en los siguientes años. La más importante de ellas fue la conspiración de Cinq-Mars en 1642.
Igualmente, los gobernadores provinciales que se comportaban como soberanos fueron aplastados sin piedad, como el duque de Vendôme en Bretaña, el mariscal Vitry en Provenza y el duque de Epernon en Guyenne. Richelieu redujo los gobernadores al rango de meros comandantes militares y les retiró la administración de la justicia y las finanzas. Los oficios de condestable y gran almirante, a los que el poder asociado hacía peligrosos, fueron suprimidos. Dos edictos abolieron abusos inveterados: el primero, la práctica del duelo, que fue reforzado sin remordimiento; el segundo exigía la destrucción de las fortificaciones de las ciudades, castillos y fortalezas, a menos que estuvieran en las fronteras. Un paso final en la política de Richelieu fue la victoria sobre los parlamentos provinciales, que fueron aplastados por un edicto de 1641, al exigirles registrar todas las actas que les fueran enviadas sin deliberación y sin cambio.

Triple retrato de Richelieu, óleo sobre lienzo de Philippe de Champaigne, National Gallery, Londres
Triple retrato de Richelieu, óleo sobre lienzo
de Philippe de Champaigne, National Gallery, Londres
Política constructiva.
En su conflicto con los hugonotes y los nobles Richelieu no se contentó con destruir. También construyó. En teoría la autoridad real era absoluta; Richelieu la hizo efectiva en la práctica. La administración se había debilitado durante las guerras de religión y los problemas de la regencia. Richelieu reanudó la inacabada política monárquica de Francisco I y Enrique II. El consejo de Estado había adquirido gran importancia durante el siglo XVI, pero durante la regencia su organización cayó en el caos. Una serie de regulaciones estipuladas durante el mandato de Richelieu determinaron su rango en la jerarquía administrativa, su competencia y composición, convirtiéndose en el centro de toda la administración. Los consejeros de Estado ya no pudieron comprar sus cargos como los oficiales de justicia y finanzas. Fueron escogidos y mantuvieron su oficio a voluntad del rey. Los secretarios de Estado, que ejecutaban las decisiones del consejo, se convirtieron en emisarios del cardenal, perdiendo mucha de su independencia. Bajo Luis XIII comenzó una división permanente de sus atribuciones. Tras 1619 los asuntos generales de la guerra y la correspondencia con los comandantes del ejército se confiaron a un secretario de Estado. El mismo cambio se hizo en la administración de los asuntos con el exterior en 1626. Antes de ese año los asuntos extranjeros de cada país importante tenían su particular secretario de Estado. Para ejecutar la voluntad del rey en las provincias, Richelieu hizo gran uso de emisarios escogidos entre los maîtres des requêtes, ordinariamente conocidos como intendentes. Richelieu no fue su creador, como casi universalmente se ha supuesto. Aparecen primero a mediados del siglo XVI como comisionados especiales de la corona en provincias designadas, pero no eran entonces una institución regular, echándose mano de ellos ocasionalmente. Esta institución se hizo añicos durante las guerras hugonotes, siendo reavivada y hecha universal para Francia por el cardenal. Los intendentes fueron empleados a veces en los généralités, otras en los ejércitos, donde eran responsables de los comisarios, cuerpos itinerantes y la paga de los soldados, exigiéndoseles que suprimiesen el pillaje y los motines. En esos funcionarios, que eran revocables a su voluntad, halló Richelieu devotos instrumentos de su política. Los que estaban establecidos de forma permanente en las généralités tomaron el título de intendentes de justicia, política y finanzas, concentrando en sus manos una gran parte de la administración provincial. Bajo Luis XIV los intendentes se convirtieron en emisarios regulares y omnipotentes de la monarquía absolutista.

Logros en la Marina, Industria y Comercio.
Cada parte del Estado era objeto de la actividad de Richelieu. Es uno de los creadores de la Armada francesa. En su Testamento Político dice: 'El mar es la heredad sobre la que todos los soberanos reclaman soberanía', pero 'hay que ser poderoso para pretender tal heredad'. De nuevo afirma: 'Parece que la naturaleza ha deseado ofrecer el imperio del mar a Francia, cuando se contempla la posición de sus dos costas, igualmente provistas con ensenadas de los dos mares, el Atlántico y el Mediterráneo.' Richelieu trató de mejorar las ventajas naturales del país mediante el establecimiento de puertos y arsenales, astilleros y reclutamiento de marinos. Mejoró las ensenadas de Havre y Toulon, creando las de Brest y Brouage, al sur de La Rochelle. Hizo que la armada francesa fuera una realidad. El rey, que en 1621 y 1626 había sido obligado a comprar o alquilar buques de los holandeses para combatir a los hugonotes, en 1642 poseía sesenta y tres buques de guerra y veintidós galeones. La flota francesa, mandada por el arzobispo de Burdeos, d'Escoubeau de Sourdis, combatió victoriosamente contra la de España. En lo que respecta al comercio y la industria, Richelieu fue precursor y modelo de Colbert. Bosquejó su proyecto en su Testamento Político. Quiso desarrollar la industria nacional a tal punto que la nación francesa pudiera exportar ropa, terciopelo, lana y seda. Sus numerosas ocupaciones, sus continuos conflictos contra enemigos dentro y fuera y la importancia de los asuntos extranjeros en Francia, le impidieron lograr todos esos proyectos. Pero al menos logró bastantes para el comercio francés. Era un defensor de las grandes compañías comerciales, tales como las de Holanda e Inglaterra. 'Para dominar en los mares', dijo ' es necesario que, como nuestros vecinos, formemos grandes compañías, obligando a los comerciantes a entrar en ellas, dándoles grandes privilegios'. En conformidad con esta idea Richelieu creó y favoreció varias compañías comerciales, especialmente las de Morbihan, las del Caribe (1628), las de las islas americanas (1635) y las de África. No tuvieron éxito durante su vida y se hundieron tras su muerte. No obstante, Richelieu fue el fundador del imperio colonial francés. Creó el Canadá al enviar a Champlain.

Cardenal Richelieu, grabado por A. Clair
Cardenal Richelieu, grabado por A. Clair
Política exterior.
En 1624 ascendió al poder con el propósito bien definido 'de elevar el nombre del rey entre las naciones extranjeras hasta donde merece estar'. Fue poco después del comienzo de la Guerra de los Treinta Años. El emperador estaba en conflicto con el rey de Dinamarca y algunos de los príncipes protestantes alemanes, pero Richelieu no pudo aprovecharse de la oportunidad de reavivar la política de Enrique IV para derrotar a la casa de Austria, por los problemas internos con los grandes nobles y especialmente con los hugonotes. Sin embargo, siguió los sucesos en Alemania y sostuvo con subsidios franceses a los enemigos del emperador, como Mansfeld, el rey de Dinamarca, Gustavo Adolfo y los suecos después de Lüttzen. En dos ocasiones diferentes fue a la guerra para proteger los intereses de Francia. Cuando ascendió al poder el valle superior de Adda, Valteline, que se había rebelado contra los Grisones, quedó ocupado por tropas papales en alianza con España. Era importante no permitir que los españoles, dueños del Milanesado, se hicieran con las comunicaciones entre el Adda superior y el Tirol, que pertenecía a Austria. Richelieu mandó un ejército a la región, que expulsó a las tropas papales y españolas del Valteline y puso al país de nuevo bajo el control de los Grisones (1626). Unos años más tarde intervino en la Italia superior, con motivo de la sucesión del duque de Mantua. El duque de Saboya, los españoles y el emperador Fernando querían impedir al legítimo pretendiente, el duque de Nevers, que era un príncipe francés, tomar su heredad. Luis XIII, acompañado por Richelieu, cruzó los Alpes por el Paso de Susa (1629), siendo ocupados los territorios del duque de Saboya por un ejército francés y los españoles derrotados. Al mismo tiempo el famoso diplomático jesuita, padre Joseph, fue enviado por Richelieu a la dieta de Regensburgo, logrando cambiar la política del emperador. El duque de Nevers adquirió el ducado de Mantua y Francia retuvo la importante fortaleza de Pignerol en el lado oriental de los Alpes (Tratado de Cherasco, 1631).

Alianzas extranjeras.
En el momento de intervenir en Alemania tras la muerte de Gustavo Adolfo en 1632, Richelieu hizo alianzas con los estados de Alemania amenazados por el fanatismo y la ambición de la casa de Austria. A los príncipes alemanes en alianza contra el emperador les prometió hombres y dinero, a condición de la adquisición de Alsacia por Francia y la confirmación imperial de la posesión francesa sobre los 'tres obispados', que Francia había poseído desde 1552, pero que el imperio nunca confirmó. En 1635 concluyó un tratado con la república holandesa para la partición de los Países Bajos españoles; con Suiza y los duques de Parma y Mantua para la partición del Milanesado, que España poseyó. La alianza formada con Gustavo Adolfo la renovó con Oxenstierna, el canciller sueco. Finalmente, Richelieu tomó a sueldo de Francia al más famoso general de los protestantes tras la muerte de Gustavo, el brillante Bernard de Saxe-Weimar. Al perseguir esas negociaciones Richelieu reavivó la política originada por Francisco I, comenzada de hecho por Enrique II, interrumpida largamente por las guerras de religión, reavivada por Enrique IV y abandonada por María de Médicis. Las características generales de esa política eran: (1) que aunque Francia era un poder católico, hacía alianza con las potencias protestantes, como Holanda, Suecia, Inglaterra y con los príncipes y ciudades protestantes alemanas. Aunque era cardenal de la Iglesia católica y celoso católico y había derrotado a los hugonotes en Francia, Richelieu no tenía escrúpulos en hacer causa común con los protestantes cuando el interés del Estado lo exigía. No confundió los intereses espirituales y temporales. (2) Protegió a los estados secundarios de Alemania e Italia, oprimidos por Austria y España. Francia no intervino por motivos de conquista en Alemania, salvo lo que tenía que ver con sus 'fronteras naturales', es decir, el Rin, los Alpes y los Pirineos. La realización de esos propósitos, hasta donde se consiguieron, es parte de la historia de la Guerra de los Treinta Años, consumándose tras la muerte de Richelieu.

Caracterización.
Ninguna caracterización de Richelieu ha sido tan acertada como la que hizo Montesquieu: 'Hizo de su amo el primer hombre en Europa y el segundo en Francia'. Richelieu mantuvo la promesa hecha a Luis XIII cuando fue nombrado ministro. Dejó al rey siendo el amo dentro; poderoso y temido fuera. La facción hugonote fue derrotada y los nobles y gobernadores provinciales se sometieron, siendo los parlamentarios reducidos al silencio. En el exterior, redujo a las dos ramas de los Habsburgo y los ejércitos franceses ocuparon Artois, Alsacia y el Rosellón. A pesar de sus inmensos servicios al rey y al Estado, Richelieu fue odiado por sus contemporáneos, habiendo sido juzgado severamente por la posteridad. Es verdad que era duro e hipócrita, pero aunque pueda ser criticado por los métodos que usó, el veredicto de la historia es tan claro como el valor de sus logros. No ha de olvidarse que en el siglo XVII la nobleza francesa había dejado de cumplir los deberes correspondientes a sus privilegios; que la conducta de los oficiales estaba a menudo influenciada por intereses mezquinos y que la posición de Francia dentro y fuera era peligrosa. Los males de la monarquía posterior no deben achacársele a él. En resumen, la aspiración política de Richelieu fue unir a Francia por dentro y hacerla poderosa y temida fuera. Más que ninguno de sus reyes, él fue el fundador de la monarquía francesa.