Nicholas Ridley, obispo de Rochester, nació en South Tynedale, Northumberland, Inglaterra, hacia 1500 y murió en la hoguera en Oxford el 16 de octubre de 1555.
Nicholas Ridley, detalle de un retrato de autor desconocido, 1555; National Portrait Gallery, LondresTras estudiar en la escuela en Newcastle-upon-Tyne, ingresó en Pembroke Hall, Cambridge, 1518, donde más tarde fue miembro del consejo rector. En 1527 fue ordenado, yendo a estudiar a la Sorbona y Lovaina. A su regreso a Inglaterra, fue elevado a la posición de supervisor principal en Cambridge en 1533. En tal función firmó el decreto contra la supremacía papal en 1534. Cranmer le nombró su capellán doméstico y vicario de Herne, en East Kent. En 1540 fue designado capellán del rey y maestro de Pembroke Hall, en 1541 canónigo de Canterbury, en 1545 canónigo de Westminster y en 1547 obispo de Rochester. Durante el reinado de Eduardo VI, Ridley difundió activamente las nuevas ideas. En 1545, tras el estudio de la obra de RatramnoDe corpore et sanguine Domini, renunció públicamente a la doctrina de la transubstanciación. Se le encomendó la tarea de exponer las ideas reformadas en York, Durham y otras diócesis y en 1549 puso el protestantismo sobre bases sólidas en Cambridge. Formó parte de la comisión que destituyó a Bonner, obispo de Londres, y Gardiner, obispo de Winchester, siendo promovido en 1550 al puesto de Bonner. Foxe señala, como ejemplo de su bondad, que durante meses hospedó a la madre de Bonner en su palacio, asignándole un lugar prominente a la mesa, contrastando el espíritu de Ridley con la severidad de Bonner. Su profundo interés en las clases desfavorecidas hizo que pidiera al rey Eduardo la fundación de tres hospitales en Londres: St. Thomas, Christ y Bethlehem.
Muerte de Ridley y Latimer
El nombre de Ridley está asociado indisolublemente con los de Latimer y Cranmer, como dirigente prominente y mártir del protestantismo inglés. María, que se había ofendido por una visita que Ridley le había hecho ofreciéndose para predicar en su presencia, ordenó su destitución al ascender al trono, restaurando a Bonner como obispo de Londres el 20 de julio de 1553. Ridley fue llevado a la Torre, de donde fue trasladado a Oxford, quedando encarcelado en Bocardo. El 17 de abril de 1554 fue llevado a juicio en Divinity School, Oxford, y declarado hereje. El fraile español Soto intentó en vano que abjurara de sus ideas. Tras ser aprobados nuevos estatutos sobre herejía, el preso fue citado de nuevo el 30 de septiembre de 1555 por el arzobispoPole, siendo condenado a la hoguera. En compañía de Latimer fue quemado en 'la zanja', enfrente de Balliol Hall. La noche antes de su ejecución dijo a algunos amigos: 'Voy a la cama y, por la voluntad de Dios, a dormir tan tranquilamente como nunca antes.' Al llegar al lugar de la ejecución, corrió a Latimer y se abrazó a él, besándolo. Un 'corto sermón de un cuarto de hora', como Foxe señala, fue predicado por el Dr. Smith, a quien Latimer y Ridley quisieron contestar, pero les fue denegada la oportunidad. Se les prometió la vida si se retractaban, a lo que Ridley contestó: 'En tanto el aliento esté en mi cuerpo, nunca negaré a mi Señor Cristo y su verdad.' Dio sus ropas a los espectadores, siendo atado a la estaca con una cadena de hierro. Cuando se comenzó a prender la hoguera, Latimer le dijo a Ridley las famosas palabras: 'Sed de buen ánimo maestro Ridley. Sed hombre. Por la gracia de Dios encenderemos en este día tal luz en Inglaterra, que confío nunca se apagará.' Las llamas fueron lentas haciendo su trabajo. Una y otra vez el mártir gritó: 'Que el fuego venga. No puedo arder'. Primero fueron consumidos sus miembros inferiores, llegando el final cuando el fuego alcanzó una bolsa de pólvora que el cuñado de Ridley le había atado al cuello. Foxe ha dejado el mejor relato de la vida y martirio de Ridley, describiéndolo como 'un hombre adornado con excelentes cualidades, divinamente inspirado y piadosamente iluminado y ahora inscrito, sin duda, en el Libro de la vida.'
Estatua de Nicholas Ridley en Oxford Fotografía de Kenton Gribble
En su relato de la administración del oficio episcopal, este escritor subraya su atención a la oración, así como su constante trabajo, aliviado tras la comida y la cena por una partida de ajedrez. Su dicho más famoso es el que tuvo lugar en su entrevista con María, antes de que ella fuera reina. Cuando el reformador expresó la esperanza de que ella no rechazara la Palabra de Dios, la princesa replicó: 'No puedo llamar a lo que vos llamáis Palabra de Dios. No es Palabra de Dios lo que no lo fue en los días de mi padre.' A lo que Ridley contestó: 'La Palabra de Dios es una en todos los tiempos, pero ha sido mejor entendida y practicada en unas edades que en otras.' A lo cual María le respondió: 'En lo que respecta a vuestros nuevos libros, doy gracias a Dios de que nunca leo ninguno de ellos, nunca los he leído y nunca lo haré.'
Los pocos escritos suyos que han quedados fueron publicados por Religious Tract Society, Treatise and Letters of Dr. Nicholas Ridley (Londres, 1830?) y por Parker Society, Works of Nicholas Ridley, D.D. (edición de H. Christmas, Londres, 1841). Entre los escritos están Brief Declaration against Trasubstantiation, Treatise against Image Worship y A Piteous Lamentation of the Miserable Estate of the Church in England in the Time of the Late Revolt from the Gospel. La edición de Parker Society contiene también un relato de sus diputaciones en Oxford antes de su muerte y una reimpresión del relato de Foxe sobre su martirio. En 1839 se erigió en Oxford un Memorial por los mártires, con las estatuas de Cranmer, Latimer y Ridley, parcialmente en protesta contra el movimiento tractariano, una de cuyas características fue su hostilidad hacia la Reforma.