Historia
RITSCHL, GEORG KARL BENJAMIN (1783-1858)
Georg Karl Benjamin Ritschl nació en Erfurt, Alemania, el 1 de noviembre de 1783 y murió en Berlín el 18 de junio de 1858. Fue el padre de Albretch Benjamin Ritschl. Fue educado en las universidades de Erfurt (1799-1801) y Jena (1801-02), donde recibió influencias racionalistas, aunque posteriormente regresó al cristianismo positivo. En 1804 se estableció en Berlín como tutor privado, ejerciendo también como instructor en el Gymnasium zum grauen Kloster, donde alcanzaría el puesto de sub-director. También predicó tras 1807 y en 1810 fue escogido para ser tercer pastor de Santa María, Berlín, donde su estilo simple y directo de predicación, basado sólo en la Biblia, causó una profunda impresión en sus oyentes. Al restablecerse los consistorios en las provincias prusianas en 1816, Ritschl fue nombrado asesor para Brandeburgo y al año siguiente consejero. En ese puesto sus deberes quedaron restringidos prácticamente al examen de candidatos teológicos, pero en 1818 colaboró en la preparación del himnario de Berlín que apareció en 1820. En 1827 fue nombrado obispo de la Iglesia evangélica, superintendente general de Pomerania, director del consistorio y primer predicador en la iglesia del castillo de Stettin. Desempeñó esos cargos durante muchos años, quedado su servicio interrumpido sólo en 1829-30, cuando fue enviado a San Petersburgo para colaborar en la agenda de los luteranos rusos, que fue publicada en 1832. Como superintendente general Ritschl tuvo que enfrentar mucha menos oposición que como miembro del consistorio, aunque su llegada fue la señal para una mejora general en las condiciones religiosas y eclesiásticas en toda Pomerania. Tras 1847 tuvo que enfrentar nuevos problemas, pues aunque tenía simpatía hacia la introducción de la unión en su provincia, la medida resultó en el movimiento separatista del antiguo luteranismo, complicándose la dificultad por los sermones de avivamiento de predicadores individuales. El intento de obviar el cisma produjo la reacción del neo-luteranismo, que resueltamente resistió la unión, especialmente tras 1848. Esos conflictos enturbiaron los últimos años de la administración de Ritschl, a pesar de su destacado éxito como superintendente general. Sintiéndose incapaz de manejar, por razón de su edad, las nuevas cuestiones que estaban surgiendo, dimitió de sus cargos en 1852 y se retiró a Berlín, donde pasó el resto de su vida. En 1855 fue nombrado miembro honorario del concilio eclesiástico supremo, donde su madura experiencia demostró ser de gran valor.