Frederick William Robertson nació en Londres el 3 de febrero de 1816 y murió en Brighton el 15 de agosto de 1853.
Frederick William RobertsonEra descendiente de una familia de militares, cuyas tradiciones serían después de decisiva influencia en su vida. Fue criado bajo las fuertes huellas evangélicas de su hogar, estudiando luego en la escuela en Beversley, el instituto en Tours, la New Academy de Edimburgo y la universidad de esa ciudad. Su padre quería prepararlo para el ministerio, pero él quería ser soldado. Finalmente comenzó a estudiar para abogado, pero los hábitos sedentarios quebrantaron su salud. Entonces se alistó para ir como militar a la India, preparándose según la forma usual, pero al tener que esperar más de dos años para un llamamiento, los deseos de su padre se hicieron tan expresos que finalmente cedió, entrando en 1837 en Brazenose College, Oxford (licenciatura en humanidades, 1841; máster en humanidades, 1844), para estudiar teología. Durante un tiempo se ocupó de la metafísica platónica y de Aristóteles. Como teólogo estaba en ese tiempo adherido a la facción evangélica en su expresión calvinista. El fermento teológico de Oxford le impulsó a estudiar la Biblia, especialmente el Nuevo Testamento griego, cuyas porciones más importantes memorizó. En 1840 recibió las órdenes y la parroquia de St. Mary Kalendar, Winchester. Quebrantado por la dura presión del trabajo y el sufrimiento nervioso, se vio obligado en 1841 a buscar descanso, yendo a Suiza, donde conoció a Helen, hija de Sir William Denys, con quien se casó ese mismo año. Tras su regreso a Inglaterra aceptó, en 1843, una posición en Christ Church, Cheltenham. Desanimado por su falta de éxito en su vida oficial dimitió de su cargo y en 1846 procuró descanso en Heidelberg. Tras un corto intervalo aceptó el cargo en St. Ebbe en Oxford y en 1847 la titularidad de Trinity Chapel, Brighton, que desempeñó hasta su muerte.
El carácter de Robertson estuvo marcado por una gran intensidad de sentimiento, que le llevó a un énfasis de expresión que a veces desembocaba en la exageración. Fue amplio en sus sentimientos, manifestando algo con cada una de las escuelas de teología en la comunión anglicana, con la que estaba en simpatía. Logró conseguir la confianza de las clases trabajadoras. Su utilidad se vio limitada y su propia vida acortada por la absoluta seriedad de su temperamento, que no permitía que las calmantes y tranquilizadoras influencias de humor le ayudaran a sobrellevar las más mínimas molestias. Fue uno de los más prominentes oradores en el púlpito, destacando menos en profundidad y saber que en el poder de su cálido sentimiento, dignidad y belleza de lenguaje. La mayoría de sus obras publicadas, principalmente sermones, lo fueron póstumamente. Las más importantes son Sermons preached at Trinity Chapel, Brighton (5 series, Londres, 1855-74); se trata de una de las más destacadas e influyentes series de sermones nunca publicadas, revelando una piedad renovada, vigorosa y ardiente, hambrienta de almas. Otras obras son Literary Remains (1876), entre ellas Lectures on The Influence of Poetry on the Working Classes. Menos influyentes fueron Expository Lectures on St. Paul's Epistles to the Corinthians (1859) y Notes on Genesis (1877).