Historia
ROSCELINO, JOHANNES (c. 1050 - c. 1125)
Vida.
De su vida casi nada se sabe, siendo difícil definir sus ideas filosóficas y teológicas. Recibió su educación en Soissons y Reims, enseñando luego en Tours y en Locmenach cerca de Vannes en Bretaña. Poco antes de 1092 era canónigo en Compiègne, pero al enseñar ideas sobre la Trinidad que parecían ser heréticas y al haber apelado a Lanfranco y Anselmo como sostenedores de su postura, este último dirigió una carta de queja al obispo Fulco de Beauvais, inmediatamente antes del sínodo de Soissons (1092). El sínodo intentó que Roscelino se retractara y como no sólo los miembros del sínodo, sino parece ser que todo el pueblo se habían levantado contra él, obedeció por temor. La forma de retractación, que pareció consistir de una abjuración de triteísmo, le debió permitir adherirse a su doctrina sin violar directamente su palabra, pues pronto estaba defendiendo sus antiguas opiniones. Perdió su canonjía, buscando refugio en Inglaterra donde, como oponente de Anselmo, esperó ser bien recibido por Guillermo Rufo. Pero tras la reconciliación del rey con Anselmo tuvo que salir, especialmente porque había atacado la enseñanza de Anselmo sobre la expiación. Regresó a Francia y fue canónigo de Tours y Besançon. Mientras estuvo en Locmenach había sido el primer maestro de Abelardo, pero el alumno menospreció al maestro y en su De trinitate (1119), Abelardo muy enfáticamente defendió la unidad de Dios, en la trinidad de personas, con referencia indiscutible a las opiniones de Roscelino que habían sido condenadas en Soissons. Roscelino acusó a su alumno de herejía sobre la Trinidad ante el obispo Gisberto de París, por lo que Abelardo dirigió una carta al obispo defendiéndose y ofreciéndose para tener una disputa con Roscelino, haciendo al mismo tiempo un duro ataque contra su doctrina y su vida privada. La carta en la que Roscelino replicaba a Abelardo es el único producto de su pluma que existe actualmente. En esa carta ignora los ataques sobre su carácter y se remite a la carrera de Abelardo, expresándose cauta pero claramente sobre los puntos teológicos en controversia. Se muestra dispuesto a someterse a la autoridad de la Biblia y de la Iglesia, reconociendo el prestigio de un oponente teológico como Anselmo. Tras este episodio, Roscelino desaparece de la historia.
Doctrina trinitaria.
Al considerar la doctrina de Roscelino primero hay que discutir su desviación de la doctrina ortodoxa de la Trinidad, luego su nominalismo y finalmente la conexión entre ambos. Contempló las tres personas divinas como 'tres seres auto-existentes', que, sin embargo, están unidos por la unidad de poder y de voluntad, pretendiendo evitar las deducciones de que en el Hijo también se encarnaron el Padre y el Espíritu Santo. Anselmo, en su polémica contra Roscelino, le preguntó qué quería decir con la expresión 'tres seres auto-existentes'; si se refería simplemente a las relaciones por las que el Padre y el Hijo se distinguen en Dios, su doctrina no estaría en desacuerdo con la doctrina de la Iglesia de que el Padre, como Padre, no es el Hijo y que el Hijo, en cuanto Hijo, no es el Padre. Sin embargo, en su opinión, ésta no podía ser la enseñanza de Roscelino, ya que él dice que las tres personas son 'tres seres esencialmente separados', lo que implicaría una distinción mayor, asumiendo tres Dioses diferentes. Esto era evidente, según Anselmo, por la comparación de Roscelino de la Trinidad con tres ángeles o tres almas, siendo evidentemente tres sustancias y no meramente tres relaciones de uno y el mismo ser, mientras que la Iglesia enseña que las tres personas de la Trinidad no son tres sustancias (es decir, tres Dioses) sino un Dios. Más aún, si los 'tres seres' llevan el nombre de Dios en virtud del mismo poder y voluntad, como tres hombres llevan el nombre de rey, Dios no sería algo sustancial sino accidental y los 'tres seres' serían tres Dioses, tan ciertamente como tres hombres no pueden ser un solo rey. Si Roscelino divide el Dios entero en tres individuos, tendría que extender la encarnación, según Anselmo, a las tres personas si esto ha de ser verdadero y perfecto. La doctrina de la Iglesia, sin embargo, no está obligada a asumir esto, porque ve en un solo ser, que es Dios, tres distintas personas, por lo que ve al mismo Dios en el Padre como en el Hijo, solo que en otra relación y, por tanto, no está obligada a atribuir al Padre todo lo que pertenece a Dios en el Hijo, es decir, la encarnación. Anselmo derivó el error de Roscelino de su excesivo énfasis en el concepto de personalidad, en referencia a Dios. Cuando señala que Roscelino 'o bien desea establecer tres dioses o no sabe lo que dice' estaba a medio camino de lo cierto y de lo equivocado. Roscelino presenta tres Dioses hasta donde percibe claramente la dificultad de concebir simultáneamente la unidad numérica y la personalidad triple y verdadera en la Trinidad; pero él no era triteísta en el sentido herético del término, pues pensaba que el triteísmo lo evitaba completamente por su unión de las personas en poder y voluntad. En esto estaba equivocado y la rígida dialéctica de Anselmo demostró claramente cómo esta fraseología inevitablemente lleva a conclusiones triteístas.
Fundamento nominalista.
En filosofía Roscelino fue nominalista, sosteniendo que los universales no son reales y auto-existentes sino que son meros nombres abstractos que existen en y para el pensamiento. Por lo tanto, enseñó que el todo no puede tener partes, en el sentido de que la realidad completa existe mientras que las partes proceden de ella; al contrario, sólo las partes son reales, formando su síntesis un todo que no puede distinguirse como unidad de ellas más que lógicamente, no realmente. Si el todo o 'cosa', comprende partes, entonces ya que el todo es nada más que partes, la parte sería a la vez parte de sí misma y de las otras partes; y de nuevo, ya que cada parte es necesariamente anterior al todo, este todo, si está comprendido de partes, debe ser anterior a ellas, por lo que la parte es anterior a sí misma. Esta paradoja resulta porque Roscelino atribuyó al 'todo' (o 'cosa') la connotación de una existencia individual concreta, que está conscientemente delimitada por otros objetos, cesando de ser en sí misma cuando uno de sus elementos es retirado. La herejía de Roscelino, condenada por el sínodo de Soissons, no estaba basada ostensiblemente sobre su nominalismo, aunque probablemente es incorrecto afirmar que procedía desde un punto de vista teológico a uno nominalista para reconciliar filosofía y teología, pues él era primordialmente un dialéctico, que consideraba los problemas de la teología desde su punto de vista filosófico. En cuanto a los universales como meras abstracciones lógicas de los particulares, pudo concebir que Dios existe sólo como individuo, pudiendo entender los 'tres seres' como tres individuos, no como 'un ser' en el sentido realista del término, por lo que la unidad de los tres consistía sólo en su poder y voluntad comunes. Al llegar a estas conclusiones parece haber ocultado sus bases nominalistas, por temor a que, de su uso en una innovación teológica, llevara la teoría y la base al descrédito. Según Anselmo, Roscelino declaró que 'debemos defender la fe cristiana'. Externamente esto significa un interés puramente apologético, pero también ha sido entendido como una apelación para la elucidación dialéctica de la fe, e incluso para la libertad relativa de la razón en la interpretación y desarrollo de la doctrina eclesiástica, especialmente al estar el nominalismo generalmente asociado con una tendencia más racionalista que el realismo. Pero los datos son demasiado escasos para emitir una decisión.