Historia

ROSECRANS, SYLVESTER HORTON (1827-1878)

Sylvester Horton Rosecrans, primer obispo católico de Columbus, Ohio, nació en Homer, Ohio, el 5 de febrero de 1827 y murió en Columbus, Ohio, el 20 de octubre de 1878.

Sylvester Horton Rosecrans
Sylvester Horton Rosecrans
Era hijo de Crandall y Johanna Rosecrans. La familia, de origen holandés, emigró a Estados Unidos desde Ámsterdam, estableciéndose en Pensilvania, cerca de Wilkes-Barre. El apellido se escribía originalmente Rosenkrantz. Los padres de Sylvester Horton eran metodistas y llegaron a Ohio desde Pensilvania, donde Sylvester fue enviado a Kenyon College. Mientras estaba en el instituto, su hermano, que estaba en West Point, se convirtió al catolicismo y escribió a Sylvester, dándole las razones de su conversión. Al prestar atención a lo que su hermano le dijo, él mismo también se hizo católico, siendo recibido en esa Iglesia en 1845. Dejó Kenyon e ingresó en St. John College, Fordham, donde, en 1846, se graduó con honores. Decidió hacerse sacerdote, siendo enviado por el obispo Purcell al colegio de la Propaganda en Roma para sus estudios teológicos, donde obtuvo el doctorado. En 1852 fue ordenado sacerdote en Roma y tras viajar por Europa regresó a su país natal para dedicarse a las misiones en Ohio. Primero estuvo en la iglesia St. Thomas, Cincinnati, y luego fue uno de los sacerdotes ayudantes en la catedral, ocupando un puesto en el seminario teológico. En 1859 el arzobispo Purcell abrió un colegio en relación con el seminario, del que nombró a Rosecrans presidente, permaneciendo en ese cargo hasta el estallido de la guerra civil, cuando se cerró el colegio. El doctor Rosecrans fue nombrado coadjutor del arzobispo Purcell en 1862, siendo consagrado en la catedral de Cincinnati. Durante los siguientes seis años ayudó al arzobispo Purcell y el 3 de marzo de 1868 fue nombrado primer obispo de Columbus, Ohio. En la diócesis había cuarenta iglesias católicas y unos 40.000 católicos. El obispo Rosecrans asumió la administración de su sede y tomó medidas activas para impulsar los asuntos de la diócesis. Construyó nuevas iglesias, fundó escuelas y aumentó el número del clero. En 1871 construyó el seminario St. Aloysius para jóvenes. Nunca dejó de realizar la tarea de párroco, haciendo visitas a las escuelas frecuentemente, siendo confesor de las Hermanas del Buen Pastor y del Sagrado Corazón y creyendo que el lugar apropiado de un obispo estaba en su sede, trabajando para el bienestar de su rebaño; el obispo Foley dijo de él: 'Amó su diócesis y apenas se ausentó de ella.' Su biógrafo dice de él: 'No había obstáculo, problema, sufrimiento o enfermedad que pudieran interferir con su tarea diaria... La pulcritud y exactitud en la obra del ministerio distinguieron el desarrollo de toda su carrera. Fue un ejemplo franco, abierto y justo del carácter del ciudadano americano.' Fue elegido dos veces presidente de la asociación de alumnos de St. John College, Fordham, y en 1874 pronunció la primera alocución anual. Construyó la catedral de St. Joseph al coste de 220.000 dólares, pero fue censurado por los métodos que adoptó para levantar los fondos. El 20 de octubre de 1878 se dedicó la catedral con mucha solemnidad, participando gran número de prelados que vinieron desde lejos. La misma tarde de ese día sufrió una hemorragia y murió a las pocas horas.