Rufino de Aquileya nació hacia el año 345 en Concordia, cerca de Aquileya, y murió hacia el 410 en Sicilia, posiblemente Messina. Parece que recibió su educación en Roma y en 370 o 371 recibió el bautismo en un monasterio en su lugar natal, siendo en ese tiempo amigo de Jerónimo. Dejó Aquileya, probablemente en 373, para ir a Egipto, sometiéndose a la práctica del ascetismo y, según algunos, en compañía de una cierta Melania, rica dama romana, que prendada de la vida ascética, dedicó su propiedad al servicio de los cristianos. Rufino visitó a los ermitaños de los desiertos de Scitia y Nitria durante el tiempo de la persecución bajo Lucio, el obispoarriano oponente del patriarca alejandrino Pedro, estudiando mientras tanto con Dídimo el Ciego de Alejandría. Posiblemente en el año 379 fue a Tierra Santa y se estableció en el Monte de los Olivos, dedicándose a ministrar a los peregrinos del lugar. No mucho antes del 394 fue hecho presbítero por el obispo Juan de Jerusalén. En la disensión entre éste y Epifanio de Salamis, Rufino se puso del lado de Juan, actitud que dañó su amistad con Jerónimo, aunque pudo ser restaurada. Cuando regresó a su hogar no es imposible que Melania fuera su compañera, aunque la expresión en una carta de Paulino de Nola (en CSEL, xxix. 246, 1) en la que Rufino es llamado 'ayudante en el viaje espiritual de Melania' es susceptible de otra interpretación. Rufino aparece próximo al claustro de Pinetum cerca de Terracina, donde a voluntad del abad Ursacio adaptó la regla de Basilio al latín para los monjes. Un tal Macario deseaba que tradujera las obras de Orígenes. Tradujo el primer libro de la Apología (para Orígenes) de Pánfilo y siguió con una traducción de Peri archon, completando el primer borrador en 398 o 399. Rufino se dio cuenta de que su traducción de Orígenes le podía traer problemas, especialmente porque era un tiempo en el que Orígenes no estaba siendo visto favorablemente. Sin embargo, a petición de Macario siguió adelante con la tarea. El manuscrito inacabado, según el informe de Rufino, le fue sustraído y enviado a Jerónimo por algunos amigos de éste, quien a su vez se pondría a trabajar en una traducción que mostraría las deficiencias de la de Rufino, acompañando la transmisión con una larga carta (número lxxxiv); Jerónimo también escribió una carta a Rufino (número lxxi) que fue suprimida por el falso amigo que se aprovechó de la ausencia de Rufino; mientras tanto, Rufino quedó bajo sospecha a causa de su supuesto origenismo. Cuando supo de la existencia de la carta de Jerónimo, escribió una carta a un amigo en Roma, en duros términos hacia Jerónimo; Pammaquio y Marcela, amigos de Jerónimo, le enviaron un extracto de la misma a éste, escribiendo Jerónimo el primero de los dos libros de su Apología, respondiéndole Rufino por una carta a Jerónimo, quien a su vez escribió el tercer libro de la Apología. Rufino pasó el resto de su vida en Aquileya, añadiendo nuevos amigos a los que ya tenía, a quienes dedicó algunos trabajos de traducción y obras originales. A anciana edad quiso visitar de nuevo los lugares santos, pero no pudo pasar de Sicilia, donde murió.
La disputa con Jerónimo fue una mácula en la vida de Rufino, en la apreciación de muchos. El papaGelasio sostuvo que aunque los libros de Rufino contienen mucho de bueno, debe permanecer la estimación de Jerónimo (MPL, lix. 75); pero Genadio le alaba (De vir. ill. , xvii) y a su latín. Pueden citarse entre sus obras independientes, además de los dos libros contra Orígenes, Apología, la continuación de la Historia eclesiástica de Eusebio, cubriendo el periodo que va del 324 al 395, que es valioso a pesar de sus defectos. Commentarius in symbolum apostolorum, el tratamiento más antiguo de datos contrastados en latín que tratan con la exposición del símbolo, pero dependiente de Cirilo de Jerusalén; De benedictionibus patriarcharum, en el que domina la interpretación mística, escrita a solicitud de Paulino, probablemente no Paulino de Nola. Sobre las traducciones hechas por Rufino hay que recordar que nunca se esforzó por dar una traducción exacta. Tradujo numerosas obras exegéticas de Orígenes (homilías sobre Génesis-Números, Josué, Jueces, Salmos y Cantares y el comentario a Romanos); gracias a él tenemos el Peri archon; a la Apología la denominó De adulteratione librorum Origenis, realmente el título del prefacio, por la sospecha de que los herejes habían interpolado o cambiado las enseñanzas de Orígenes. En la traducción del Dialogue de recta fide es más fiel a su texto que en las otras obras de Orígenes. Más congenialidad manifestó en la traducción de la Historia eclesiástica de Eusebio en nueve (no diez) libros, traducción que es de valor para propósitos crítico-textuales, a pesar de la libertad que ocasionalmente se permite el traductor. No sintió agrado traduciendo las Recognitionsclementinas. Además de Instituta monachorum de Basilio, tradujo una serie de homilías, traduciendo también algunas de Gregorio Magno y algunas Sententiæ de Evagrio Póntico (posiblemente el Liber centum sententiarum). Tradujo al latín Sententiæ ad eos qui in cænobiis et zenodochiis habitant fratres y Sententiæ ad virgines. Las Sentencias de Sixto, atribuidas a Sixto II de Roma (aunque en realidad fueron el producto de un filósofo pitagórico), mencionadas por Orígenes y usadas por Porfirio, también las tradujo, con la adición de un prólogo. Por esta obra fue severamente juzgado por Jerónimo. Es un largo tema de debate si la Historia monachorum es propia de Rufino o es una traducción de una obra griega, con la probabilidad de la segunda opción, aunque la traducción es incuestionablemente de Rufino. Una cuestión abierta es si la antigua traducción latina de las Guerras de los judíos de Josefo es suya. Aunque no son obras suyas, están en la lista de sus obras Commentarius in lxxv Davidis psalmos (probablemente del presbítero galo Vicente, de la segunda mitad del siglo V); Commentarius in prophetas... Osee, Joel et Amos; Vita sanctæ Eugeniæ virginis ac martyris y dos escritos titulados De fide.
Mapa de los Padres de la Iglesia - Rufino de Aquileya