Historia
RUSSELL, CHARLES TAZE (1852-1916)

Poco a poco comenzó a establecer congregaciones filiales en todo Estados Unidos y luego en Canadá, Inglaterra y Europa, hasta que hubo más de 1.200 congregaciones de las cuales él era considerado pastor. En 1909 su esposa, Maria Frances Ackley, con quien se había casado en 1879, presentó una demanda de divorcio, alegando conducta inmoral por parte de Russell con miembros femeninos de la organización. El divorcio fue concedido y aunque Russell apeló cinco veces, siempre fue sostenido. Esta contrariedad llevó al traslado de su sede a Brooklyn, Nueva York, donde en el mismo año compró la antigua Bethel Chapel, bajo el puente de Brooklyn, que pronto quedó abarrotada para sus seguidores, mudándose a zonas más extensas de la parte alta, estableciendo Brooklyn Tabernacle. En 1911 tuvo más problemas debido a la venta en su congregación (a sesenta dólares la fanega) del supuesto 'trigo milagroso', que supuestamente poseía propiedades agrícolas nuevas y maravillosas; denunciado por el Brooklyn Daily Eagle, demandó al periódico por daños por valor de 100.000 dólares, en octubre de 1911, pero perdió el pleito. En medio de estas dificultades zarpó para viajar por el mundo, ocasión en la que dedicó algo de tiempo a un estudio de la obra misionera en Oriente. A su regreso, recibió una gran ovación en el Hipódromo, por miles de judíos de Nueva York. Los escándalos relacionados con su nombre no parecieron haber disminuido materialmente su influencia. Durante los años posteriores de su vida, aparte de especiales viajes, recorrió anualmente más de treinta mil millas visitando sus diversos puestos pastorales, incluyendo el London Tabernacle, uno de los centros más fuertes de su influencia. Murió de repente por insuficiencia cardíaca en un tren en Texas, siendo sus últimas palabras: 'Por favor, envuélveme en una toga romana' (Watch Tower, 1 de diciembre de 1916, p. 365), solicitud cumplida en la medida de lo posible mediante una toga improvisada hecha con sábanas del vagón. La esencia de su enseñanza radica en la doctrina de que el mundo desde 1874 ha vivido en la 'edad del milenio' o 'día de Jehová', marcada en breve por una revolución internacional de las clases trabajadoras reduciendo la sociedad al caos, tras lo cual ocurriría la resurrección de los muertos, el juicio final y finalmente el establecimiento del reino mesiánico en la tierra.