Historia

SABAS (439-532)

Sabas, monje oriental, nació en Mutalasca (Mutala) cerca de Cesarea, Capadocia, en 439 y murió cerca de Jerusalén, probablemente el 5 de diciembre de 531 o 532. A la edad de cinco años sus padres le llevaron a Alejandría y a los ocho renunció al mundo para ingresar en un monasterio, comenzando a los 18 años a vivir como un ermitaño al sur del valle de Cedrón, cerca de la esquina noroccidental del Mar Muerto (lugar del actual monasterio de Mar Sabha). Allí permaneció cinco años, siendo discípulo favorito del abad Eutimio († 473). Con la difusión de su fama por su santidad logró fundar una laura con la regla de Basilio, siendo la primera de muchas. En 491 Sabas fue ordenado sacerdote y hecho exarca de todos los ermitaños de Tierra Santa meridional. Fue tal el honor en el que fue estimado por el emperador Anastasio que su intercesión en favor de Elías, obispo de Jerusalén fue aceptada. Aunque Elías fue llevado al exilio en 517, su sucesor, Johannes, fue inducido por Sabas a anatematizar a todos los oponentes del concilio de Calcedonia, especialmente los monjes origenistas.

En el arte se le representa con una manzana, ya que rechazó comer esa fruta por su supuesta parte en la caída del hombre. Igualmente a veces es representado con leones, en alusión a su vida ermitaña en una cueva. Su orden, los sabaítas, nunca se esparcieron más allá de Tierra Santa. Su hábito era un manto marrón amarillento, con un escapulario negro.

Bajo el nombre Sabas la historia conoce también a otros personajes:
1. Un mártir godo, ahogado en el río Musaeus, afluente del Danubio, hacia 372. Se dice que fue horriblemente torturado por el rey visigodo Atanarico (o Atanarido) y el relato de su muerte se contiene en una carta de los godos cristianos a la iglesia de Capadocia, a la que el prefecto romano Sorano se dice que había enviado sus restos a solicitud de Basilio el Grande.
2. Un mártir godo muerto en Roma durante el reinado de Aureliano (270-275), junto con otros 70 cristianos.
3. Un obispo de Paltus en Siria y delegado ortodoxo a los sínodos de Constantinopla (448) y Calcedonia (451).
4. Apodo de un ermitaño llamado Juliano, quien vivió en el siglo cuarto en una cueva cerca de Edesa y se distinguió por su ortodoxia anti-arriana y sus milagros.