Historia
SABELIO

Aunque Sabelio y sus seguidores reconocían el canon católico, Epifanio señala que derivaron su herejía de ciertos libros apócrifos, especialmente del evangelio de los egipcios. Por tanto, es evidente que la cristología sabeliana no era diferente del antiguo sistema patripasianista. Los únicos puntos de divergencia notorios eran el intento de demostrar la sucesión de personas, el reconocimiento del Espíritu Santo y el paralelismo formal de la persona del Padre con las otras dos. El primer punto puede ser considerado como una evocación del rígido modalismo, mientras que el segundo estaba en contacto estrecho con la nueva escuela teológica. El punto más importante era el tercero, ya que al hacer un paralelismo entre la persona y energía del Padre con las otras dos, no solo se introducía la cosmología en el modalismo como un paralelo de la soteriología, sino que se rompía la preeminencia del Padre sobre el Hijo y el Espíritu Santo. De esta manera se preparó el camino para la cristología atanasiana y agustiniana, siendo Sabelio el precursor del homoousios. Las doctrinas de Sabelio fueron rechazadas por Marcelo de Ancira, quien no encontró un reconocimiento del Logos en el sabelianismo y consecuentemente estimó que su colega monarquiano había creado un concepto incorrecto de Dios. Pero su monarquianismo tuvo pocos adherentes. Los tiempos habían cambiado; la consustancialidad del Padre y el Logos había sido enunciada y el monarquianismo se había convertido en superfluo en la Iglesia. La controversia de los dos Dionisios, aunque propiamente preliminar al arrianismo, se debe tener en cuenta aquí, ya que las tendencias sabelianas en la Pentápolis guiaron a Dionisio de Alejandría a una rígida declaración de su doctrina. La ambigüedad cristológica de Orígenes, sin embargo, está revelada en las fórmulas de sus discípulos Dionisio y Gregorio el Taumaturgo, que contienen pasajes susceptibles de interpretación monarquianista, aunque, como Orígenes, ambos fueron firmes oponentes del sistema monarquiano. Hay que tener en cuenta que en el periodo entre los años 250 y 320 hubo una frecuente tendencia al triteísmo, mientras que por otro lado hubo una profunda desconfianza hacia la cristología del Logos como un peligroso monarquianismo, por lo que los seguidores de Orígenes se sintieron obligados a subrayar los principios monarquianos. En la segunda mitad del siglo III la fluidez de todos los conceptos dogmáticos desembocó en una situación de confusión teológica. Lo que Atanasio y escritores posteriores denominaron sabelianismo fue un término global para varios sistemas doctrinales, modificados por conceptos filosóficos y la influencia de la teología alejandrina. El atrevido intento de Pablo de Samosata para retomar la tradición primitiva llegó demasiado tarde; lo mismo se puede decir del esfuerzo de Marcelo de Ancira para abandonar la especulación alejandrina en conjunto y solucionar el problema cristológico tomando los conceptos bíblicos y la teología de Ireneo. El problema permaneció reducido a los límites de la teología de Orígenes y allí halló su destino.