Historia

SALVIANO (c. 400- c. 480)

Salviano nació probablemente en Tréveris hacia el año 400 y murió después de 480.

Saqueo de Roma por los vándalos
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Procedía de una familia grandemente respetada, y probablemente cristiana, pero se casó con una mujer pagana. Tras la conversión de ella, la pareja se comprometió a permanecer en continencia. Las tendencias ascéticas de Salviano le abrieron el camino a los círculos monásticos del sur de la Galia, donde entabló una estrecha amistad con Euquerio, posterior obispo de Lyón. Durante la última parte de su vida Salviano fue presbítero en Marsella. Genadio (De vir. ill., lxviii) conocía los siguientes escritos de Salviano: De virginitatis bono ad Marcellum presbyterum; Adversus avaritiam; De præsenti judicio y Pro eorum merito satisfactionis ad Salonium episcopum (este último título supuestamente corrompido). De esos, salvo nueve cartas, sólo Adversus avaritiam y De præsenti judicio (usualmente conocido como De gubernationi Dei) existen. Las cartas son fragmentos de una colección que fue originalmente grande. De las otras dos obras el Adversus avaritiam es la más antigua. Apareció bajo seudónimo como Timothei ad ecclesiam libri quatuor y contribuyó al conocimiento de los ideales morales del ascetismo del siglo quinto y a la brecha entre cristianos ordinarios y ascetas. Salviano pone el énfasis sobre la pobreza, es decir, sobre la comunión de bienes de la Iglesia primitiva. Los religiosos eran estimulados a renunciar a sus posesiones terrenales y a dar su riqueza a la Iglesia, recomendándose ello por el efecto moral que tal acción produciría. El De gubernatione pronuncia juicios sobre las condiciones contemporáneas desde el mismo punto de vista y fue escrito, con toda probabilidad, entre 439 y 451. Genadio, hacia 480, conocía sólo cinco libros, pero la obra tal como existe ahora se interrumpe abruptamente en el libro octavo. Su propósito es mostrar por qué Dios, en la batalla entre el imperio y los bárbaros, pareció ponerse del lado de los arrianos o paganos contra los católicos. Esto se debió al juicio divino por la degeneración de los romanos, un pensamiento siempre reiterado por el autor. Sin embargo, su misma despreocupación por las cosas materiales lo libera de muchos de los prejuicios de su tiempo. Pudo ser justo hacia los paganos e incluso hacia los herejes y estuvo exento de despreciar a bárbaros y esclavos, ya que fue imparcial en su juicio sobre los romanos y los ricos. Fue plenamente consciente de las malas condiciones de los asuntos sociales y económicos y en ello yace el valor histórico de su retrato del periodo.

Mapa de los Padres de la Iglesia - Salviano de Marsella