Historia

SANJUNIATÓN

Sanjuniatón es el nombre dado a un supuesto escritor fenicio, de la ciudad de Beritus (Beirut), autor putativo de una obra citada como "Historia fenicia" o "Cosas fenicias."

El supuesto autor.
Filón Biblio afirma haber traducido esta obra de la lengua fenicia al griego, siendo conocida sólo por citas de esta supuesta traducción existentes principalmente en la obra de Eusebio Præparatio Evangelica, 32c-41d. Los fragmentos conocidos están recogidos en otros lugares, los mejores en C. Müller, Fragmenta historicum Græcorum, iii. 560 y sig. (4 volúmenes, París, 1841-51). Según Eusebio (ut. sup., 31d), Filón describe a Sanjuniatón como un hombre de gran saber, entregado a la investigación de la historia universal e interesado especialmente en el dios Thoth (Taautos), el Hermes de los griegos a quien él atribuye la invención de las letras y la escritura, con quien la escritura de la historia comienza. Eusebio cita también a Porfirio, el polemista anticristiano, al afirmar que la "historia más auténtica de los asuntos de los judíos" fue escrita por este Sanjuniatón, "quien recibió los registros de Hierombalos, el sacerdote del dios Ieuo" y dedicó su historia al rey Abibalus de Beritus. Porfirio añade que "los tiempos de esos hombres [esto es, evidentemente de Sanjuniatón, Hierombalos y Abibalus] caen antes de la fecha de la guerra de Troya y se aproximan cerca del tiempo de Moisés, tal como se muestra por la sucesión de los reyes de Fenicia [comp. Eusebio, ut. sup., 484-486, donde usa esos datos para confirmar la antigüedad de Moisés]. Y Sanjuniatón... vivió en los días de Semíramis, reina de los asirios, de quien se registra que vivió antes de la guerra de Troya o en ese mismo tiempo." Porfirio además declara que su autor hizo "una colección completa de historia reciente de los registros en las diversas ciudades y de los registros en los templos y escribió en lengua fenicia con amor a la verdad." Porfirio añade su testimonio de que esas obras fueron traducidas al griego por Filón de Biblos. La mención de Sanjuniatón parece estar confinada a escritores post-cristianos, tales como el gramático Ateneo (quien destacó hacia el año 225 d. C.). El carácter e interés intrínseco del material presentado por Eusebio, la alta antigüedad afirmada para el mismo y la línea de transmisión por la cual llegó, se han combinado para suscitar varios problemas que son de interés más que usual y en ninguna manera meramente académicos. Renan es el portavoz de una opinión bastante general, justificada por la cantidad de discusión que el asunto ha suscitado, cuando señala que "pocos problemas en el círculo de los estudios semíticos y de la antigua historia... son de más importancia" (Mémoirs, p. 6). El valor del material aumenta según sea la antigüedad afirmada; es grande si es de un período anterior a la era cristiana; es digno de estudio si refleja verdaderamente bien la creencia sacerdotal o popular del período del "traductor" y es, en cualquier caso, digno de estudio como presentación de una teoría del origen de la religión, si la fecha no es anterior a la del traductor mismo.

Introducción de Filón.
Según Eusebio (ut. sup., 31d), la obra fue dividida por Filón en nueve libros; Porfirio (De abstinentia) informa que fueron ocho, posiblemente contando el primer libro meramente como una introducción. Eusebio deja claro que Filón escribió un prefacio a su "traducción" a modo de introducción. En la misma describe a Sanjuniatón entregado a la investigación histórica y poniendo el fundamento de su historia con Thoth-Hermes. Filón afirma que los escritores "más recientes" sobre religión [por los cuales quiere decir evidentemente los cercanos a la época de Sanjuniatón] rechazaron los hechos, inventaron alegorías y mitos, emplearon fenómenos cósmicos ficticios y los adornaron con absurdos. Pero Sanjuniatón halló los "escritos secretos de los ammoneos" en los santuarios, los estudió, poniendo a un lado los mitos y alegorías. Pero los sacerdotes que le siguieron restauraron el carácter mítico de las narrativas y éste fue el origen de las leyendas y mitos prevalecientes en el mundo griego. Filón es entonces citado exponiendo brevemente su teoría sincretista del origen de la religión. Declara que los "más antiguos bárbaros", especialmente los fenicios y egipcios, que en estas materias fueron los maestros de la humanidad, contemplaron como los dioses más grandes a aquellos que habían descubierto las necesidades de la vida o... hecho bien a las naciones", adorándolos como dioses tras su muerte, consagrando pilares y estelas "con sus nombres", aplicando los nombres de sus reyes a los elementos y no conociendo otros dioses que los de la naturaleza: sol, luna y planetas, por lo que "algunos de sus dioses fueron mortales y otros inmortales." Eusebio luego afirma que Filón "comienza su explicación de Sanjuniatón exponiendo la teología de los fenicios" y presenta la siguiente cosmogonía y teogonía.

Parsifal, 1890, carboncillo de Jean Delville. Colección privada
Parsifal, 1890, carboncillo de Jean Delville.
Colección privada
Teogonía y creación pre-Hesiódica.
El primer principio fue "un aire oscuro con nubes y viento" y un "caos oscuro como el Hades", ambos sin límites. El viento se enamoró de sus padres y "Deseo." Éste fue el principio de la creación. De este modo fue producido "Mot", ya sea el fango o un "compuesto de lodo acuoso", que contenía los gérmenes de toda la creación. Había ciertos animales insensatos de los cuales los sensatos (llamados Zuphasemin, "observadores de los cielos") surgieron mientras que Mot prorrumpió en luz y los cuerpos y las constelaciones celestiales, el mar y la tierra se calentaron, causando tormentas de viento y nubes y lluvias y torbellinos, cuyo tumulto despertó a los animales inteligentes para que comenzaran a moverse. Todo esto lo descubrió Sanjuniatón en la cosmogonía y comentarios de Thoth. Aquí Eusebio resume, diciendo que los vientos Notus y Boreas y otras cosas son llamadas por nombre. Luego procede de nuevo a citar el propósito de que esos [¿animales inteligentes? o ¿"vientos y otras cosas"?] fueron los primeros que consagraron los productos de la tierra y los adoraron como dioses, porque eran los sustentadores de la vida, haciéndoles libaciones. Del viento Colpias y su esposa Baau ("noche", comp. el hebreo bohu, "caos") nacieron los hombres Aeon y Protogonus ("Edad" y "Primogénito"); Aeon descubrió alimentos que tenían los árboles. Su simiente fueron Genos y Genea y moraron en Fenicia, adorando al sol, llamándolo Beelsamen (hebreo Baal shamayim, "Señor de los cielos"), el griego Zeus. De Genos nacieron los mortales llamados Luz, Fuego y Llama, que descubrieron el fuego por fricción. Ellos también engendraron gigantes, cuyos nombres se aplicaron a las montañas: Cassius, Líbano, Antilíbanmo y Brathy. Éstos a su vez engendraron a Memrumus quien es también Hypsuranius, tomando sus nombres de sus madres. Añade que la relación entre hombres y mujeres en aquellos días era libre. Hypsuaranius se estableció en Tiro e hizo cabañas de juncos. Se peleó con su hermano Ousöus, quien inventó la indumentaria de pieles de bestias salvajes y fue el primero en zarpar en el mar en un tronco, levantó dos pilares para adorar al fuego y al viento y derramó libaciones de sangre. Tras la muerte de Ousöus e Hypsuranius, fueron deificados y adorados por sus descendientes en festividades anuales, siendo los objetos de culto pilares y estelas. De la raza de Hypsuranius surgieron Agreus y Halieus, inventores de la caza y la pesca, de los cuales surgieron dos hermanos que descubrieron el hierro y cómo trabajarlo, uno fue Chrysor, orador, mago y adivino, también llamado Hephæstus, inventor de la navegación en balsa, quien es también Zeus Meilichios (comp. Jane E. Harrison, Prolegomena to the Study of Greek Religion, cap., i, Cambridge, 1908). Dos jóvenes de esta raza fueron Technites ("Artífice") y Geinos Autochton ("Aborigen de la tierra") que mezclaron la paja con el barro para hacer ladrillos e inventaron los techos. De ellos vinieron Agros y Agrueros o Agrotes, fundadores de la agricultura, identificados con los titanes; su descendencia fueron Amynos y Magus, que fundaron ciudades y rediles; después vino Misor (hebreo mishor, "derecho") y Suduc (hebreo zedek, "recto"), que descubrieron la sal. El hijo de Misor fue Thoth-Hermes, quien inventó el alfabeto y la escritura. Suduc fue el padre de los primeros constructores de barcos (los Dióscuri o Cabeiri o Corybantes o Samotracios), de los cuales vino el primer médico. Entonces nacieron Elioun (comp. hebreo Elyon, "Altísimo") y la femenina Beruth (¿hebreo berith? "pacto"), que vivieron cerca de Biblos, de donde viene Epigeius o Autochthon (posteriormente llamado Ouranos, Urano), cuya hermana fue Gea, "Tierra." Estos deificaron a su padre Elioun, una vez que él fue matado por bestias salvajes, se casaron y produjeron a Elus (hebreo El, "Dios") o Kronos, Betilus (Betel, "santuario"), Dagon quien es también Siton y Atlas.

Saturno devorando a sus hijos, por Rubens. Museo del Prado, Madrid
Saturno devorando a sus hijos, por Rubens.
Museo del Prado, Madrid
Teogonía basada en los griegos.
A partir de aquí el sustrato de la "Historia" está en la mitología griega de Hesiodo y escritores posteriores. Urano tomó otras esposas y tuvo una numerosa progenie. Esto ofendió a Gea y ella se lo reprochó a Urano, quien se separó de ella e intentó destruir la simiente que había tenido con ella. Kronos, una vez que alcanzó la madurez, con la ayuda de su secretario Hermes vengó a su madre. Kronos se convirtió en el padre de Perséfona y Atenea, expulsando a Urano de su reino y fundó Biblos, construyendo un muro alrededor de su propia morada. De una concubina de Urano capturada en la guerra entre Kronos y Urano nació en la casa de Dagon la deidad Demarus. Los descendientes de los Dioscuri en este tiempo hicieron viajes en balsas y naves, naufragando cerca del monte Cassius y consagrando un templo allí. Los aliados de Kronos en la guerra con Urano fueron llamados Elohim (comp. hebreo Elohim, "Dios" o "dioses"). Kronos entonces se convirtió en el asesino de uno de sus hijos y una de sus hijas. Mientras tanto Urano estuvo intrigando constantemente para la caída y muerte de Kronos, enviando sus hijas Astarté, Rhea y Dione con este propósito. Pero fueron capturadas y hechas esposas de Kronos y engendraron a las titánidas y otros. Una de las titánidas se casó con Suduc y fue la madre de Asclepio. Kronos en Perea tuvo como hijos a Kronos el Joven, Zeus Belus y Apolo y de ellos fueron Ponto, Typhon, Nereus, Sidon (inventor de la canción) y Poseidón. A Demarus le nació Melcathrus (Melkart). Finalmente Urano fue atacado, muerto y deificado. Astarté, Zeus Demarus y Adodus gobernaron el país; la primera de éstas es identificada por los fenicios con Afrodita. Kronos dio Ática a su hija Atena. Cuando ocurrió una pestilencia ofreció su único hijo Iedud a Urano (comenzando de esa manera el sacrificio del primogénito) e introduciendo la circuncisión. Cuando su hijo Muth (Thanatos, "Muerte" Plutón) murió, lo deificó. Él dio Biblos a Baaltis (Beltis, Dione) y Beritus a Poseidón. Thoth había mientras tanto inventado el retrato e inventado símbolos de realeza para Kronos, recibiendo de él Egipto. Los Cabeiri, los siete hijos de Suduc, pusieron esas cosas por escrito. Pero el primer hierofante fenicio, Thabion, alegorizó la narrativa e hizo mitos de ellos, inaugurando los profetas los misterios, mientras que sus sucesores difundieron los mitos y ceremonias. Los griegos, según su genio, fueron más fértiles en desarrollar este proceso, especialmente Hesiodo y los poetas cíclicos. Citas de una obra mencionada por Eusebio, "Historia de los judíos", repiten el relato de Thoth rescatando la adoración de los dioses de la ignorancia y relatando que los antiguos solían en las crisis sacrificar a sus hijos más amados con ritos místicos. Kronos (Elus) fue deificado como Saturno, pero había tenido previamente de Anobret un hijo, Iedud, a quien sacrificó en una ocasión semejante a la mencionada en 26 Al ver el rey de Moab que la batalla arreciaba contra él, tomó consigo setecientos hombres que sacaban espada, para abrir brecha hacia el rey de Edom, mas no pudieron. 27 Entonces tomó a su hijo primogénito que había de reinar en su lugar, y lo of[…]2 Reyes 3:26-27. El origen de la adoración de la serpiente se atribuye a Thoth, quien vio en este animal y en el dragón la naturaleza divina.

Falta de apoyo para la antigüedad del material.
El material aquí presentado incorpora una teoría ecléctica del origen de los dioses, combinando la teoría ehuemerística con la naturalista (deificación de las fuerzas naturales cósmicas o estelares). La línea de transmisión de los fragmentos no está totalmente desprovista de oscuridad. Durante siglos la opinión fue que Eusebio citaba de Porfirio; pero una investigación más profunda garantiza la conclusión de que Eusebio citó a Porfirio sólo para establecer la supuesta antigüedad de Sanjuniatón y que para el resto echó mano de Filón directamente. La supuesta antigüedad está supuesta por Filón en sus declaraciones de que los resultados de las investigaciones de Sanjuniatón habían sido desde mucho antes pervertidas por los griegos y que los mitos griegos, que retroceden hasta Hesiodo, se derivaron de este material falsificado. El objetivo de Filón, como él señala, era recuperar una vez más los hechos de esas pervertidas declaraciones. Pero ante la evidencia interna de los fragmentos no se les puede otorgar tal antigüedad. Los incidentes con los cuales son contemporáneos no eran del mismo período. Semíramis (la reina asiria de la leyenda griega ha de ser probablemente identificada con Sammuramat, consorte de Adad-nirari V, 812-783) no fue contemporánea de la guerra de Troya, sino considerablemente posterior. Hierombalos es evidentemente la forma griega para Jerobaal (9 1 Y Abimelec, hijo de Jerobaal, fue a Siquem, a los parientes de su madre, y les habló a ellos y a toda la familia de la casa del padre de su madre, diciendo: 2 Hablad ahora a oídos de todos los habitantes de Siquem: "¿Qué es mejor para vosotros, q[…]Jueces 9-10), mientras que Abibalus evidentemente es el padre de Hiram de Tiro, quien fue contemporáneo de Salomón (comp. Josefo, Ant., VIII, v. 3); todos estos acontecimientos son hechos casi contemporáneos de Moisés. Más aún la dedicación de una obra de historia en aquellos tiempos es casi ciertamente un anacronismo. Está más allá de toda duda que el euhemerismo era tan antiguo como para ser el tema de tan temprana falsificación sacerdotal, que, más aún, invierte el curso de la historia. Cuando al euhemerismo se añade tan tarde una teoría como la ecléctica empleada en esta narrativa, la atribución de tan gran antigüedad se cae por su propio peso.

Eroica, óleo sobre lienzo de Gaetano Previati.Colección privada
Eroica, óleo sobre lienzo de Gaetano Previati.
Colección privada
Complejidad de las fuentes.
Resta preguntar si Filón reprodujo la obra de un hombre muy posterior en la historia. Ha de hacerse notar que el proceso de crítica revela una evidente complejidad de fuentes. Al menos hay dos cosmogonías presentes, además de la griega (comp. Eusebio, ut. sup., 33c con 34c). Hay presentes al menos tres relatos de la invención de la navegación, por Ousous, Chrysor-Hephæstus y los Dioscuri. Igualmente, existen tres relatos del origen de la caza, por Agreus y Halieus, Ousous y Agros y Agrueros, el primero de los cuales fabricó ropa de la piel de animales salvajes que había matado. Aunque esto pudo haber existido en la obra supuestamente original de Filón, una serie completa de hechos lo desmienten, esto es, la mezcla distintiva de dos líneas separadas de tradición, la semítica y la griega, de las cuales esta última no existía en el tiempo supuesto por Filón mismo para la composición; que la obra completa es un eco distintivo de Euhemero (quien afirmó haber descubierto su material fundamental en un templo; siendo el ejemplo más notable de euhemerismo la presuposición de que Luz, Fuego y Llama fueron los nombres de tres hombres que los descubrieron, una declaración típica de Spencer en su atrevimiento); que la parte asignada a Hermes como consejero de los dioses pertenece a la teología post-alejandrina; que hay un juego de palabras griegas que supone el material de la tradición (astēr, "estrella" Astarté); que el método de manejar la teología griega, especialmente hesiódica, es la del período cercano a la era cristiana; que las formas seguidas en los nombres fenicios son raramente del fenicio antiguo y más bien son arameas (comp. Beelsamen en lugar del auténtico fenicio Baalsameme). Todo ello son consideraciones que hacen prácticamente cierto que Sanjuniatón fue un personaje ficticio al que Filón atribuyó la paternidad del material que incorporó en su propia filosofía de la religión.

El suspiro de una ola, óleo sobre tela de Enzo Cucchi.Galería Brusino Bischofberger Künsnacht, Zurich
El suspiro de una ola, óleo sobre tela de Enzo Cucchi.
Galería Brusino Bischofberger Künsnacht, Zurich
Material semítico empleado.
Aunque hay poco de destacable en el material griego que Filón empleó, el uso del semítico es interesante. El nombre Sanjuniatón reproduce una formación correcta y significa "(el dios) Sakkun ha dado", estando tal deidad abundantemente atestiguada en el entorno fenicio y cartaginés. La deidad Aion descubridora del fruto encuentra ciertas garantías en la inscripción en entorno semítico de una moneda tardía. Melcathrus es evidentemente Melcarth-Herakles. Adodos es Hadad, pero es arameo más que fenicio. Que hay alusión a la tradición hebrea se muestra no sólo por la mención de Hierombalos y Abibalus, sino por la frase "Iedud, el único engendrado" (Eusebio, ut. sup., 40c; comp. yahid, "único hijo" 2 Y Dios dijo: Toma ahora a tu hijo, tu único, a quien amas, a Isaac, y ve a la tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré. 12 Y el ángel dijo: No extiendas tu mano contra el muchacho, ni le hagas nada; por[…]Génesis 22:2,12,16, en la narrativa de la prueba de Abraham). Ieuo es claramente Yahweh; Elus es el hebreo El, "Dios" (o el semítico ilu, "dios"). ¿Es Ousous el cazador que ha de ser relacionado con Esaú el cazador o con Usu, el nombre cuneiforme para la península de Tiro? Misor y Suduc son abstractos semíticos, "equidad" y "rectitud", aunque pueden haber sido la deidad fenicia Zdk. Zophasemim se traduce correctamente "observadores de las estrellas"; Elioun y Eloim (Eusebio, 37b) ya han sido comentados. El razonamiento de la introducción es de una pieza con la discusión propuesta, mientras que la primera parte de la cosmogonía no es sino el prólogo para relatar la mitología griega, usada en la segunda parte. Más aún, el conjunto supone la concepción auténtica griega de la sabiduría de los egipcios modificándola, sin embargo, al señalar prácticamente en iguales términos con los egipcios a los fenicios, de los que se obtuvo parte del material, estimándolos como los difusores del conocimiento. Esto concuerda con lo que razonablemente se puede esperar de un investigador con una teoría que ha de defender y que es él mismo fenicio, como era Filón. Por tanto Sanjuniatón se reduce a un seudónimo, tras el cual Filón se esconde para racionalizar la mitología de sus tiempos, contra la cual muestra un sesgo polémico.