Historia

SARPI, PAOLO (FRA PAOLO) (1552-1623)

Paolo Sarpi (Fra Paolo), patriota veneciano y oponente de los jesuitas, nació en Venecia el 14 de agosto de 1552 y murió allí el 14 de enero de 1623.

Paolo Sarpi
Paolo Sarpi
Recibió su educación en su ciudad natal y en 1566 entró en la orden de los servitas. Tras una actividad de dos años como profesor en Mantua, fue ordenado sacerdote en 1579, siendo provincial de su orden en la república de Venecia y posteriormente procurador general de la orden, con sede en Roma (1585-1588). Durante largo tiempo sus pensamientos fueron crecientemente hostiles a los jesuitas, cayendo bajo sospecha de la Inquisición. Tras 1606 sus ideas hallaron expresión en la famosa batalla de Venecia con el papa Pablo V. El papa, en su ceguera, intentó en última instancia obtener la supremacía sobre Venecia usando la más poderosa arma del medioevo: el entredicho. La consecuencia fue que los jesuitas fueron expulsados de la república, mientras que el resto del clero fue inducido a seguir celebrando los servicios eclesiásticos. Esta inesperada victoria de la república habría sido imposible si la opinión pública no hubiera sido influenciada por Sarpi, a quien su ciudad natal retuvo en su defensa. Los siguientes textos dan una idea de la confrontación entre el papa y la república de Venecia y lo que en la misma estaba en juego:
'No entendemos cómo es posible sugerir que a un estado como nuestra república, nacida en libertad y amparada en su libertad por Dios durante mil doscientos años, no se le permita adoptar aquellas medidas que cree necesarias para preservarse a sí misma, cuando dichas medidas no perjudican en modo alguno ni dañan al gobierno de otros estados y príncipes.'
El senado veneciano a su embajador en Roma (noviembre de 1605).
'Los príncipes tienen por derecho divino autoridad para legislar y ejercer su gobierno en todas las cuestiones temporales y negocios que tocan a su propia jurisdicción soberana. Puesto que las materias suscitadas por Su Santidad no son espirituales, sino que se refieren a tierras y bienes dentro de esta república y que pertenecen a sus ciudadanos, no hay ocasión para que Su Santidad mande aquí un breve en el que se pide que este estado anule decretos debidamente considerados.'
El senado veneciano a Pablo V (enero de 1606).
'Su Santidad ha cerrado los oídos a los más legítimos derechos de esta Muy Serenísima República y, sin embargo, ha expedido una monitoria públical, contraria a toda razón y opuesta a la doctrina de las Sagradas Escrituras, los Padres de la Iglesia y el derecho canónico, que perjudica a la autoridad secular y a la libertad soberana otorgada a este estado por Dios, y que amenaza la pacífica posesión de beneficios, causando así gran escándalo a todo el mundo...'
Edicto del dogo al clero de la república (mayo de 1606).
Inducido por su patriotismo y por el odio a los jesuitas, Sarpi publicó obras maestras de polémica. El intento de asesinarlo, el 5 de octubre de 1607, muestra que las autoridades de Roma sabían a quién había que derrotar. Su principal obra es Istoria del concilio Tridentino di Pietro Soave Polano (Londres, 1619). Su hostilidad a los papas es extrema, habiendo sido traducida a las principales lenguas europeas. Otras obras suyas que han sido traducidas al inglés son A Treatise of Matters Beneficiary (Londres, 1680); The History of the Inquisition (1639) y The Rights of Sovereigns and Subjects (1722). Su Opere fue traducida en cinco volúmenes, Venecia, 1677, y su Lettere en Verona, 1673; Lettere inedite, 1833, y edición de S. y A. S. Contarini, Venecia, 1892 y Lettere raccolte, Florencia, 1863.

El siguiente texto es de su obra sobre la historia del concilio de Trento:

'Los papas, temiendo precisamente que el concilio pudiese mostrarles su verdadero carácter y tratase de recordarles el sentido de sus obligaciones, ignoraron, instigados por el diablo, los antiguos concilios y no dieron importancia alguna a los recientes, cuyo examen se vieron obligados a aceptar; y así, con astucias e intimidaciones, consiguieron que esta asamblea fuese no sólo incapaz de investigar la verdad, sino que se la conminó a que exaltase aún más el poder temporal del papado, destruyendo los últimos vestigios de las libertades de la Iglesia.'