Historia
SARPI, PAOLO (FRA PAOLO) (1552-1623)

'No entendemos cómo es posible sugerir que a un estado como nuestra república, nacida en libertad y amparada en su libertad por Dios durante mil doscientos años, no se le permita adoptar aquellas medidas que cree necesarias para preservarse a sí misma, cuando dichas medidas no perjudican en modo alguno ni dañan al gobierno de otros estados y príncipes.'
El senado veneciano a su embajador en Roma (noviembre de 1605).
'Los príncipes tienen por derecho divino autoridad para legislar y ejercer su gobierno en todas las cuestiones temporales y negocios que tocan a su propia jurisdicción soberana. Puesto que las materias suscitadas por Su Santidad no son espirituales, sino que se refieren a tierras y bienes dentro de esta república y que pertenecen a sus ciudadanos, no hay ocasión para que Su Santidad mande aquí un breve en el que se pide que este estado anule decretos debidamente considerados.'
El senado veneciano a Pablo V (enero de 1606).
'Su Santidad ha cerrado los oídos a los más legítimos derechos de esta Muy Serenísima República y, sin embargo, ha expedido una monitoria públical, contraria a toda razón y opuesta a la doctrina de las Sagradas Escrituras, los Padres de la Iglesia y el derecho canónico, que perjudica a la autoridad secular y a la libertad soberana otorgada a este estado por Dios, y que amenaza la pacífica posesión de beneficios, causando así gran escándalo a todo el mundo...'
Edicto del dogo al clero de la república (mayo de 1606).
El siguiente texto es de su obra sobre la historia del concilio de Trento:
'Los papas, temiendo precisamente que el concilio pudiese mostrarles su verdadero carácter y tratase de recordarles el sentido de sus obligaciones, ignoraron, instigados por el diablo, los antiguos concilios y no dieron importancia alguna a los recientes, cuyo examen se vieron obligados a aceptar; y así, con astucias e intimidaciones, consiguieron que esta asamblea fuese no sólo incapaz de investigar la verdad, sino que se la conminó a que exaltase aún más el poder temporal del papado, destruyendo los últimos vestigios de las libertades de la Iglesia.'