Historia

SCHLEIERMACHER, FRIEDRICH DANIEL ERNST (1768-1834)

Friedrich Daniel Ernst Schleiermacher, pensador alemán, nació en Breslau el 21 de noviembre de 1768 y murió en Berlín el 12 de febrero de 1834.

Friedrich Daniel Ernst Schleiermacher
Friedrich Daniel Ernst Schleiermacher
Su vida hasta 1796.
Su padre fue capellán reformado del ejército, afincado en Breslau donde fue educado su hijo hasta la edad de diez años. Una renovación de las hostilidades hizo que su padre tuviera que irse de nuevo al frente, trasladándose el muchacho y su familia a Pless, donde estudió parcialmente en una escuela y parcialmente bajo la dirección de sus padres; cuando su padre y su madre quedaron bajo una fuerte influencia morava el joven Friedrich fue llevado a la escuela en Niesky. Allí encontró una mezcla de piedad, cultura y amistad, entrando en el seminario moravo en Barby en 1785 para prepararse para el ministerio. Pero su agudo espíritu de crítica e independencia recibió escasa satisfacción y en enero de 1787 dejó Barby. Se retiró de los moravos e ingresó en la universidad de Halle, donde se zambulló en la filosofía griega y kantiana, aunque en ese tiempo su falta de acuerdo con el sistema de Kant era patente. En 1789 tuvo que dejar Halle por falta de fondos y tras un año de estudio privado en Drossen, cerca de Francfort sobre el Oder, pasó su primer examen teológico. Fue tutor privado de la familia del conde Dohna en Schlobitten, en Prusia occidental, donde aprendió las maneras de la sociedad educada. Aquí también, en su fragmento sobre la libertad de la voluntad, argumentó hábilmente sobre el lado determinista, mientras que los sermones de este periodo subrayan el cristianismo como fuente de vida y ética elevada. Tras dos años y medio por una disputa relacionada con sus deberes tutoriales rompió sus relaciones con Dohna. Tras otra estancia en Drossen, en el otoño de 1793, fue miembro del consejo rector del seminario Gedike en Berlín, enseñando también en el orfanato de Kornmesser, pero al año siguiente aceptó el puesto de pastor ayudante en Landsberg sobre el Warthe, donde fue ordenado. Mientras cumplía diligentemente sus deberes pastorales tradujo los sermones de Hugh Blair de Edimburgo y los del predicador inglés John Fawcett. En junio de 1795 el pastor principal murió y Schleiermacher fue designado predicador reformado en la Charité en Berlín.

Friedrich Daniel Ernst Schleiermacher
Friedrich Daniel Ernst Schleiermacher
Primer periodo en Berlín.
Los seis años que pasó como predicador en la Charité en Berlín fueron ricos tanto en inspiración como en batallas. En ese tiempo en Berlín la Ilustración estaba todavía en pleno apogeo, pero con su creciente superficialidad se afianzó el entusiasmo por el romanticismo. Cuando en 1797 Friedrich Schlegel visitó Berlín, Schleiermacher le conoció y bajo su inspiración escribió Reden über die Religion (anónimo, Berlín, 1799) y Monologen (1800). En febrero de 1799 sus relaciones literarias fueron interrumpidas por su estancia en Potsdam como capellán de la corte, pero a su regreso a Berlín en mayo tomó de nuevo la pluma. La obra que siguió al Monologen, Vertraute Briefe über Schlegels Lucinde (también anónimo, Lübeck, 1800) fue menos feliz que su obra anterior, pero ni siquiera esta defensa del denostado romanticismo pudo impedir la brecha en su ya amenazada amistad con Schlegel. En esta coyuntura el antiguo mentor de Schleiermacher, el predicador de la corte Friedrich Samuel Gottfried Sack, quien había sido grandemente perturbado por la elocuente defensa del spinozismo del joven predicador, le ofreció una nueva posición y en 1802 se marchó a su 'exilio' como predicador de la corte en Stolpe.

Reden.
Al examinar los resultados literarios de los primeros años de Schleiermacher en Berlín, hay que destacar que Reden über die Religion muestra la estrecha relación de su autor con el movimiento romántico. En oposición a la pedante Ilustración apeló a una cultura más amplia y libre basada en la fantasía y el sentimiento, aunque sus estudios filosóficos todavía le controlaban. En el trasfondo estaba la definición de Kant de la teoría científica del universo como impulso para buscar la unidad del mundo y la armonía de la vida espiritual del hombre, añadiéndose a esto la tendencia de Spinoza de que lo finito está comprendido en lo infinito. La influencia de Leibniz es visible en la declaración de que la vida del universo se refleja en cada individuo, habiendo un reconocimiento de la interpretación poética y filosófica de la naturaleza de Schelling. El primer discurso trata de la necesidad de una defensa de la religión y de las razones por las que la religión es despreciada y el segundo desarrolla las definiciones básicas de la esencia de la religión. No es una interpretación metafísica del mundo, ni tampoco una legislación moralista, ni una unión de ambas, sino 'gusto y sentimiento por lo infinito', basado en la introspección y el sentimiento. La introspección presenta un universo que es una suma de objetos libres, inasequibles a ser categorizados en cualquier sistema, entre los cuales cada persona religiosa puede escoger los que mejor se adaptan a él; el sentimiento es religión en la medida de la concienciación de un cambio interior del individuo por tal introspección. Solo en la religión se unen la introspección y el sentimiento, mostrando su separación que la cima de la experiencia religiosa, la unión del alma con el universo, ha sido pasada por alto, aunque la acción no procede inmediatamente de ella, aun cuando sirve como base permanente de determinación de toda acción. En el tercer discurso el autor profetiza la rápida desaparición de la supremacía del árido racionalismo, que impide el desarrollo del sentimiento religioso. En el cuarto expone sus teorías sobre la Iglesia. La verdadera comunión religiosa no conocía distinción entre clérigo y laico y la religión como un todo se realiza solo en todas las religiones juntas. Las grandes iglesias, con su rígida organización y su relación con el Estado, han fallado en su ideal, siendo más bien escuelas de preparación para los que buscan religión que verdaderas asociaciones de almas pías; las comuniones invisibles separadas de la gran Iglesia están mas cerca de la realización del ideal. El quinto discurso considera la teoría de la religión en general. La multiplicidad de religiones se debe a la infinita esencia de la religión y a la naturaleza finita del hombre, existiendo la verdadera religión solo en la forma de un tipo específico de creencia en la que la vida religiosa se individualiza. La denominada religión natural es una mera abstracción y las diferencias entre religiones positivas son cualitativas, no basadas en las diferentes cantidades de sus conceptos fundamentales. En cada una de esas religiones hay una teoría definida del universo que en cada caso altera el aspecto del todo. En el cristianismo las ideas cardinales son la corrupción y la redención del hombre, con la historia como escenario de la acción. Al mismo tiempo, el cristianismo no pretende ser la forma final de religión, pues si pudiera encontrarse una mejor el cristianismo no se opondría.
Reden ejerció una influencia más duradera que inmediata, pero modificó la teología del siglo XIX más profundamente que ningún otro libro. Claramente subraya el concepto de autonomía en religión, dando una cierta firmeza de desarrollo entre los rápidos cambios y tendencias mutuamente destructivos de la teología, pero por otro lado el autor fracasó enteramente al vindicar el carácter práctico del cristianismo, subestimando tristemente sus aspectos históricos.

Monologen; periodo de Stolpe.
Monologen muestra el desarrollo de las teorías éticas distintivas de Schleiermacher. La influencia de Kant está muy disminuida y la obra es un himno a la humanidad elevada, cuyos elementos destacables son la pureza de voluntad, superioridad sobre el destino, preparación individual y devoción a la humanidad. Durante sus dos años de residencia en Stolpe, Schleiermacher tuvo amplia oportunidad de practicar la superioridad sobre el destino que él predicaba y este periodo de relativo aislamiento y privación de libros no fue perdido, especialmente por la traducción de Platón que había comenzado en Berlín; el primer volumen apareció en 1804, un año más tarde que Grundlinien einer Kritik der bisherigen Sittenlehre. Esta última obra complementa la teoría ética de Monologen al establecer por vez primera la triple división de la ética en las teorías del deber, virtud y bondad mediante la coordinación de las tres clases, permitiendo así una perspectiva del fundamento ético de Schleiermacher. En este periodo en Zwei unvorgreiflichen Gutachten in Sachen des protestantischen Kirchenwesens zunächst in Beziehung auf den preussischen Staat, defendió una unión más estrecha entre luteranos y reformados, una forma más libre de adoración y una mejora educativa y social del clero.

En Halle; llamamiento a Berlín.
En 1804 el gobierno rechazó su petición para la proyectada facultad teológica protestante en Würzburgo, designándolo en cambio como profesor extraordinario en Halle, donde enseñó exégesis del Nuevo Testamento, ética filosófica y teológica, introducción a la teología, introducción a la historia de la Iglesia y dogmática. En 1806 era profesor numerario y predicador en la universidad. Durante este periodo en Halle publicó, además de dos volúmenes más de su traducción de Platón, Weihnachtsfeier (1805) y su tratado sobre 1 Timoteo en la forma de una carta a Joachim Christian Gass. El primer tratado es un diálogo sobre la importancia de Cristo y su obra redentora. En el tratado sobre 1 Timoteo intenta demostrar que la epístola es una compilación de las otras dos epístolas pastorales y la discusión abrió el camino para un estudio estricto de tales epístolas. Mientras tanto la caída de Jena y el odio de Napoleón al espíritu alemán de Halle causaron la suspensión de las clases. Schleiermacher aprovechó la oportunidad en sus sermones para conectar el espíritu patriótico y la vida de la Iglesia. En el invierno de 1807 fue a Berlín, donde ya había dado clases de filosofía griega. Allí, en la recién fundada universidad, dio clases desde enero de 1808 sobre ética y teología enciclopédica y en el invierno de 1808-09 sobre dogmática y política. En Gelegentliche Gedanken über Universitätlen im deutschen Sinn (1808) propone sus ideas sobre las funciones de la universidad. En la primavera de 1809 era predicador en Dreifaltigkeitskirche en Berlín y en 1809-10 también enseñó sobre ética cristiana y hermenéutica. Cuando en el otoño de 1810 la universidad de Berlín fue formalmente abierta, Schleiermacher fue el primer decano de la facultad teológica. Desde 1810 a 1814 era también miembro del departamento de educación pública en el Ministerio del Interior.

Actividades incidentales; 1811-32.
Al periodo en consideración pertenece lo que puede denominarse programa teológico de Schleiermacher: Kurze Darstellung des theologischen Studiums (1811). Según su tesis la teología es una ciencia positiva, estando dirigida a la solución de un problema práctico. El corazón verdadero de la teología es su interés en el cristianismo como se vive en la Iglesia y el ideal del teólogo es la unión de este interés con el espíritu científico amplio. Schleiermacher divide el dominio del conocimiento teológico en filosófico, histórico y práctico. El primero, en tanto apologético, proporciona la base de la piedad y del cristianismo y las características esenciales del protestantismo, mientras que en tanto polémico va dirigido contra los males internos, tales como la indiferencia y el separatismo. La teología histórica se divide en exégesis, historia de la Iglesia, dogmática y estadística. El nuevo elemento en este sistema es la incorporación de la dogmática y la ética en el departamento histórico, un resultado de la idea de Schleiermacher de que el dogma en sí no es conocimiento. Su nueva ciencia de la estadística recibió la atención que se merecía posteriormente. Este turbulento periodo fue de gran tensión para Schleiermacher. En el asunto de la unión de las iglesias luterana y reformada, no sin buenas razones, desconfió de la viabilidad de sus dispares esquemas de gobierno. Aunque la unión de 1817 fue impuesta sobre las iglesias en lugar de ser una expresión de convicción espontánea, él apoyó tal unión, manteniendo esta posición durante el periodo de controversia que siguió. Una de esas disputas evocó Ueber den eigentümlichen Wert und das bindende Aufsehen symbolischer Bücher, en el que limitó la autoridad de los credos a aquellas expresiones del espíritu protestante que exponían la experiencia religiosa del periodo de la Reforma y separó el protestantismo de otras creencias. Las controversias de esos años, combinadas con su enseñanza, le dejaron escaso tiempo para escribir. Sin embargo, publicó un tercer volumen de sermones en 1814 y en 1817 Kritischer Versuch über die Schriften des Lukas, en el que trazaba la tradición de los evangelios a la primitiva comunidad cristiana, manteniendo que se desarrolló por la transmisión oral y notas fragmentarias hasta la definitiva compilación. En 1832 volvió al problema y en Ueber die Zeugnisse des Papias von unsern beiden ersten Evangelien fue el primero en sugerir que el evangelio de Mateo es una colección de apotegmas.

Introducción a Glaubenslehre.
Desde 1810 Schleiermacher había gastado su energía en la preparación de Christlicher Glaube nach den Grundsätzen der evangelischen Kirche im Zuzammenhang dargestellt (1821-22). La introducción de esta obra pretendía determinar el lugar ocupado por la piedad cristiana en la vida espiritual de la sociedad y fijar la formulación científica apropiada a sus artículos de fe. La ética debe determinar el concepto de la Iglesia, la filosofía de la religión los grados y variedades de la religión y la apologética la esencia del cristianismo, mientras que la Iglesia es definida como una comunidad con miras a la piedad. La interpretación de la fe cristiana es, por tanto, dependiente de la definición de piedad, que es el sentimiento de dependencia general, ya que el hombre es consciente de que el mundo entero y su propia libertad dependen de Dios. Teniendo esta definición de la Iglesia, Schleiermacher procede a determinar lo que le es peculiar. En los grados inferiores de la religión, tales como el fetichismo y el politeísmo, no hay más que una aproximación al sentimiento de dependencia, que es realizado sólo en la etapa monoteísta. Pero incluso en ésta hay dos tendencias: la estética, en la que la piedad es predominantemente emocional, y teleológica, en la que primordialmente es activa. La realización más pura del monoteísmo teleológico es el cristianismo, que es la religión más elevada, aunque no la única verdadera. La revelación no puede ser pretendida solo por el cristianismo, pues la revelación es solo la suma total del concepto individual de Dios. Fundamental para la esencia del cristianismo es el hecho de que la redención tiene un lugar central y que su realización depende de Jesús, quien fue específicamente diferente de sus seguidores en que no necesitó redención. La venida del Redentor es el acto eterno de Dios y su aparición no fue ni una nueva revelación ni el desarrollo de un factor originalmente dado; la interpretación sobrenatural y la natural están igualmente justificadas y son lados igualmente necesarios del mismo hecho. La unión con Cristo es posible solo a través de la fe, en otras palabras, confiándole a él la satisfacción de nuestra necesidad de redención, estando vacías de persuasión las pruebas basadas en milagros, profecía y escritos sagrados. Los artículos de la fe cristiana no sirven como pruebas, sino como expresión de la piedad, al describir las funciones de la fe personal, no los objetos de la fe. La diferencia entre el catolicismo y el protestantismo es que el primero hace que la relación del individuo con Cristo dependa de la Iglesia, mientras que el segundo hace que la relación del individuo con la Iglesia dependa de su relación con Cristo. Las diferencias entre reformados y luteranos son meramente técnicas. En su división de la dogmática discute primero la conciencia religiosa sin relación con el pecado y la redención y luego modificada por esos factores. Distingue tres tipos de afirmaciones dogmáticas: descripciones de la condición humana, conceptos de las cualidades divinas y declaraciones sobre el mundo. Cada una de ellas expresa todo el contenido de la conciencia cristiana, pero la primera es básica, ya que representa inmediatamente la vida del hombre religioso y mediante ella se debe medir lo que es puramente religioso en los otros dos tipos.

Doctrina de Dios, mundo, pecado y gracia.
En Glaubenslehre mantiene que no hay necesidad de una prueba formal de la existencia de Dios y como la conciencia universal de Dios está relacionada con una percepción de la coherencia general de la naturaleza, los conceptos de la creación y la preservación divinas del mundo están conseguidos. Este último es con mucho el más importante, ya que se corresponde con la experiencia, aunque la preservación ha de interpretarse para que cubra tanto la dependencia de Dios como la coherencia con la naturaleza. Ya que lo segundo no puede excluirse en favor de lo primero, se ignora la idea del milagro. La doctrina de los ángeles y demonios forma un apéndice a la teoría de la creación, expresándola en un lenguaje poético y litúrgico. Del sentimiento de absoluta dependencia de Dios se derivan los atributos divinos de omnipotencia, eternidad, omnipresencia y omnisciencia, siendo el principal el primero. Schleiermacher enseñó que tanto el mundo como el hombre fueron originalmente perfectos; la organización del mundo está adaptada para despertar y sostener la piedad, mientras que la naturaleza humana permite un constante desarrollo de este sentimiento, especialmente por evolución de la conciencia del ser en la conciencia de la raza. La segunda parte de Glaubenslehre está dedicada a las relaciones entre la antítesis de pecado y gracia. El pecado es descrito como la batalla de la carne contra el espíritu y como un defecto de la naturaleza humana incapaz de lo bueno, salvo por la redención, siendo todo lo malo el castigo por el pecado; sin embargo, Schleiermacher valora el pecado como una desigualdad inevitable y lo transforma, al presuponer la necesidad de la redención, en una etapa de la evolución hacia la bondad. Nos obstante dio a la doctrina del pecado original una base más bíblica, postulando los hechos y culpa comunes a todo el género humano. Las cualidades divinas relacionadas con el pecado humano son la santidad, que origina que surja la conciencia en el hombre, y la justicia, que hace que reconozca la contraparte de su propia imperfección de maldad en el mundo.

Cristología.
La posición central en Glaubemlehre está formada por el desarrollo de la conciencia de la gracia. Para Schleiermacher la redención fue el tránsito de la conciencia restringida a la irrestringida de Dios, realizándose en una nueva vida social considerada por la comunidad fundada divinamente sobre la obra de Cristo. Pero en vista de la eternidad de Dios, esta redención es la realización de la creación y el Redentor es el modelo primordial de hombre revelado en la historia. En Cristo la humanidad es religiosamente perfecta, tal como el modelo fue perfecto históricamente, aunque sujeto a la influencia del tiempo y la nacionalidad. Solo en su más íntima naturaleza estaba libre de las limitaciones del tiempo y por esta razón Cristo es el órgano para la morada de Dios en toda la humanidad, ya que posee el poder de reproducir, en aquellos como él, su propia vida plena con Dios en la misma manera que el hombre influye al hombre. El único factor en la obra redentora de Cristo fue su persona; su nacimiento sobrenatural, resurrección, ascensión y segunda venida los contempla de importancia secundaria. El oficio de Cristo fue la extensión del ser de Dios en él hasta su ser en toda la humanidad, de modo que su pasión y muerte sirven para mantener el recuerdo de su mente y espíritu. No se puede conocer el efecto de Cristo sobre Dios, pero en la obra de Cristo en el hombre hay dos lados: la redención, o la comunicación del poder de su conciencia de Dios, y la expiación, o la comunicación de la bendición de tal conciencia. El resultado de la obra de Cristo en el fiel es la regeneración. La nueva vida se hace permanente e indestructible por la santificación y cuando Schleiermacher declara que la regeneración es indeleble, está influenciado en su idea por presuposiciones psicológicas y metafísicas.

Elección, pneumatología, inspiración.
Al frente de la teoría de Schleiermacher aparece su interpretación de la elección, cuyo objeto es la nueva criatura en conjunto, su fin es exclusivamente la salvación, mientras que en la elección o rechazo de individuos y pueblos por el gobierno divino del mundo no ve el juicio final. La doctrina de la comunicación del Espíritu está también estrechamente asociada con la teoría de la Iglesia, ya que Schleiermacher contempló al Espíritu Santo como el espíritu que penetra toda la comunidad fundada por Cristo. En la Iglesia distinguió entre elementos esenciales e inmutables que surgen de su relación con Cristo y el Espíritu Santo y componentes transitorios, basados en su contacto con el mundo. Los primeros incluyen además de la predicación y los sacramentos, el poder de las llaves (es decir, de legislación y disciplina) y la oración en el nombre de Jesús. Su concepto de la predicación fue modificado por su rechazo del Antiguo Testamento y su tendencia a la inspiración de las personas en lugar de los escritos. Schleiermacher niega que el bautismo de niños tenga algo que ver con la regeneración y rechaza las interpretaciones racionalista y sacramental de la Cena. La unión de la Iglesia con el mundo origina la distinción entre la Iglesia visible y la invisible, estando la primera sujeta al error y la división por la influencia del mundo, mientras que la segunda es una e infalible. La escatología la discute desde el punto de vista de la perfección de la Iglesia. La obra de redención revela otras dos cualidades de Dios: amor, que es el principio de comunicación de Dios, y sabiduría, que regula su actividad. La obra termina con un intento de definir la Trinidad y sitúa al autor en un terreno cercano al sabelianismo.

Filosofía y psicología.
Generalmente se dice que la actitud teológica de Schleiermacher debe ser interpretada con la ayuda de sus ideas filosóficas, pero sus propias declaraciones muestran que aunque sentía que su filosofía y teología en algún grado se influyeron e incluso se aproximaron la una a la otra, él sostuvo que ninguna era dependiente de la otra, negando expresamente que ambas pudieran ser reducidas a la misma fórmula, a la vez que con igual precisión negó que fuera creador de una dogmática filosófica. En armonía con Glaubenslehre muestra solo la influencia formal de la filosofía. Sus escritos filosóficos son todos fragmentarios bosquejos de apuntes de clases, mostrando que el sistema dogmático de su autor ya estaba esencialmente formado cuando intentó formular su filosofía. Para Schleiermacher la filosofía no es una ciencia cerrada, sino un problema siempre sin fin, por lo que no se puede hablar de resultados filosóficos, sino solo de presuposiciones filosóficas y la determinación de reglas para la dialéctica o el arte del pensamiento. El objeto del pensamiento es el conocimiento, pero esto implica correspondencia no solo de pensamiento con el ser sino también igual conformidad a la ley en el caso de la conexión de ideas. La armonía de todo pensamiento humano con el ser implica una presuposición más elevada, pues si el pensamiento ha de llegar a ser convicción debe haber una unidad suprema que incluye los términos antitéticos de lo ideal y lo real. Pero ya que esta unidad no puede ser conocida, su reconocimiento es simplemente fe, una convicción básica incapaz de ser demostrada y la connotación de esta unidad suprema son las ideas correlacionadas de Dios y el mundo. Tras 1818 Schleiermacher completó esta disciplina de pensamiento con otra, que pavimentó el camino para Glaubenslehre. La unidad de toda voluntad es tan necesaria como la unidad del conocimiento; el conocimiento es pensamiento precedido por el ser, la voluntad es pensamiento seguido del ser. A menos que la voluntad sea sin resultado debe haber una convicción de que el ser es accesible y ya que todos no pueden especular, esta segunda forma de obtener convicción sobre Dios es la más usual. No obstante, el concepto de Dios es exigido por el conocimiento y la voluntad, siendo la raíz de esta idea el elemento de concienciación humana que subyace en el conocimiento y la voluntad, o en otras palabras, en los sentimientos que constituyen el paso de pensamiento a voluntad y forman la base común de ambos. Por lo tanto la concienciación de Dios se da originalmente en los sentimientos. Dios y el mundo están indisolublemente relacionados. Imaginar al mundo sin Dios es perder de vista el lazo de unión; imaginar a Dios sin el mundo es imaginar un concepto vacío. No obstante, Dios y el mundo no son idénticos, pues el mundo es la unidad suprema inclusiva de todas las antítesis, mientras que Dios es la unidad suprema exclusiva de todas las antítesis. Ambas ideas, por tanto, sustentan una relación distinta al conocimiento, siendo Dios el terminus a quo y el mundo el terminus ad quem. En sus clases sobre psicología Schleiermacher rechazó proceder desde conceptos metafísicos tales como espíritu y materia, o cuerpo y alma, afirmando que solo el ego, como nexo de cuerpo y alma, fue dado inmediatamente. En la vida física hay solo antítesis relativas, que implican la unidad original y excluyen todas las teorías dualistas. Pero esas funciones aparecen solo en varios grados de interacción y la antítesis relativa cae en tres categorías de actividades, afectivas y efectivas, objetivas y subjetivas, conscientes e inconscientes del ego y de otros. Las tres categorías proceden cada una en el orden mencionado y la unidad suprema de todo se alcanza en el sentimiento religioso, en el que incluso la antítesis de la naturaleza y el ego desaparecen.

Su ciencia de la ética.
Al lado de sus obras sobre dogmática y psicología de la religión, hay que adjudicar valor independiente al sistema ético de Schleiermacher. Ya había quedado insatisfecho con las teorías de Kant y en Monologen había expuesto sus ideales éticos positivos. En Stolpe había abandonado la idea de Schlegel de una revolución ética en favor de una reforma crítica de las teorías éticas, continuando su propósito en sus clases sobre ética en Halle y en una serie de monografías presentadas ante la Academia de Ciencias de Prusia. Recopiló suficiente material para su ética filosófica que sería editada por A. Schweizer (Entwurf eines Systems der Sittenlehre, Berlín, 1835) y en más breve y no científica forma por A. Twesten (Grundriss der philosophischen Ethik, 1841). Schleiermacher valoraba la ética como ciencia especulativa de la razón, hasta incluir la presentación conceptual de toda influencia de la razón sobre la naturaleza hasta donde cae en la esfera de la experiencia humana. En el más amplio sentido es filosofía de la historia o de la civilización, no siendo imperativa sino descriptiva. No está limitada a lo práctico, sino que tiene actividad también en la adquisición del conocimiento y el enriquecimiento de la vida interior. La ética debe, por tanto, describir la unión de la razón y la naturaleza por la agencia de la primera, siendo su propósito la unión de ambas. El poder por el que la razón trabaja en la naturaleza es denominado virtud y el modo en el que la virtud produce el bien ético es llamado deber. La ética puede ser adecuadamente presentada solo por la combinación de esos tres elementos, pero el más importante es la doctrina del bien, que se resume en el concepto del bien supremo que incluye todos los resultados de la actividad racional del hombre. El tema del proceso ético es el hombre como especie; aunque se puede extraer una distinción entre moralidad individual y colectiva, esta diferencia es relativa, ya que cada persona es a la vez un individuo y un miembro de la raza. A su vez, la influencia de la razón sobre la naturaleza puede ser doble: organizando, al hacer de la naturaleza la herramienta, o simbolizando, al reproducir a la naturaleza. La combinación de la actividad individual y colectiva de la razón con las tendencias organizativas y simbolizantes producen una cuádruple forma de actividad moral, que está representada respectivamente por la nación y el Estado, la familia y la sociedad, la escuela y la Iglesia. Discute, aunque brevemente, la teoría de la virtud y el deber. Aunque la virtud, como poder individualizador de la razón, es una unidad, se puede dividir en cuatro categorías: sabiduría, o inclinación al conocimiento; amor, o inclinación a la manifestación; discreción, o disposición en el conocimiento; y firmeza, o disposición en la manifestación. La teoría del deber la resume Schleiermacher como conducta constante para que todas las virtudes actúen con miras a todo lo bueno, aunque en casos concretos las pretensiones de las diversas esferas deben ser debidamente sopesadas. La relativa antítesis de apropiación y asociación por un lado y de tipo universal e individual por otro, dan origen a una cuádruple clasificación: el deber de lo recto, correspondiente a la asociación universal; el deber de la vocación, correspondiente a la apropiación universal; el deber del amor, correspondiente a la asociación individual y el deber de la conciencia, correspondiente a la apropiación individual.

Crítica de la ética.
Tanto su terminología como su omisión del concepto de obligación privaron a esta teoría ética del poder que de otro modo habría tenido. Para evitar los errores de Kant y Fichte, Schleiermacher se fue al extremo opuesto de contemplar la moralidad como originalmente presente y como el inevitable desarrollo del contenido de la vida. De este modo creó algo a medio camino entre la ética y la filosofía de la historia, pero sin la elevación y fuerza que requiere la ética y sin la observación de factores actuales demandados por la filosofía de la historia. El único elemento nuevo es que el cristiano, en virtud de la concentración especial de su conciencia del ser, hace en una manera especial lo mismo que la razón general constriñe a otros a hacer. Mientras que la teoría de que el cristianismo es un nuevo desarrollo y un punto de vista más elevado es meramente tocada, en la realidad la determinación ética de la conducta y las condiciones prevalecen, tanto en la dirección del interés como en la elección del material. Las dos formas de actividad cristiana son la purificación y la extensión. La actividad purificadora se manifiesta en la Iglesia, bien como la influencia de la comunidad sobre los miembros individuales (disciplina de la iglesia) o como la influencia de los individuos sobre la comunidad (reforma de la iglesia). Desde la Iglesia esta influencia purificadora se extiende al hogar, al Estado y a las relaciones internacionales. La actividad extensiva, que surge de la unión del Espíritu divino con la naturaleza del hombre, se manifiesta como un estado de mente o como un talento, siendo el primero característica de la Iglesia y el segundo del Estado, mientras que el espíritu cristiano trabaja incluso mas allá de los límites de la Iglesia en la educación y las misiones. La actividad manifestada se desarrolla en el servicio a Dios. En el sentido estrecho del término este servicio es la adoración pública y en el sentido amplio la libre expresión de la moral cristiana; al mismo tiempo esta actividad manifestada contiene un elemento de moralidad pública y de vida social e intelectual, dando a todos el sello de pureza, libertad y humanidad perfecta.

Últimos años.
Los últimos quince años de la vida de Schleiermacher lo muestran en el pináculo de su actividad. Ejerció una profunda influencia tanto por sus sermones como por sus clases, que cubrieron la mayor parte de la filosofía y teología, salvo el Antiguo Testamento. Comenzó a ser considerado cabeza de una nueva escuela, pero por otro lado se vio envuelto en muchas de las controversias del periodo, siendo objeto de constante sospecha. En enero de 1823 se produjo una acusación formal contra él basada en ciertas expresiones de su correspondencia privada, lo que le hizo vivir en constante incertidumbre sobre si le permitiría seguir residiendo en Prusia. A esto se añadió su participación en la controversia sobre la agenda, disfrutando de nuevo del favor del rey sólo tras la modificación de la agenda real. En la tercera década del siglo Schleiermacher estuvo ocupado con la edición del himnario de Berlín, oponiéndose al credo propuesto para la unión de luteranos y reformados. Contribuyó con varios artículos al recién fundado Theologische Studien und Kritiken, en uno de los cuales se opuso vigorosamente al desprecio racionalista de los credos, defendiendo al mismo tiempo todos los principios del progreso teológico. Visitó Inglaterra en 1828 y Suecia en 1833, pero su salud le falló, muriendo en febrero de 1834.

Carácter e influencia.
Lo que es especialmente notorio de Schleiermacher es su versatilidad. Fue un predicador de rara eficacia; dio clases sobre un gran número de temas filosóficos; por su traducción de Platón y tratados tales como el del arte de la traducción contribuyó no poco al saber clásico. Además de todo esto fue un firme patriota y una prominente persona social. Su versatilidad se refleja en sus escritos teológicos, en los que quiso preparar un camino en el que el cristianismo y la cultura pudieran caminar juntos. No es que quisiera forzar la unión de elementos esencialmente distintos, aunque él mismo era cristiano y humanista. En Discursos afirma que la religión es el centro de la vida espiritual y la base fundamental de Glaubenslehre es que el ser humano es perfeccionado en el cristiano. De lo que pueda faltarle a su teología se hace evidente que al menos esa teología era la de la propia vida de Schleiermacher, siendo su piedad pura, honorable y sincera. Con anchura de comprensión combinó un grado inusual de resolución. Las deficiencias de sus teorías éticas hallan su explicación en sus condiciones personales. Sin embargo, su energía vence esos obstáculos, entre los cuales su mala salud no fue el menor, y durante años, además de predicar y escribir, dio clases tres horas diariamente. No exigió a otros lo que él mismo no podía hacer, permaneciendo invariablemente fiel a sí mismo. Nada le pudo inducir a someter una convicción que él se hubiera formado y se adhirió a su posición incluso contra los bien intencionados planes de su rey para la reforma de su iglesia, simplemente porque creía firmemente que esos cambios eran peligrosos. La influencia de Schleiermacher todavía persiste, aunque no restringida a la escuela teológica que surgió con él. Los medios de esta influencia han sido primordialmente Reden, Kurze Darstellung des theologischen Studiums, Glaubenslehre y Ethik. De sus clases póstumamente publicadas solo Erziehungslehre (Berlín, 1849) y Praktische Theologie atrajeron amplia atención; Leben Jesu (1864) fue un fracaso. Entre sus sermones póstumos sus homilías sobre el evangelio de Juan son de valor para el conocimiento de su escuela, que tan pronunciadamente sigue el tipo juanino de pensamiento.