Sebastián fue martirizado en Roma, siendo venerado como patrón de los arqueros y antiguamente invocado para evitar pestes.
San Sebastián, grabado del siglo XVAmbrosio señala (MPL, xiv. 1497) que Sebastián nació en Milán y sufrió el martirio en Roma, siendo también cierto que ese acontecimiento fue un 20 de enero de un año no exactamente fjado (¿305?). Todo lo que se sabe sobre él son estos escasos datos. Las Actas de San Sebastián (ASB, Jan., ii. 265-278) contienen muchos milagros y conversiones, con una masa de inconsistencias históricas que aunque probablemente fueron escritas a principios del siglo V no pueden ser consideradas documentos originales. Hay tres datos en la vida del mártir que proceden de un periodo anterior que son tenidos por auténticos. Su martirio sucedió en el reinado de Diocleciano; era un oficial de la guardia imperial y fue ejecutado a flechazos en el Coliseo. Esos tres datos se derivan de las Actas falsificadas. Que fuera víctima de la gran persecución dicocleciana de 303, como las Actas señalan, es una mera conjetura no estando desprovista totalmente de ser plausible, pero el denominado Depositio martyrum de la Crónica de Liberio afirma que Sebastián fue enterrado en las catacumbas el 20 de enero de 354. La ley criminal romana no prescribía la ejecución a flechazos como pena de muerte para los cristianos, sino la decapitación, crucifixión, muerte por fieras, en la hoguera o por azotes.
Un mosaico representando al mártir fechado hacia 682 se preserva en la iglesia de San Pietro in Vincoli. Lo representa no como en el arte renacentista, desnudo y joven, sino ya entrado en años, con un largo manto, el fino porte de un cortesano, un nimbo y una diadema en su mano derecha. No se conoce representación del martirio en los seis primeros siglos y ni siquiera este antiguo retrato contiene huella de flechas en la muerte de Sebastián.