Historia

SECKER, THOMAS (1693-1768)

Thomas Secker, arzobispo de Canterbury, nació en Sibthorpe, Nottinghamshire, Inglaterra, en 1693 y murió en Londres el 3 de agosto de 1768.

Thomas Secker
Thomas Secker
Su padre, Thomas Secker, era un piadoso disiente, viviendo en una pequeña propiedad que poseía en Shibthorpe. Su madre era hija de George Brough, un granjero en Shelton, población de Nottinghamshire. Habiendo sido educado en la academia disidente de Timothy Jollie en Attercliffe, fue enviado en 1710, parcialmente, parece ser, a expensas del doctor Isaac Watts, a estudiar teología, con la idea de ingresar en el ministerio disidente, bajo Samuel Jones (c. 1680-1719), que tenía una academia, primero en Gloucester y luego en Tewkesbury. Aquí conoció a algunos compañeros que luego serían hombres distinguidos, como Joseph Butler, posterior obispo de Durham, Isaac Maddox, que sería obispo de Worcester, y Samuel Chandler, el escritor no conformista. Había dieciséis alumnos y Secker, en una carta al doctor Watts, proporciona un interesante relato de sus estudios. Incapaz de resolver en su mente a qué comunidad religiosa debía asociarse, abandonó durante un tiempo la intención de entrar al ministerio, comenzando en 1716 a estudiar medicina. Fue a Londres y asistió a las mejores clases, yendo en 1718-19 a París, donde encontró a su futuro amigo y cuñado, Martin Benson, posterior obispo de Gloucester. Mantuvo correspondencia con Butler, quien arrancó de su poderoso amigo, el reverendo Edward Talbot, la promesa de que persuadiría a su padre, William Talbot, obispo de Salisbury, a mantener a Secker, si éste recibía las órdenes en la Iglesia anglicana. Secker ya había escrito a un amigo expresando que no estaba satisfecho con los disidentes. En el verano de 1720 regresó a Inglaterra, siendo presentado a Talbot, que murió de viruela en diciembre, habiendo recomendado a Secker, Butler y Benson a su padre. El obispo prestó oído a la voluntad de su moribundo hijo y proveyó para los tres. Secker, bajo la influencia de Butler, Benson y S. Clarke, fue ganado para la Iglesia anglicana. No tenía graduación universitaria, pero recibió en Leiden su doctorado en medicina, 1721, escribiendo para la ocasión un tema de excelencia inusitada, De Medicinâ Staticâ. Luego ingresó en Exeter College, Oxford, graduándose en virtud de cartas especiales del canciller; fue ordenado diácono en diciembre de 1722 y el 28 de marzo de 1723 sacerdote por el doctor Talbot, ahora obispo de Durham, en St. James, Westminster, donde predicó su primer sermón. Por el favor del obispo recibió el valioso beneficio de Houghton-le-Spring en 1724. El 28 de octubre de 1725 se casó con Catharine, hermana de su amigo Benson. Ella había estado viviendo desde la muerte de Talbot con su viuda e hija, que continuaron viviendo con los Seckers tras el matrimonio. Secker fue un activo párroco en Houghton, donde su conocimiento de medicina fue de gran ayuda para sus pobres feligreses. Pero para el beneficio de la salud de su esposa, se efectuó un cambio con el doctor Finney, rector de Ryton y prebendario de Durham, para que Secker ocupara ambos puestos, dejando el de Houghton. En julio de 1732 fue nombrado capellán del rey a instancias del obispo Sherlock, que quedó impresionado con un sermón de Secker predicado en Bath. En agosto predicó ante la reina Carolina en St. James Chapel Royal, convirtiéndose desde entonces en asiduo de las reuniones filosóficas de la reina.

En mayo de 1733 Secker, por recomendación del obispo Gibson, fue nombrado para la rectoría de St. James, Westminster. Obtuvo el doctorado en derecho civil en Oxford, no siendo suficiente el nivel para el doctorado en teología; predicó para la ocasión On the Advantages and Duties of an Academical education, que agradó a la reina y contribuyó a su promoción. En diciembre de 1734 fue propuesto para obispo de Bristol y el 19 de enero siguiente fue consagrado para esa sede en la capilla de Lambeth. Retuvo todavía la rectoría de St. James y la prebenda de Durham, para lo cual había alguna excusa, ya que Bristol era el obispado más pobre de Inglaterra. Fue en ese tiempo que elaboró su Lectures on the Church Catechism para el uso de sus feligreses en St. James. Entre los asistentes regulares en su iglesia estaba Frederick, príncipe de Gales, que ahora residía en Norfolk House, bautizando Secker a muchos hijos del príncipe. Jorge II quedó impresionado por un sermón de Secker a la muerte de la reina Carolina, encomendando al obispo efectuar la reconciliación entre él y su hijo, pero el intento fracasó, incurriendo Secker en el disgusto real.

En 1737 sucedió al doctor Potter como obispo de Oxford y en este cargo su moderación y juicio le recomendaron. Oxford era una fortaleza del jacobismo y el obispo era un firme defensor del gobierno de la casa de Hanover; pero, aunque nunca escondió su opinión, Secker contribuyó a evitar la colisión con sus oponentes. Como obispo de Oxford se puso en contacto con Sarah, duquesa de Marlborough, que residía en Blenheim. Frecuentemente la visitó y fue uno de sus albaceas. En 1748 murió la esposa de Secker. En 1750 fue instalado como deán de San Pablo, en sucesión de su amigo Butler, que fue hecho obispo de Durham. De nuevo se trataba de una especie de intercambio, hecho a instancias del lord canciller, Hardwicke. Secker dimitió de St. James y de su prebenda en Durham en favor de un amigo del canciller. En 1758, a pesar de su ruptura con la corte, fue hecho arzobispo de Canterbury, siendo confirmado en Bow Church el 21 de abril. Se reconcilió con Jorge II antes de la muerte de éste y con su sucesor, a quien había bautizado, confirmado, coronado y casado. Durante diez años Secker ocupó el puesto de primado de forma meritoria si no brillante. En sus últimos años sufrió gravemente de gota. Fue enterrado en un pasadizo cubierto que va desde el palacio de Lambeth a la puerta septentrional de la iglesia de Lambeth. No se puso, por su propio deseo, ningún epitafio ni monumento sobre su tumba.

Secker fue un ejemplo del prelado ortodoxo del siglo XVIII. Tenía horror hacia el 'entusiasmo' y lamentó el progreso del metodismo, aunque reconoció su sinceridad y piedad, no persiguiendo a sus adherentes. Su primera educación probablemente le permitió distinguir entre la actitud de los Wesleys y la de los disidentes. John Wesley declaró que Secker era conocedor de cada paso que ellos daban y nunca consideró su movimiento como una secesión. Las declaraciones de Secker sobre el metodismo en su escritos muestran gran discernimiento y por esa misma razón no agradaron a ninguna facción. Por otro lado, no tenía simpatía hacia la teología whig de su tiempo, hablando de la 'divinidad Hoadleiana' como 'Christianity secundum usum Winton.' No fue más allá de su época en el asunto de las pluralidades, no pensando que fuera vergonzoso tener un beneficio valioso y una prebenda o un importante deanato, en conjunción con un obispado. Pero en casi todas las cuestiones públicas se puso del lado de la caridad ilustrada y generosa. Aunque era anti-jacobita, protestó contra la persecución del clero episcopal escocés tras la rebelión de 1745. Fue un firme defensor de otorgar el episcopado a la Iglesia americana, siguiendo en esto, como en muchos puntos, el ejemplo de su amigo Butler, incurriendo en el desagrado tanto en Inglaterra como en América por defender el plan. No mucho antes de su última enfermedad defendió la memoria de su amigo Butler de la absurda acusación de que había muerto como católico. Fue un oponente de la ley sobre bebidas alcohólicas de 1743, que incuestionablemente produjo muchos daños. Apoyó el rechazo de la ley de naturalización de los judíos de 1743, pero tan razonablemente que los fanáticos pensaron que estaba argumentando contra el rechazo. Aunque inflexible como eclesiástico, tuvo el suficiente talento de separar lo personal de lo teológico de la cuestión, manteniendo amistosas relaciones con muchos disidentes, como Doddridge, Watts, Leland, Lardner y Chandler. Fue generoso con su dinero y muy feliz en su relaciones familiares. Mostró la calidad de su amistad, entre otras maneras, al revisar y corregir los escritos de sus amigos. Se dice que Fifteen Sermons y Analogy de Butler se beneficiaron de su revisión; ciertamente Answer to Middleton del doctor Churh y Analysis of Lord Bolingroke's Works y Answer to the Hutchinsonians del doctor Sharpe fueron corregidos por él. Por otro lado, se dice que fue algo estirado y reservado hacia quienes no tenía simpatía. Ciertamente tuvo varios enemigos. Horace Walpole fue particularmente hostil a Secker, trayendo cargos ultrajantes contra él y un escritor menos temerario, el obispo Hurd, en la bien conocida Life of Warburton, prefijada a su edición de Works de Warburton, desprecia el saber y capacidad de Secker. El obispo Porteus defendió a su viejo amigo y benefactor contra ambos escritores. Otros ayudantes fueron el obispo Thomas Newton, que le describe como 'ese excelente prelado' y Mr. Johnson de Connecticut, quien pensaba 'que había pocos obispos como él'; William Whiston, que disentía de sus ideas, le llamó 'un pastor infatigable.' Incluso Horace Walpole admitió que era 'increíblemente popular en su parroquia.'

Como escritor Sceker se distingue por su buen sentido. El rango de su conocimiento era amplio y profundo. Fue un buen hebraísta y escribió en excelente latín. Las obras que dejó a la biblioteca de Lambeth son bastante valiosas, tanto por sus anotaciones manuscritas como por su propio mérito. Juzgado por sus sermones impresos, difícilmente se le pondría entre los grandes predicadores de la Iglesia anglicana. Pero deliberadamente, nos dice su biógrafo, los compuso con estudiada sencillez, echando en falta el lector la imponente presencia y gran voz del predicador. No menos de 140 sermones imprimió Secker. Cuatro volúmenes de ellos los publicó en vida y el resto lo fueron tras su muerte. Sus otras obras publicadas son: Five Charges, entregadas por él a su clero como obispo en Oxford en 1738, 1741, 1750 y 1753 respectivamente y Three Charges como arzobispo de Canterbury en 1758, 1762 y 1766. Proporcionan una valiosa percepción del estado de la Iglesia a mediados del siglo XVIII. Su Instructions given to candidates for Orders after subscribing the Articles (1786) trata con las cuestiones en el servicio de ordenación. Son cortas, pero sensatas y sinceras. Su Oratio quam coram Synodo Provinciæ Cantuariensis anno 1761 convocatâ habendam scripserat, sed morbo præpeditus non habuit Archiepiscopus es destacable por su excelente latín. Sus 39 Lectures on the Church Catechism (1769, 2 volúmenes), escrito para el uso de sus feligreses en St. James, fueron publicadas en dos volúmenes tras su muerte. También escribió, en réplica a una crítica colonial del plan de nombrar obispos en América, An answer to Dr. Mayhew's Observations on the Charter and Conduct of the Society for the Propagation of the Gospel in Foreign Parts (1764). El asunto de los obispos en América también suscitó Letter to the Right Hon. Horatio Walpole, Esq., (1750-51, pero no fue publicado hasta 1769, tras su muerte, de acuerdo a sus instrucciones). Secker argumenta en favor de la modesta propuesta de que 'dos o tres personas fueran ordenadas obispos y enviadas a nuestras colonias americanas.' Todas esas obras fueron recopiladas en 1792 en cuatro volúmenes.