Historia

SEDGWICK, OBADIAH (c. 1600-1658)

Obadiah Sedgwick, teólogo puritano inglés, nació en Marlborough hacia 1660 y murió allí en enero de 1658.

Obadiah Sedgwick
Obadiah Sedgwick
Era hijo de Joseph Sedgwick, vicario de St. Peter, Marlborough, Wiltshire, luego de Ogbourne St. Andrew, Wiltshire. Obadiah se matriculó en Queen College, Oxford, el 18 de junio de 1619, trasladándose de allí a Magdalen Hall y graduándose en humanidades el 5 de mayo de 1620 y logrando la maestría el 23 de enero de 1623. Fue tutor (1626) de Sir Matthew Hale. Habiendo recibido las órdenes fue capellán de Horatio, barón de Vere de Tilbury, a quien acompañó a los Países Bajos. Al regresar a Oxford obtuvo la licenciatura en teología el 16 de enero de 1630. Su primer ascenso (1630) en la iglesia fue como orador en St. Mildred, Bread Street, Londres, donde su puritanismo le metió en problemas. El 6 de julio de 1639 fue presentado por Robert Rich, segundo conde de Warwick, al vicariato de Coggeshall, Essex, sucediendo a John Dod. Al inaugurarse el Parlamento Largo recuperó el puesto en St. Mildred, siendo un predicador contra el episcopado. Wood dice que 'cuando hacía calor solía desabrocharse su indumentaria, para que su aliento pudiera ser más sostenido.' En el otoño de 1642 fue capellán del regimiento mandado por Denzil Holles. Fue miembro de la Asamblea de Westminster (1643) y el mismo año fue nombrado licenciador de la imprenta. El 6 de octubre de 1643 habló en Guildhall en favor de la liga con Escocia para el desarrollo de la guerra, siendo su alocución publicada en Foure Speeches (1646). En un sermón en septiembre de 1644 predicó para 'extirpar la delincuencia.' Durante corto tiempo tuvo la rectoría de St. Andrew, Holborn, que le había sido secuestrada (13 de diciembre de 1645) a John Hackes; pero al año siguiente (antes de mayo de 1646) fue nombrado para la rectoría de St. Paul, Covent Garden, y dimitió de Coggeshall, donde John Owen (1616-1683) le sucedió (18 de agosto). Fue miembro del undécimo presbiterio regional de Londres en el presbiterianismo parlamentario, pero sus ideas eclesiásticas no eran rígidas, pues el 20 de marzo de 1654 fue nombrado uno de los 'examinadores' de Cromwell y en agosto el mismo año fue ayudante de los 'expurgadores'. Al resentirse su salud, dimitió de St. Paul en 1656, siendo sucedido por su yerno, Thomas Manton. Tuvo propiedades, siendo dueño de la heredad de Ashmansworth, Hampshire. Fue enterrado cerca de su padre, en el coro de Ogbourne St. Andrew. De su esposa Priscilla tuvo un hijo, Robert, bautizado en Coggeshall el 19 de octubre de 1641, quien fue un frecuente predicador en el parlamento y publicó muchos sermones entre 1639 y 1657.

Además de un catecismo, publicó: Christ's Counsell to... Sardis (1640); The Doubting Beleever (1641); The Humbled Sinner (1656); The Fountain Opened (1657); The Riches of Grace (1657); The Shepherd of Israel (1658); The Parable of Prodigal (1660); The Bowels of Tender Mercy (1661).

De su obra Anatomía del pecado secreto es el siguiente pasaje:

"¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos" (¿Quién puede discernir sus propios errores? Absuélveme de los que me son ocultos.[…]Salmo 19:12).

EL deseo de una persona santa es ser limpiada, no sólo de los pecados públicos, sino también de los pecados privados y ocultos. "¡Miserable de mí! ¿Quién me librará?" (¡Miserable de mí! ¿Quién me libertará de este cuerpo de muerte?[…]Romanos 7:24), dijo Pablo. ¡Oh bendito Apóstol! ¿Qué es lo que te aprisiona? ¿Qué es lo que te perturba? Tu vida, dices, era irreprensible antes de tu conversión y después de tu conversión (4 aunque yo mismo podría confiar también en la carne. Si algún otro cree tener motivo para confiar en la carne, yo mucho más: 5 circuncidado el octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo;[…]Filipenses 3:4-7). I las procurado tener siempre una conciencia sin ofensa ante Dios y ante los hombres (Por esto, yo también me esfuerzo por conservar siempre una conciencia irreprensible delante de Dios y delante de los hombres.[…]Hechos 24:16). Sin embargo, clamas: "¡Oh miserable de ni¡!". No obstante, te quejas: "¿Quién me librará?". En verdad hermanos, no era un Pecado público, sino uno dentro de casa. No era el pecado exlei°iio, sino en este momento- el pecado interno. No era el pecado de Pablo contra otro hombre, sino el pecado de Pablo contra Pablo. Era esa "ley de sus miembros" peleando, secretamente, dentro de él contra "la ley de su mente" (pero veo otra ley en los miembros de mi cuerpo que hace guerra contra la ley de mi mente, y me hace prisionero de la ley del pecado que está en mis miembros.[…]Romanos 7:23). Esto hizo que aquel hombre santo clamara tanto, que se quejara tanto. Así como Rebeca estaba fastidiada de su vida -como leemos, no por inquietudes ajenas', sino por problemas domésticos: las hijas de Het dentro de la casa le fastidiaban la vida (Y Rebeca dijo a Isaac: Estoy cansada de vivir a causa de las hijas de Het; si Jacob toma mujer de las hijas de Het, como éstas, de las hijas de esta tierra, ¿para qué me servirá la vida?[…]Génesis 27:46) así, el nacimiento privado y secreto de la corrupción dentro de Pablo... era la causa de su problema. Ese era el motivo de sus exclamaciones y deseos: "¿Quién me librará?".
Recuerdo que el mismo Pablo, aconsejó a los efesios que se despojaran de su pasada manera de vivir para que pudieran revestirse del espíritu de una mente renovada, dando a entender que hay pecados que acechan en el interior, así como pecados que rondan el exterior (22 que en cuanto a vuestra anterior manera de vivir, os despojéis del viejo hombre, que se corrompe según los deseos engañosos, 23 y que seáis renovados en el espíritu de vuestra mente, […]Efesios 4:22-23). Los verdaderos cristianos, no sólo deben barrer la puerta, sino también lavar la habitación. Lo que quiero decir es esto: No sólo debemos despojarnos de los pecados que se manifiestan abiertamente en la conducta, sino que también debemos trabajar para ser limpiados de los pecados que permanecen secretos y ocultos en el espíritu y en la disposición interior...

¿EN QUÉ SENTIDO SON LLAMADOS PECADOS OCULTOS? Para entender esto, debe saberse que el pecado tiene una doble referencia:

Puede referirse a Dios: Y de esta manera, ningún pecado o forma de pecar es, realmente, oculto. "¿Se ocultará alguno, dice Jehová, en escondrijos que yo no lo vea? ¿No lleno yo, dice Jehová, el cielo y la tierra?" (¿Podrá alguno esconderse en escondites de modo que yo no lo vea?--declara el SEÑOR. ¿No lleno yo los cielos y la tierra?--declara el SEÑOR.[…]Jeremías 23:24). Es cierto que los hombres malvados, en una locura atea, se imaginan a sí mismos y a sus caminos pecaminosos, ocultándose de Dios. "¡Ay de los que se esconden de Jehová, encubriendo el consejo, y sus obras están en tinieblas, y dicen: ¿Quién nos ve, y quién nos conoce?!" (¡Ay de los que van muy hondo para esconder sus planes al SEÑOR, y realizan sus obras en tinieblas y dicen: ¿Quién nos ve, o quién nos conoce?[…]Isaías 29:15)... Sin embargo, no hay nube, ni cortina, ni momento de oscuridad o secreto entre los ojos de Dios y los caminos del hombre. "Porque los caminos del hombre están ante los ojos de Jehová, y él considera todas sus veredas" (Pues los caminos del hombre están delante de los ojos del SEÑOR, y El observa todos sus senderos.[…]Proverbios 5:21). Él habla, principalmente, de los caminos del adúltero que, usualmente, se traman en el más astuto secreto; sin embargo, Dios ve todos esos caminos. "No hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta" (Y no hay cosa creada oculta a su vista, sino que todas las cosas están al descubierto y desnudas ante los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.[…]Hebreos 4:13)...

El pecado también puede referirse al hombre: Y así, en efecto, el pecado se divide en: Primero, manifiesto y, segundo, oculto. Ahora bien, a este respecto, el pecado puede denominarse oculto de diversas maneras:
1. Con respecto a la persona que peca: Cuando su propio pecado, formalmente considerado, le es oculto a sí mismo. Hace una cosa que es realmente pecaminosa, pero para él no lo es aprehensiva mente'. [Vemos esto en los] ultrajes que Pablo profirió contra la Iglesia en los tiempos de su ignorancia y que él no sabía que eran actos de pecado, sino que pensaba que eran acciones de un celo justificado. En este sentido, todas las ofensas que pueden atribuirse, al menos a la ignorancia invencible', pueden llamarse pecados ocultos.
2. Con respecto a la manera de pecar: Así, los pecados pueden ser llamados ocultos: (1) Cuando están coloreados y disfrazados, aunque, vuelan al exterior', sin embargo, no bajo ese nombre [de pecado], sino revestidos con algunas apariencias de virtudes. (2) Cuando se mantienen alejados del escenario del mundo. Son como el fuego en la chimenea. Aunque no lo veas, sin embargo, arde. Muchas personas, como las del libro de Ezequiel, cometen abominaciones en secreto, mientras la mirada pública no está sobre ellas. Él es pecador y actúa con la mayor vileza. Toda la diferencia entre otro pecador y él es ésta: él es un pecador, pero el ot ro admite que es pecador. Lo mismo sucede con un libro abierto y un libro cerrado. El que está cerrado tiene las mismas páginas y palabras, pero las páginas del que está abierto se pueden ver y leer. (3) Cuando se ocultan, no sólo de la mirada pública, sino también de cualquier mirada de un mortal. La mirada carnal de quien comete los pecados, no los ve. Los ve con el ojo de la conciencia, pero no con el ojo del sentido natural. Incluso aquellas personas con las que se relaciona y que elogian altamente la naturaleza de sus caminos, no pueden ver las razones secretas y las acciones del pecado en su mente y corazón. ¡Hermanos, no todas las acciones del pecado son externas! No son visibles. Pero hay algunas, sí, las más peligrosas que actúan dentro del alma, donde la corrupción yace como una fuente y una raíz. El corazón del hombre es un esquema de maldad. Un hombre dice en su corazón, lo que no se atreve a decir con su lengua y su pensamiento hará lo que sus manos no se atreven a ejecutar. Pues bien, el pecado puede llamarse oculto cuando es pecado y actúa como pecado, incluso allí [en el corazón], donde nadie más que Dios y la conciencia pueden ver.
Creo que el pecado es como una vela en un farol, donde el resplandor primero está dentro y luego, estalla a la vista por los cristales, o como los forúnculos y humores ulcerosos que son como las costras y materias del escorbuto'. Primero están dentro de la piel y después, estallan a la vista en el exterior. Lo mismo ocurre con el pecado. Es un humor maligno y una lepra irritante', expandiéndose en varios actos y operaciones secretas dentro de la mente. Luego, sale al exterior y se atreve a aventurar su práctica a los ojos del mundo. Aunque ese pecado nunca vea la luz, sigue siendo como un niño que está vivo, pero oculto en el vientre. Sin embargo, como ese niño es un hombre -un verdadero hombre allí encerrado en ese marco oculto de la naturaleza- así, el pecado es verdaderamente pecado, aunque nunca salga más allá del vientre que lo concibió y le dio vida...

Pero, ¿cuáles eran esos pecados ocultos de los que David deseaba ser limpiado? No, eso es un secreto. Él no presenta ninguno porque su deseo es ser librado de cada uno... Pero ¿por qué nosotros deberíamos desear ser limpiados de los pecados ocultos, ya sea de acciones secretas o de motivos secretos? Te daré varias razones para ello:
1. Porque los pecados ocultos se convertirán en pecados públicos si no son purificados. Es con el alma como es con el cuerpo, donde las enfermedades, primero se engendran y luego, se manifiestan. Y si no las extirpas en su raíz, pronto veras brotar su fruto. Es como el fuego que se enciende primero en el interior de la casa y allí, si no lo sofocas, se abrirá camino para llegar al exterior. "Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado" (Después, cuando la pasión ha concebido, da a luz el pecado; y cuando el pecado es consumado, engendra la muerte.[…]Santiago 1:15). Amados, recuerden esto: Aunque el primer terreno del pecado está dentro del corazón, la propensión` del pecado es salir al público. El niño en el vientre no presenta agonías más fuertes para salir de su alojamiento privado, que el pecado secretamente forjado para volar a la acción abierta y manifiesta. Amnón [estaba] enfermo con las concepciones pecaminosas de la lujuria incestuosa ¡y qué alboroto hubo allí hasta cuando cometió esa villanía! Si un hombre se pone a contemplar y meditar placenteramente en cualquier pecado, esa misma acción interior de su pecado, lo lanza a las aventuras exteriores o lo invita a ellas. Esto es lo mínimo que hace. Extrañamente, esto madura su inclinación natural. Además de eso, lo prepara para una tentación que se adapte a su manera. Satanás no necesitará tentar mucho a quien ya se ha tentado a sí mismo. [Para] el que obra el pecado en su corazón, cualquier débil oportunidad, lo atraerá a su vida. Treinta piezas de plata prevalecerán en un Judas codicioso, quien ya tenía el oro como amo en su corazón...
2. Los pecados ocultos son los que más nos engañan: Por tanto, límpialos. Hay engaño en todos los pecados: El alma es engañada por el pecado siempre que peca. ¡Pero los pecados ocultos son los que más nos engañan! Son los que más fácil prevalecen entre nosotros:
Primero, porque no tenemos ese estricto y espiritual juicio de los pecados internos como lo tenemos de los pecados externos. Muchas veces, los concebimos como pecados que no existen o como pecados livianos y veniales`. Empuñar una espada y atravesar el corazón de un hombre - ¡oh, éste es un terrible asesinato!-. Empuñar una palabra falsa y atravesar su buen nombre calumniosamente, creemos igual que esto puede ser malo. Pero matar a un hombre con pensamientos maliciosos, con complots y deseos vengativos, no, esto difícilmente se considera como un asunto que merezca culpa o, al menos, muy excusable. Amados, en la naturaleza del pecado está apoderarse del alma, fácilmente, sin conmoción ni debate; y ningún pecado se apodera tan fácilmente como aquellos que apenas imaginamos que son pecados. Ahora bien, somos propensos a pensar que los pecados ocultos, sean, escasamente, pecados.
En segundo lugar, porque la mayoría [de los pecadores] evitan pecar en los aspectos externos"... No cometen ni viven, visiblemente, en tales pecados porque no les gusta la vergüenza y temen el castigo. Pero ¿cuáles son esos pecados ocultos que ninguna ley del hombre puede alcanzar y ningún ojo del hombre puede escudriñar?... El pecado oculto -siendo invisible por lo tanto, escapa a todos los controles externos por la vista, el habla y el Juicio de los hombres. Tiene que atender, principalmente, a lo que dice la conciencia, que tal vez sea ignorante o esté adormecida. Y si habla, no se la tiene en cuenta. Ahora nota: de todos los pecados, mira más los que más fácilmente te engañan. Éstos son los que más comete el hombre, los que más le afectan y en los que más tiempo permanece. Puesto que, por lo tanto, los pecados ocultos se presentan de esta manera, ¿no es necesario trabajar para ser limpiado de ellos?
3. La fuerza del pecado está en el interior; por lo tanto, esfuérzate por ser limpiado de los pecados ocultos. Si un hombre tiene fiebre, de tal manera que su lengua arde en su boca y su carne se está cocinando con calor ardiente, sin embargo, la fuerza de esa fiebre no está en su espíritu, ni en su interior: [ellos] son incendiados por algún desorden enfermizo. Lo mismo sucede con el pecado. Aunque las acciones externas son bastante malas, las fortalezas están dentro del alma...
4. El principal objeto de la mirada de Dios, es la estructura interior y secreta del alma: Trabajad, pues, para ser limpiados de los pecados ocultos. "Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado" (Si observo iniquidad en mi corazón, el Señor no me escuchará.[…]Salmo 66:18). "He aquí, tú amas la verdad en lo íntimo" (He aquí, tú deseas la verdad en lo más íntimo, y en lo secreto me harás conocer sabiduría.[…]Salmo 51:6). Por eso, se dice a menudo en la Escritura que Él "escudriña la mente y el corazón", lo cual da a entender su observación especial de la estructura secreta. Es cierto que Dios acusa los pecados manifiestos. ¿Por qué? Porque no quiere que ninguno sea profano y, así mismo, emite acusación particular contra los pecados ocultos. ¿Por qué? Porque no puede soportar a ninguno que sea hipócrita. El hombre es para Dios lo que es en su interior. Si obras maldad en tu corazón, Dios te destruirá. Blanqueen su exterior con toda clase de expresiones piadosas: si aun así, pueden establecer una forma de pecar en su interior, no son más que hipócritas. El Señor los ve falsos y podridos, y El mismo, los desechará...

Hay muchas personas que se revuelcan en pecados ocultos. El Apóstol se quejó de ellos en su tiempo: "Porque vergonzoso es aún hablar de lo que ellos hacen en secreto" (l;f. 5:12). Habla de los que vivían en fornicación e inmundicia secretas. Hermanos, ¡cuántos hay que se envuelven ellos mismos en los pensamientos secretos de la maldad aborrecible y, aun, en las acciones secretas de la misma, como si no hubiera Dios para mirarlos, ni conciencia para vigilarlos, ni Día del Juicio ante el cual comparecer, cuán infinitamente odiosos deben ser a los ojos de ese Dios santo, quienes sc atreven a adorarlo en público y, sin embargo, en privado, se atreven a provocarlo en su cara de tal manera. Eres como una ramera que finge maravillosos afectos a su marido externamente y, sin embargo, en casa, viola el pacto de su Dios ante los ojos de su marido. Así, ante la compañía, finges tanto por Dios y, sin embargo, en privado, te atreverás a pecar delante de su rostro. Él le ve y tu conciencia lo sabe muy bien.
Hay, al menos, tres horribles pecados que cometes a la vez: Primero, ese mismo pecado que tanto quieres encubrir. Tal vez sea un pecado del más profundo tinte. Sí, fíjate en esto: los pecados más detestables, suelen ser los que se cometen en secreto, como los adulterios de Sodoma y esas terribles clases de contaminaciones, asesinatos y traiciones, etc.
Segundo, la hipocresía, la cual es una pantalla para tu pecado, una cubierta santa para un corazón y una [vida] práctica impíos. [Esto] hace al pecador mucho más vil a los ojos de Dios por cuanto, no sólo peca contra Dios, sino que arrebata, por así decirlo, algo de Dios para cubrir y paliar` su rebelión contra Él.
Un tercero es el ateísmo. Si no hay un ateísmo formal, si hay un ateísmo virtual. [Es] como si Dios no fuera Dios en secreto, sino sólo en público; como si Él pudiera ver [sólo] en la luz y no en la oscuridad; como si su ojo fuera, solamente, como el ojo de un hombre, mientras que Él es un ojo universal y es una Luz sin ninguna oscuridad.
Las ocasiones externas pueden inclinarnos a pecados ocultos. Amados, hay una trampa contra nosotros en casi toda la sociedad". Tenemos naturalezas tan viles que, así como una chispa de fuego enciende fácilmente una caja de yesca", [sólo] una palabra dicha, muchas veces, enciende un mundo de pasión, de malicia, de venganza dentro de nosotros. ¡Sí, el extravío de una mirada engendra en nosotros, secreto desdén y descontento! Sí, el desvío de una mirada puede inflamar el corazón con un exceso de lujuria. ¿No necesitamos entonces (juntando todas estas cosas), escudriñar nuestro interior para ver qué cuidado tenemos acerca y en contra de los pecados ocultos?


Bibliografía:
Alexander Gordon, Dictionary of National Biography; Portavoz de la Gracia.