Juan Segismundo, estadista alemán reformado, nació en Halle, Alemania, el 8 (18) de noviembre de 1572 y murió en Brandeburgo el 23 de diciembre de 1619.
Juan Segismundo, elector de BrandeburgoDurante el siglo XVI hubo varios cambios en la situación religiosa en Brandeburgo, dependiendo de la actitud del elector gobernante. Joaquín I (1499-1535) fue un estricto católico; bajo Joaquín II la Reforma de Lutero se introdujo en el país. El periodo de Juan Jorge (1571-98) fue el tiempo de la indisputada ola de luteranismo, pero su hijo Joaquín Federico se inclinaba hacia la doctrina calvinista. Juan Segismundo, hijo de Joaquín Federico, fue educado como luterano estricto, según las directrices de su abuelo, por Simon Gedicke, en ese tiempo predicador de la corte en Halle; pero en 1588 su padre lo envió, junto con su hermano Juan Jorge, a la universidad de Estrasburgo, donde ambos príncipes fueron favorablemente influenciados por el calvinismo. En 1605 estaba en Heidelberg, donde se hizo amigo del conde palatino Federico IV y de su esposa, la hija de Guillermo de Orange. Su relación personal con los príncipes y teólogos reformados le convirtió en un decidido oponente de la Fórmula de Concordia. Durante algún tiempo trató de mantener su cambio de convicciones en secreto, pero en 1613, el día de la Ascensión, se celebró un culto reformado en la capilla de la corte, con ocasión de la visita del landgrave Mauricio, para gran humillación del clero luterano. En otra ocasión, Martin Füssel, superintendente de Zerbst, administró la Cena según el modo reformado. Simon Gedicke, preboste de la catedral, protestó contra la infracción de los derechos parroquiales de Brandeburgo, publicando un tratado, Von den Ceremonien bei dem heiligen Abendmahl (1613), contra los calvinistas, especialmente contra Salomo Finck, predicador de la corte recién llamado de Königsbgerg, quien era un decidido calvinista. Un comité estamental solicitó a Christoph Pelargus, superintendente general de la Marca y profesor de teología en Francfort sobre el Oder, que procediera oficialmente contra el predicador de la corte; pero su negativa le hizo también sospechoso de calvinismo. Ante el elector se presentaba la disyuntiva de tomar medidas contra Finck y Pelargus o declarar su adhesión a la fe reformada. Escogió lo segundo y el 18 de diciembre de 1613 anunció al clero que no pretendía controlar las conciencias de sus súbditos, del mismo modo que nadie podía dictarle a la suya. Prohibió los estallidos inoportunos desde el púlpito, permitiendo la comunión a la manera reformada. Se justificó apelando a la enmendada Confesión de Augsburgo (Augustana variata) que, dijo, fue admitida en el reino sajón. En un edicto de 24 de febrero de 1614 prohibió de nuevo las invectivas desde el púlpito y proclamó como base de doctrina para todos los predicadores "la doctrina de la palabra divina según nuestros principales símbolos (incluyendo el de Calcedonia), la corregida Confesión de Augsburgo y la Apología." El 21 de febrero de 1614 se diseñó un plan completo para someter al país a la fe reformada. Luteranos estrictos como Gedicke y Willich, archidiácono de San Pedro, se vieron obligados a huir, llamando el elector a Abraham Scultetus para llevar a cabo el nuevo plan. Por su consejo se publicó el 10 de mayo una "Confesión de las iglesias reformadas de Alemania", intentando mostrar el prefacio que incluso tras la Reforma quedaron todavía muchos errores católicos en la nueva fe, siendo necesario reformar la iglesia de Brandeburgo de nuevo para equipararla con otras iglesias evangélicas. Esta confesión era una reimpresión de otra publicada primero en Heidelberg en 1562. El mismo año el elector publicó su propia confesión de fe, la Confessio Sigismundi. No es una confesión completa, pues toca meramente los puntos de controversia. El elector reconoce de nuevo los símbolos principales y la corregida Confesión de Augsburgo como bases de doctrina, mientras que condena los demás escritos "ideados por los hombres", queriendo referirse principalmente a la Fórmula de Concordia. Rechaza la doctrina de la ubicuidad y la doctrina luterana de la communicatio idiomatum; en el bautismo rechaza la ceremonia del exorcismo; en la Cena el pan y el vino son símbolos visibles de la gracia invisible. El pan debe ser ácimo y el partimiento del pan debe preservarse según el ejemplo de Cristo. Adopta la doctrina de la elección. La Confessio Sigismundi se hizo autoritativa entre los reformados en las partes orientales de Brandeburgo-Prusia.
Juan Segismundo, elector de BrandeburgoAunque el elector declaraba su intención de no interferir en la fe su pueblo, continuó la "reforma" del país, por la constitución de un concilio eclesiástico que tenía que cuidar de los intereses de la fe reformada. El 3 de octubre tuvo lugar una disputa entre luteranos y reformados, pero los primeros fueron tan tímidos en la afirmación de sus derechos que el elector mismo cortó el coloquio y obligó a cada presente a observar el edicto de 24 de febrero. La esperanza del clero dependía ahora de la intervención de los estamentos. En 1615 los estamentos se quejaron seriamente de que predicadores de posición dudosa les habían sido impuestos, exigiendo el nombramiento de luteranos en las escuelas y la universidad, negándose a reconocer a Pelargus como superintendente general y pidiendo al elector la renovación y confirmación de sus antiguas peticiones para la protección del luteranismo. Una vez que hicieron sus demandas por cuarta vez, el elector vio aconsejable someterse, declarando que "todo el que lo deseara en su país podía adherirse a la doctrina de Lutero y la incambiada Confesión de Augsburgo, así como al Libro de Concordia." No obstante, la propaganda en favor de la confesión reformada continuó. El concilio eclesiástico siguió con su actividad, supliéndose profesores reformados para la universidad e instituto; los predicadores reformados presidían sobre las congregaciones luteranas y Pelargus en su afán de paz ordenó también al clero reformado. Pero tras 1616 la oposición contra las renovaciones se hizo tan fuerte y general entre el clero y el laicado que en 1618 el concilio eclesiástico tuvo que disolverse, llegando así a su fin la "obra de la Reforma" en la Marca de Brandeburgo. La Iglesia luterana fue preservada, quedándose casi solo el elector en su cambio de confesión. Su esposa junto con sus hijas se adhirieron fielmente al credo luterano. Su cambio de confesión le supuso al elector problemas con el ducado de Prusia, del que era señor feudal. Los estamentos prusianos declararon que al adoptar la confesión reformada, el elector había violado las leyes fundamentales del ducado. Sus teólogos, Pelargus y J. Bergius, se negaron a aceptar una invitación del sínodo de Dort (1618), no adquiriendo sus decisiones autoridad ninguna en Brandeburgo. Los sucesos en Brandeburgo ocasionaron la publicación de una gran masa de literatura polémica. Entre 1613 y 1619 aparecieron 231 tratados, estando entre los contribuyentes por el lado luterano Leonhard Hutter, Hoë von Hoënegg y Friedrich Balduin; los que defendían la fe reformada fueron casi todos anónimos.