Historia
SERAPIÓN DE HERACLEA
Serapión de Heraclea fue obispo de esa ciudad. Crisóstomo de Constantinopla ordenó al diaconado a una persona llamada Serapión y le asignó los deberes de archidiácono. Apoyó al obispo en sus medidas disciplinarias y por su severidad ahondó la brecha entre obispo y clero. Mientras Crisóstomo estuvo en Éfeso le confió a Serapión la administración de la diócesis; en este tiempo Severiano de Gábala estaba en la capital intrigando contra Crisóstomo y Serapión tuvo que expulsarlo. Tras su regreso de su primer exilio, Crisóstomo hizo a su ayudante obispo de Heraclea en Tracia. Serapión compartió las posteriores desgracias de Crisóstomo, siendo privado de su obispado y deportado a Egipto.