Historia
SERGIO Y BACO
Sergio y Baco fueron dos mártires sirios de principios del siglo cuarto. Según el Acta y la Passio Sergio y Baco eran dos oficiales al servicio del emperador Maximino Daia (305-313), quienes consiguieron de él completa confianza y alto rango en el palacio. Pero fueron denunciados como cristianos al emperador por envidiosos enemigos. Él entonces les ordenó que fueran al templo de Júpiter y ante su rechazo los vistió con atuendos femeninos y les llevó por las calles de la ciudad, enviándolos a Antíoco, prefecto de Barbaliso (Beth Balash). Tras vanos intentos para apartarlos de su fe, Baco fue golpeado hasta la muerte con correas, mientras que Sergio fue obligado a ponerse unas sandalias en cuyas suelas se habían puesto clavos, siendo llevado a Resafa en Commagene y allí fue decapitado. La fama de los mártires se esparció muy pronto y una iglesia en Siria oriental se dice que fue dedicada en su honor ya en el año 354 (P. Le Bas y W. H. Waddington, Voyage archéologique en Grèce et en Asie Mineure, volumen iii, nº 2124, París, 1827), mientras que en 512 otra fue dedicada a ellos y a Leoncio en 512. En una de las iglesias dedicadas a Sergio, Teodora, la consorte de Justiniano, presentó una cruz enjoyada, que después se llevaron los persas y fue devuelta a Gregorio de Antioquía por Chosroes de Persia en 593. La reputación de los mártires se difundió en el oeste. En Roma hubo un oratorio en el lado norte de la basílica Vaticana (Römische Quartalschrift, 1896, p. 243) y otro memorial a ambos mártires en Roma está atestiguado por el Liber Pontificalis (edición Duchesne, i. 512, París, 1886). En Francia y otras partes sus nombres fueron honrados, como en un claustro en Angers y una iglesia en Chartres (E. Le Blant, Inscriptions chrétiennes de la Gaule, i. 305, París, 1850). En el arte cristiano son representados en armadura con ramas de palma. Su día en la Iglesia oriental y occidental es el 7 de octubre.