SeverinoA la muerte de Honorio I (12 de octubre de 638), estalló en Roma una revuelta y aunque el romano Severino fue escogido para sucederle, el ejército, codicioso de la alegada riqueza del nuevo papa y ayudado por el pueblo, rodeó Letrán. Tres días más tarde el jefe de los amotinados, el cartulario Mauricio, precintó los tesoros de la Iglesia, mientras que a su instigación el exarca de Rávena, Isaac, desterró al clero dirigente y se apoderó del tesoro. Bajo esas condiciones Severino no podía ser entronizado, especialmente porque la confirmación imperial, entonces necesaria, faltaba. No fue hasta el 28 de mayo de 640 que el papa fue entronizado y el 2 de agosto del mismo año murió. Es importante sólo por haber defendido la doctrina de las dos energías y las dos voluntades en Cristo, oponiéndose de este modo a la ekthesismonotelita y a la línea de su predecesor.