Sepulcro de Sewall de Bovill en la catedral de York Fotografía de Wenceslao Calvo
Fue alumno en Oxford de Edmund (Rich), el futuro arzobispo de Canterbury. Se dice que Edmund, estrechamente asociado a Sewall, predijo la futura promoción y problemas de su amigo. Hacia 1240 Sewall fue hecho deán de York. Tuvo la prebenda de Fanton, en la misma iglesia, ya en 1257. Mientras era deán escribió a Inocencio IV en apoyo del proceso de canonización de Edmund. Algunas constituciones elaboradas por él como deán de York, en 1252, están en Cotton MSS. Vitellius A. ii. f. iii. Antes del 16 de enero de 1250 fue hecho archidiácono de York. A la muerte del arzobispo Gray en 1255 los canónigos lo eligieron para la sede vacante. El rey se negó a dar su consentimiento alegando que Sewall era de ilegítimo nacimiento. El 1 de octubre el capítulo determinó emprender una apelación a Roma, otorgando el papa una dispensa que removía el defecto de nacimiento y confirmaba la elección. El rey se vio obligado a dar su consentimiento el 4 de mayo de 1256 y Sewall fue consagrado en York el 25 de julio por Walter de Cantelupe, obispo de Worcester. Poco después de su consagración, Adam de Marisco le envió una larga carta aconsejándole que tomara al obispo Grosseteste como su ejemplo. El papa reclamó el derecho de designar para el deanato por la vacante de Sewall y en 1257 un italiano, Jordan, fue por su autoridad fraudulentamente instalado. Sewall resistió la intrusión y a consecuencia fue suspendido de su cargo y excomulgado. No está claro si fue absuelto antes de su muerte, pero la disputa quedó comprometida por la provisión de una pensión para Jordan. El 20 de julio de 1257 Sewall fue uno de los comisionados señalados para decidir la disputa entre Alexander de Escocia y sus nobles. Fue enterrado en el crucero meridional de la catedral de York, donde su tumba está marcada por una losa de mármol que lleva una cruz.
El gobierno de Sewall como arzobispo se vio perturbado por su batalla con el papa, quien en su lecho de muerte le citó a juicio. Pero sus sufrimientos y resistencia a la intrusión papal le ganaron gran popularidad. Matthew Paris le describe como hombre humilde y santo, bien capacitado en derecho y otras ciencias. Bale le atribuye: Breviloquium ad Alexandrum papam; Sermones et Epistolæ y Ad suos Sacerdotes.