Historia
SEWALL, SAMUEL (1652-1730)

Se dice que el joven Samuel "nació para ser educado" y a su llegada a la casa en Newbury que su padre había preparado para ellos, fue puesto bajo el cuidado del ministro de la localidad, quien le instruyó en aquellos temas que la harían elegible para ser admitido en Harvard en 1671. Samuel amaba los libros y debatía asuntos teológicos con pasión. Parecía lógico que Edward Taylor se convirtiera en su "compinche". Ambos eran un poco viejos antes de tiempo, muy conservadores en asuntos de doctrina eclesiástica y aprensivos ante la secularización de la época. Sewall se quedó como tutor residente y tras terminar su titulación (siendo su tesis la naturaleza del pecado original) le fue señalado el cargo de custodio de la biblioteca del colegio. Mantuvo estrechos lazos con Harvard y su alumnado.
Siete de los once miembros de la clase de Sewall fueron ministros, lo cual era el fin que perseguía. Durante toda su vida fue un ratón de biblioteca, familiarizado con todas las sutilezas teológicas y dado que viajó extensamente por Massachusetts regularmente, pocas personas estaban más informadas que él de las actividades de las iglesias locales. Pero debió ser evidente para él en sus últimos años en Harvard que su verdadera tendencia iba en otra dirección, por lo que rehusó ocupar un púlpito en Woodbridge, New Jersey. Una razón debió ser que la ciudad de Boston era atractiva para él, pues a pesar de su lado introspectivo, el temperamento de Sewall era social. Su matrimonio en 1676 con Hannah Hull, hija del acaudalado comerciante John Hull, determinó la carrera de Sewall. Aprendió cómo administrar los intereses de su suegro y tras la muerte de éste en 1684 se convirtió en la figura principal en la gran vida mercantil de la ciudad. Aprendió cuándo pedir prestado y cuándo prestar, llenando sus navíos con artículos que los londinenses querían comprar, sabiendo anticiparse a la demanda pública en Nueva Inglaterra para los artículos ingleses, que su agente en Londres compraba y cargaba en los barcos.
La capacidad de Sewall para administrar su fortuna le dejó tiempo para dedicarse a su pasión por los deberes cívicos. Su diario, que comenzó en 1673 y continuó durante 56 años, revela que la vida privada y pública de Sewall eran una. En 1679 fue elegido agente y representó al rey en asuntos militares, esforzándose desde entonces hasta 1729 en ser identificado más como servidor público que como importador. Representó a la localidad de Westfield en la corte general (o legislatura de Massachusetts), moderando reuniones públicas, sirviendo como magistrado, oficiando matrimonios y ejecutando testamentos, convirtiéndose en juez del tribunal supremo en 1692 y fiscal en 1717. Se deleitaba en las ceremonias de su cargo y prefería las antiguas formas a las nuevas. Su respeto por la tradición le hacía a veces inflexible y pomposo, pero para Sewall la apariencia importaba. Sin embargo, no fue ignorante de sus propios pecados o los pecados de la comunidad. El 14 de enero de 1697, día de ayuno, Sewall puso en manos de su ministro, Samuel Willard, una confesión de sus errores en los juicios de Salem. Fue el único juez de los casos de brujería que lo hizo. La declaración se leyó en voz alta desde el púlpito y se puso en un lugar visible para que todos la leyeran. Tres años después publicó el primer tratado anti-esclavista en América, The Selling of Joseph, afirmando que recibió "reprobación y duras palabras" por su trabajo. En asuntos de disciplina eclesiástica fue estricto, como su amigo Taylor, pero en asuntos de esclavitud dio la bienvenida al cambio.