Historia

SHAFTESBURY, ANTHONY ASHLEY COOPER, SÉPTIMO CONDE DE (1801-1885)

Anthony Ashley Cooper, séptimo conde de Shaftesbury, filántropo inglés, nació en Londres el 28 de abril de 1801 y murió en Folkestone el 1 de octubre de 1885.

Anthony Ashley Cooper, por Francis Grant
Anthony Ashley Cooper, por Francis Grant
En el parlamento.
Era el hijo mayor del sexto conde, y de Ana, cuarta hija del tercer duque de Marlborough. Fue educado en Harrow, y en Christ Church, Oxford, obteniendo un primer puesto en clásicas en 1822. En 1832 logró su maestría y en 1841 recibió el doctorado en derecho civil. Entró en el parlamento como Lord Ashley en 1826 como miembro por Woodstock, municipio de Marlborough, y dio apoyo general a los gobiernos de Liverpool y Canning. Volvió por Dorchester en 1830 y 1831 y se sentó por Dorsetshire desde 1833 hasta 1846. Su primer discurso fue una sincera súplica a favor de una subvención propuesta para la familia del Sr. Canning, después de su repentina muerte. En 1828, bajo el duque de Wellington, obtuvo el puesto de comisario de la junta de control y en 1834 Sir Robert Peel le hizo lord del almirantazgo. Si hubiera elegido una carrera política, su rango, relaciones y altas habilidades y carácter podrían haberle llevado a los cargos más elevados del Estado dentro de su alcance. Pero estaba fascinado por la promoción de la reforma filantrópica y en el ardor de su entusiasmo por esta línea de acción, consideró mejor mantener una posición un tanto independiente en relación con la política.

En 1830 se casó con Lady Emily Cowper, hija de Earl y Lady Cowper, y por el posterior matrimonio de Lady Cowper con Lord Palmerston se convirtió en hijastro del futuro primer ministro. En 1851, a la muerte de su padre, le sucedió en el título. Lady Shaftesbury murió en 1872, afligida de pena por su marido. Tenía seis hijos y cuatro hijas.

En favor de los enfermos mentales.
El primer abuso social que provocó el interés de Ashley fue el tratamiento de los dementes. En 1828, el señor Gordon, un benevolente miembro del parlamento, impulsó un comité para investigar la cuestión; el interés de Ashley se despertó y él mismo fue nombrado parte del comité. No satisfecho con las consultas oficiales, hizo mucho para conocer personalmente la verdadera condición de los enfermos en confinamiento, viendo tan angustiosa evidencia de malos tratos que al año siguiente presentó un proyecto de ley. Durante el resto de su vida se interesó por el asunto y antes de su muerte había logrado una reforma completa de las Lunacy Acts, efectuando una mejora incalculable en la condición de la desafortunada clase que antes había sido tratada con tanta severidad y crueldad. Este puede ser catalogado como el primero de sus servicios a la filantropía.

En favor de mujeres y niños.
Su siguiente esfuerzo fue reformar la ley para el empleo de los trabajadores en minas y fábricas. Hacia el tiempo en que entró al parlamento la condición de los trabajadores en las fábricas, y sobre todo de los niños, había comenzado a atraer la atención de algunos. En el parlamento W. J. Sadler y el señor Oastler se ocuparon del asunto con gusto; el Sr. Sadler, en particular, como Shaftesbury después dijo con mucha generosidad, 'mantuvo la causa en el parlamento con elocuencia y energía sin rival.' Al perder su escaño Sadler en las elecciones de 1833, Ashley se encargó del movimiento. Su propuesta de que el periodo de trabajo debía limitarse a diez horas al día, al principio encontró la más feroz oposición. Un proyecto de ley que introdujo fue tan mutilado por el gobierno que lo rechazó; fue finalmente sacado adelante, pero no era satisfactorio. Una profunda impresión causó Ashley al describir las visitas que hizo a los hospitales de Lancashire, donde encontró a muchos trabajadores que habían quedado lisiados y mutilados por las condiciones de su trabajo. Volviendo después al asunto, mostró las enormes males y miserias que producía el sistema existente, pero el gobierno no se movìó. Así que a finales de 1844 su propuesta de un límite de diez horas fue rechazada. No fue hasta 1847, cuando Ashley estaba fuera del parlamento, que se aprobó la ley. El funcionamiento del acta demostró ser satisfactorio y muchos que al principio fueron los oponentes más vehementes, después reconocieron la magnitud de la mejora. Muchas veces en el periodo posterior de su vida, Ashley vio las leyes de las fábricas modificadas y ampliadas. Nuevas tareas se pusieron a su alcance. Siempre sostuvo que nunca descansaría hasta que la protección de la ley se extendiera a todo el conjunto de los trabajadores.

Anthony Ashley Cooper, con 33 años de edadgrabado de Edgar Barclay
Anthony Ashley Cooper, con 33 años de edad
grabado de Edgar Barclay
Durante esta batalla las minas atrajeron su atención. Aquí también los espantosos males salieron a la luz, especialmente con respecto a las mujeres y niños. Muchas mujeres trabajaban bajo tierra, de forma tal que tendían a degradarlas al nivel de los animales. Niños, a veces de no más de cuatro o cinco años de edad, trabajaban en la oscuridad, en algunos casos hasta dieciocho horas al día, sacados de la cama a las cuatro de la mañana y completamente faltos de instrucción, ya fuera en días laborables o domingos. A menudo estaban sujetos por una cadena a los carros que tenían que arrastrar por el eje. La oposición quedó muda por estas revelaciones. Un acta se aprobó en 1842 por el interés de Ashley aboliendo el sistema, que había conducido a abusos clamorosos, excluyendo a mujeres y niños de menos de trece años de empleos subterráneos.

El tratamiento de los 'muchachos saltarines', como se llamaba a los aprendices de limpiachimeneas, fue otro de los abusos que se impuso remediar. Si el mal aquí no era tan patente como en las fábricas y minas, era solo porque la ocupación era más limitada. Ashley logró un acta para la protección de los aprendices y muchos años después, cuando se descubrió cierta laxitud en la administración, tomó medidas para imponerla más rígidamente.

El país estaba muy agitado en ese tiempo por el asunto de las leyes del maíz. Hasta entonces Ashley había actuado en general con la facción conservadora, pero creyendo que era necesario un cambio en las leyes del maíz, renunció a su escaño por Dorset en enero de 1846 y durante un tiempo estuvo fuera del parlamento. En el siguiente parlamento volvió (30 de julio de 1847) por la ciudad de Bath. El ocio que tuvo al retirarse del parlamento lo empleó en visitar los barrios pobres de Londres para adquirir un conocimiento más completo de la condición de las clases trabajadoras. Una declaración de algunas de sus experiencias en este campo se publicó en un artículo en Quarterly Review, de diciembre de 1846. Su interés se intensificó especialmente en dos vertientes: La educación de los pobres desatendidos y la mejora de las viviendas de la gente.

El movimiento para las 'escuelas de harapientos', como ahora se llamaban, o 'escuelas de alimentación industrial', como el Sr. Sheriff Watson de Aberdeen había propuesto llamarlas, ya había sido inaugurado en el norte del reino. Ashley se convirtió en el campeón de la causa en el parlamento. En 1848 informó a la Cámara de los Comunes que diez mil niños habían entrado en las escuelas de harapientos, habiendo motivos para tener esperanza. Durante treinta y nueve años ocupó el cargo de presidente de Ragged School Union y durante ese tiempo hasta trescientos mil niños estuvieron bajo la influencia de la sociedad. Shoeblack Brigade fue el resultado de otro esfuerzo de la misma clase. En un tiempo contó con 306 miembros y sus ingresos en un año fueron de 12.000 libras. Refuge and Reformatory Union fue un movimiento parecido, que llegó a tener 589 viviendas, con capacidad para cincuenta mil niños. El proyecto de ley de Lord Palmerston para el cuidado y la reforma de los delincuentes juveniles, que tuvo una influencia tan benéfica, fue fruto de la influencia de Shaftesbury.

En favor de las clases desfavorecidas.
Muy pronto quedó profundamente impresionado con la importante influencia de las viviendas sobre la gente en sus hábitos y carácter. A las miserables condiciones de sus casas atribuyó dos tercios de los trastornos que prevalecían en la comunidad. En 1851 llamó la atención sobre la cuestión en la Cámara de los Comunes. Se aprobó la Ley de Alojamiento, que Dickens calificó como la mejor composición legislativa que procedió del parlamento inglés. Pero representaba solo una pequeña porción de sus tareas para la mejora de las casas. Las ideas que tan clara y poderosamente proclamó, llevó a muchos a tomar medidas prácticas para reformar el abuso. El plan de Peabody fue al menos indirectamente fruto de sus esfuerzos. El 3 de agosto de 1872 se puso la primera piedra de los edificios en Battersea, llamado Shaftesbury Park Estate, que contenía mil doscientas casas, con capacidad para ocho mil personas. En su propia finca en Wimborne St. Giles construyó un poblado modelo, donde se amueblaron las casitas con todos los elementos de la vida civilizada, teniendo cada una asignada un cuarto de acre, siendo el alquiler de solo un chelín a la semana. Como presidente de la junta central de salud pública realizó muchas reformas, especialmente durante la epidemia de cólera en 1849. También fue presidente de una comisión sanitaria para Crimea, respecto a lo cual Florence Nightingale escribió que 'salvó al ejército británico'.

Cristiano comprometido.
Además de originar y promover activamente hasta el final de su vida las reformas sociales enumeradas, Shaftesbury tomó un interés activo en la Biblia, las misiones y otras sociedades religiosas, estando muy identificado con algunas de las más importantes. Fue presidente de la Sociedad Bíblica durante gran número de años. La London City Mission, que efectuaba su obra entre los pobres de Londres, le interesó profundamente. La Church Missionary Society, así como las sociedades misioneras de los no conformistas, encontraron en él un ardiente amigo. Tuvo gran agrado en Young Men's Christian Association. Fue el originador principal de un movimiento para la celebración de servicios religiosos en salas de teatro y música, movimiento que había defendido en la Cámara de los Comunes de la acusación de mezclar la religión con escenas de frivolidad.

De la variedad y amplitud de propósitos a los que dirigió su vida, se puede formar una idea a partir de la enumeración por el chambelán de la ciudad, cuando Londres le otorgó un reconocimiento público. El chambelán se refirió a sus tareas en relación con Climbing Boys Act, Factory and Ten Hours Acts, Mines and Collieries Regulation Acts, el establecimiento de las escuelas de harapientos, refugios para niños y niñas, su participación en la abolición de la esclavitud, la protección de los dementes, la promoción de Misión Ciudadana y la Sociedad Bíblica, y asimismo sus esfuerzos para la protección de los animales torturados.

En religión Shaftesbury fue un muy cordial y ferviente partidario de las ideas evangélicas. El ritualismo y el racionalismo le eran igualmente aborrecibles. Aunque estaba apegado a la Iglesia de Inglaterra, sus simpatías estaban con el evangelicalismo donde estuviera. Algunas veces se expresó contra sus oponentes con excesiva severidad de lenguaje, inconsistente con su habitual moderación. Todos los movimientos en el parlamento y en otros lugares en armonía con las ideas evangélicas, como la de Sir Andrew Agnew para la protección del domingo, la unión de la religión y la educación y la oposición a la Iglesia católica, encontraron en él un cordial abogado. Pero su corazón estaba movido especialmente por el verdadero bienestar de las personas. Al revés que un demagogo, reteniendo siempre una cierta aristocracia que valoraba su rango social, estuvo tan profundamente interesado en la gente como el más ardiente demócrata. Odiando el socialismo y todos los planes de violencia revolucionaria, deseaba fervientemente ver a las multitudes disfrutar de una mayor proporción en las comodidades de la vida. Tenía plena confianza en el poder del cristianismo para efectuar las mejoras necesarias, siempre que sus principios fueran aceptados y ejecutados y su espíritu se difundiera arriba y abajo.

Anthony Ashley Cooper
Anthony Ashley Cooper
Influencia saludable.
En varias ocasiones, y sobre todo después de que conociera a Lord Palmerston, Shaftesbury fue invitado a unirse al gabinete. En una ocasión le ofrecieron la cancillería del ducado de Lancaster, pero al ser con la condición de que se opusiera a la dotación de Maynooth, rechazó el puesto. Comenzando su carrera como conservador, su interés por la gente y un amor muy genuino por la libertad civil y religiosa lo atrajo hacia el lado popular. Su libertad de los lazos de facción a veces le permitía actuar como mediador, cuando un entendimiento entre las partes era indispensable. En muchos asuntos confidenciales fue el consejero de Lord Palmerston y especialmente en el nombramiento para obispados vacantes y otros cargos importantes en la Iglesia de Inglaterra. Su gran influencia con el pueblo fue reconocida en tiempos de peligro. Fue más de una vez consultado por la reina y el príncipe consorte para resolver emergencias. En 1848, cuando se creía que la turba de Londres estaba planeando graves disturbios, Ashley fue solicitado para emplear su influencia y prevenir el problema. Convocó en su ayuda a la Misión Ciudadana y durante semanas hicieron fervientes esfuerzos para frenar a la multitud, con el resultado de que cuando el pánico fue vencido, Sir George Gray, secretario de la cámara, le escribió agradeciéndole a él y a la Misión Ciudadana su valiosa ayuda. En una ocasión recibió un memorial de cuarenta notorios ladrones de Londres, pidiéndole que se reuniera con ellos. Cumplió con la solicitud y se dirigió a una reunión de 450, a quienes les suplicó abandonar sus malos caminos, con tanto éxito que la mayor parte, valiéndose de un plan de emigración, fueron rescatados de una vida de crimen.

Evaluación.
Físicamente Shaftesbury era alto y apuesto, con una figura imponente y bien plantado. Hablaba con claridad, fuerza y precisión, siendo altamente efectivo sin tener mucho de orador. De vez en cuando recibió valiosos testimonios de la clase en cuyo beneficio trabajaba. Uno de tales, que valoró mucho, fue un colosal busto presentado a Lady Shaftesbury en 1859 por cuatro mil operarios de Lancashire. Otro fue un burro que le regalaron los vendedores callejeros de Londres. Cumplió ochenta años con una gran reunión pública en Guildhall, presidida por el alcalde y representada de parte del gobierno por W. E. Forster, que no solo ensalzó los logros de Shaftesbury, sino que los consideró su ejemplo. En 1884 recibió la condecoración de la ciudad de Londres. En mayo de 1885 fue honrado con una alocución de los antiguos alumnos de las escuelas de harapientos. En respuesta declaró que preferiría ser presidente de las escuelas de harapientos que de la Royal Academy; pero para sí mismo diría que el sentimiento en su corazón era: '¿Qué tienes que no hayas recibido?.'

Shaftesbury conservó una gran parte de su vigor tanto de mente como de cuerpo hasta casi el final de su vida. Las enfermedades de la vejez se mostraron principalmente en la gota y sordera. En el otoño de 1885 fue a Folkestone para cambiar de aires, pero cogió un enfriamiento en los pulmones que le llevó a la muerte.

Las vidas de Howard, Elizabeth Fry, Wilberforce y otros grandes filántropos están asociadas principalmente con una sola causa, pero la de Shaftesbury con media docena. Al principio tuvo que lidiar con una oposición vehemente; durante la última parte de su carrera tuvo el aplauso de la comunidad, encontrando ayudantes dispuestos en todos los estratos de la sociedad, no teniendo más grave oponente que la vis inertiae de un adormecido público. De hecho, fue la personificación del espíritu filantrópico del siglo XIX. Carlyle, en su Latter-Day Pamphlets, ha escrito bastante severamente en contra de 'este plan de azucaradas bobadas filantrópicas', pero su sarcasmo no cuadra con Shaftesbury. Lo que horrorizaba a Carlyle era mimar a los criminales y aumentar las cargas de trabajadores honestos en interés de sinvergüenzas. Carlyle escribió en nombre de la justicia. En el mismo nombre trabajó Shaftesbury. Reparar el mal fue el objeto de sus primeras empresas. Llevó el mismo principio con él a lo largo de su vida. Su mente no apreciaba mucho los cambios políticos que procuraban elevar la posición social del obrero, ni favoreció cuando otros los hicieron avanzar. Promover la industria, el autocontrol y el trabajo útil, para hacer fieles hombres a las obligaciones del hogar, del país y de la religión, fueron sus constantes objetivos. No es fácil saber cuánto de la vida de Shaftesbury sirvió de prevención a la revolución en Inglaterra, al suavizar el enfrentado espíritu entre ricos y pobres.