Historia
SHELDON, GILBERT (1598-1677)

Muchas cartas durante esos años antes de la muerte del rey le muestran en constante contacto con los dirigentes monárquicos, especialmente con Hyde, quien le hizo uno de los fiduciarios de sus documentos. El 30 de marzo de 1648 fue expulsado de su rectoría de All Souls por los visitadores parlamentarios. El 12 de abril del mismo año los visitadores firmaron una orden para custodiarlo por negarse a entregar su alojamiento, siendo llevado por la fuerza. Encarcelado en Oxford tuvo 'gran recurso de personas', ordenándose que fuera trasladado a Wallingford Castle con Henry Hammond, pero el gobernador se negó a recibirle. No fue liberado hasta finales de 1648, a condición de que permaneciera a 8 kilómetros fuera de Oxford o en la isla de Wight, donde estaba el rey.
Se retiró a Sneltson en Derbyshire, quedándose allí o con amigos en Staffordshire y Nottinghamshire tras la Restauración. Fue constante en defender a los clérigos pobres y al rey Carlos II en el exilio. Se escribió con Jeremy Taylor, a quien apoyó grandemente, y con Hyde, ante quien afeó severamente la conducta de la corte exiliada. A la muerte de Palmer, a quien los visitadores habían hecho rector de All Souls en su lugar, el 4 de marzo de 1659, fue restaurado al puesto. Ya había sido mencionado para uno de los obispados vacantes, cuando había sido propuesto para ser consagrado secretamente en 1655.
En la Restauración se encontró con Carlos en Canterbury, siendo hecho deán de Chapel Royal, gozando desde el principio de alta consideración. 'Sois la única persona cercana a su majestad en la que tengo confianza' le escribió el anciano Brian Duppa, obispo de Salisbury, el 11 de agosto de 1660. El 9 de octubre de 1660 fue elegido obispo de Londres en lugar de Juxon. Fue confirmado el 23 de octubre y consagrado el 28 en la capilla de Enrique VII. También fue nombrado rector de Savoy y jurado del consejo privado. La conferencia de Savoy se celebró en sus aposentos, siendo inaugurada por él con una instrucción de que 'nada se haría hasta que todas las objeciones puritanas hubieran sido formuladas y consideradas.' Durante la conferencia aparecía raramente y no tomó parte en ella, aunque se entendía 'que tenía el poder de disponer'. También se dice que estuvo vigorosamente a favor de la aplicación de las leyes de uniformidad y sus documentos contienen muchas cartas de estadistas, jueces y obispos sobre esa cuestión, especialmente las cartas de los obispos ingleses, escoceses e irlandeses. Creó una comisión para consagrar a los nuevos obispos escoceses, 'que no estuviera prejuiciada hacia los privilegios de la Iglesia de Escocia', ejerciendo prácticamente los poderes de un arzobispo, debido a la edad y enfermedad de Juxon. A la muerte del primado fue elegido el 6 de junio de 1663, siendo confirmado el 31 de agosto y restauradas las temporalidades el 9 de septiembre.
Desde esa fecha su actividad política se incrementó. Los documentos estatales contienen muchas referencias a su nombramiento como árbitro en casos difíciles de peticiones presentadas a través suya y a investigaciones confiadas en sus manos por el rey, especialmente en referencia a la marina. Uno de sus primeros actos fue arreglar con Clarendon que el clero no debía gravar impuestos en convocación. Fue elegido canciller de la universidad de Oxford en 1667 al dimitir Clarendon el 20 de diciembre, pero nunca tomó posesión del cargo, dimitiendo el 31 de julio de 1669. Construyó en Oxford, totalmente a sus expensas, el teatro conocido como 'The Sheldonian' para la realización del 'Act, or Encænia.' Fue inaugurado el 9 de julio de 1669. El costo total fue de 12.339 libras, gastándose 2.000 también en 'comprar tierras cuyas ganancias ayudaron a la construcción.' Wren, que era el arquitecto, le dijo a Evelyn que el costo fue de 25.000 libras. Sheldon prestó mucho interés a las antigüedades de la universidad. Durante la República salvó de la universidad la copia de los estatutos de Laud (Authenticus Liber Statutorum) y los presentó a Clarendon cuando fue canciller, quien los restauró. Prestó particular atención a Anthony à Wood, dándole 'gran estímulo a que siguiera en sus estudios'. Sus relaciones con la universidad fueron totalmente generosas y juiciosas tanto como visitador como canciller. A pesar de su severidad contra los disidentes y su participación en la aprobación del Corporation Act, parece haber promovido en ocasiones, y frecuentemente protegido, a los teólogos no conformistas. Aunque fue uno de los más destacados consejeros del rey, no dudó en reprobar a Carlos por su adulterio y negarle la comunión por ese motivo. En 1667 sus protestas le costaron el favor del rey.
No fue menos asiduo en el desempeño de sus deberes espirituales. Sus documentos le muestran diligente en reprobar a obispos por descuido del deber, animando a los solícitos e investigando todos los casos de dificultad o escándalo. Durante la peste se quedó en Lambeth 'todo el tiempo del mayor peligro y con su extensa caridad preservó a gran número con vida, que podían haber perecido por sus necesidades; por sus afectuosas cartas a todos los obispos procuró grandes sumas que procedieron de todas partes de su provincia.' Fue igualmente diligente en la colecta para la reconstrucción de San Pablo, dando más de 4.000 libras de su patrimonio antes y después del incendio. En la supervisión de la obra de la Iglesia de Inglaterra más allá de los mares mostró una actividad especial; uno de sus últimos actos fue cuidar de las necesidades espirituales de Maryland y en Escocia e Irlanda fue uno de los más vigorosos impulsores del episcopado, siendo constantemente informado del 'adelantado talante de nuestros fanáticos' y de la triste condición del 'pobre clero ortodoxo.' Durante toda su vida fue extraordinariamente generoso, señalándose que dio a obras de caridad 72.000 libras. Fue enterrado en Croydon, donde había residido principalmente durante los últimos años de su vida. Nunca se casó.
Sheldon fue puesto a la cabeza de la Iglesia anglicana en un momento muy crítico, pues el establecimiento de la Restauración afectó toda su historia futura. Si no hizo nada para aminorar las diferencias entre esa Iglesia y los disidentes protestantes, ciertamente la confirmó en el curso que había seguido desde la Reforma. Característica de esta posición fue el ímpetu que dio a la preservación de la memoria del arzobispo Laud.
De su carácter dan los contemporáneos diversos juicios. No fue sin duda un alto tory de la escuela de Clarendon y por eso no fue popular con los favoritos del rey ni con los wighs. Burnet afirma muy hostilmente de él que parecía 'no tener un profundo sentido de la religión, si es que tuvo alguno' y hablaba de ella 'más comúnmente como de un dispositivo de gobierno y un asunto de política.' Pero ha de recordarse que fue cálido amigo de Claredon, Falkland, Sanderson, Hammond y Juxon, consejeros espirituales de Carlos I, y honesto consejero de su hijo. Su capellán, Samuel Parker (1640-1688), le describe como hombre de indudable piedad; 'pero aunque era muy asiduo en las oraciones, no les dio tan gran valor como otros, ni consideró tanto la adoración, poniendo el principal eje de la religión en la práctica de una buena vida.' Y decía a los jóvenes nobles y caballeros 'que vuestro principal cuidado sea ser honestos... ninguna piedad os será de beneficio a vosotros ni a otros a menos que seáis hombres honestos y morales.' De su elevada capacidad práctica no hay duda; incluso Burnet habla de él como 'muy diestro' y de 'una gran rapidez de comprensión y un juicio muy verdadero.' Eclesiásticamente pertenecía a la escuela de Andrewes y Laud 'sosteniendo firmemente la profesión ortodoxa de la fe católica de Cristo... siendo un verdadero miembro de la Iglesia católica dentro de la comunión de una parte viviente, la actual Iglesia de Inglaterra.' Su única obra publicada es un sermón predicado ante el rey en Whitehall el 28 de junio de 1660.